Pasada la pandemia, y los esfuerzos públicos por organizar más actividades culturales de lo normal en Gasteiz toda vez que terminan las fiestas de La Blanca, lo cierto es que la capital alavesa ha vuelto por sus fueros en estas semanas de agosto.
Salvo honrosas excepciones como la del grupo de teatro Ortzai y los conciertos derivados del Festival Curso Internacional de Música, la agenda tambalea, aunque siempre le queda el refugio expositivo. Y aquí hay propuestas para todos los gustos, la mayor parte de ellas solo disponibles en estos meses estivales, así que es mejor aprovechar la oportunidad.
Pasa, por ejemplo, con esa singular propuesta que Daniel Castillejo, ex director de Artium, está realizando solo durante este mes –aunque habrá que ver qué sucede en septiembre– con su Art Blues Band, un proyecto que se está dividiendo entre los escaparates de Zas Kultur, espazioa y El Estado del Arte, a los que se une el exterior del estudio del propio creador y gestor cultural, ubicado en la calle Herrería.
Son varios los espacios privados que cuentan con reclamos expositivos más allá de su actividad comercial principal. Es el caso de la librería Zuloa, que toda vez que vuelve a la abrir sus puertas, está acogiendo la muestra Soinu-Horma, donde el colectivo gasteiztarra The Zuzenders está desplegando todo su universo creativo. Tampoco hay que despistarse con esta propuesta porque, en teoría, se despedirá el 9 de septiembre.
También en colectivo se produce hasta el próximo mes en el Warhol el proyecto Recolección, exposición en la que están tomando parte los artistas locales Ángel Riaño, Brenan Duarte, Enri Garó, Iñaki González-Oribe, Javier Hernández Landazabal, Joseba Hernando, Koldo Gojenola, Lázaro Lázaro, Michel Martínez Vela, Miren Elorrieta, Miguel Ángel Pérez, Pedro Gorospe, Rafael Fernández de Carranza y Ugarte, Rosa Márquez y Sandra Estarrona.
El eco de las fiestas y del Tour
De todas formas, en la variedad está el gusto y eso se puede ver con toda claridad en las muestras que se pueden ir visitando en la capital alavesa a lo largo de estos días tras La Blanca, aunque su huella también está presente en este punto.
Sucede así en la Fundación Sancho el Sabio donde permanece abierta durante el verano Dokujai, exposición que incluye carteles, programas, libros, revistas, folletos, pegatinas, entradas a actos festivos, fotografías, periódicos y publicaciones que se hacen eco del desarrollo, evolución y cambios de hábitos festivos a lo largo de los años en la celebración de La Blanca.
En paralelo, el Bibat, de la mano de Álava Medieval y Komedialdia, está siendo sede de una mirada a la revista Celedón, realizando un viaje entre 1918 y 1935 para observar, sobre todo desde el humor gráfico, a la capital alavesa de aquellas décadas.
No es el único evento de este verano que tiene su reflejo expositivo. En el Jardín Secreto del Agua sigue abierta Vitoria-Gasteiz y la bicicleta, que recoge instantáneas históricas que reflejan el paso por la capital alavesa de carreras, criteriums y pruebas ciclistas de todo tipo durante seis décadas del siglo pasado. No es, por cierto, la única cita con la fotografía al aire libre que se puede ver.
Hasta principios de septiembre, en el exterior del Europa, se encuentra disponible Hambre, un proyecto de Lys Arango realizado entre Guatemala y Francia. Su presencia desde el pasado día 11 está vinculada a la celebración de las jornadas Periodismo a Pie de Calle.
En museos y salas públicas
Con todo, siguen siendo los espacios dependientes de las instituciones los que marcan el grueso de la oferta, como suele ser habitual el resto del año. Aquí también el abanico es muy amplio en lo que se refiere a las muestras temporales y sin entrar en las exposiciones permanentes de algunos de estos emplazamientos. Un caso de esto es el Museo de Ciencias Naturales de Álava, que más allá de su habitual propuesta está acogiendo Infimum, que se asoma al mundo de lo inadvertido por diminuto.
En este mismo sentido, el Bellas Artes de Álava propone desde finales del pasado mes de junio Interconectadas, que presenta una selección de los nuevos ingresos que se han producido en sus fondos durante los últimos años, además de otras obras que ya formaban parte de la colección. Sin perder de vista que el Bibat, además de la mencionada exposición de Celedón, propone desde mayo Barcelona-Sevilla, 29 (Fournier en las exposiciones de 1929).
Otro espacio foral como es la sala Amárica abrió hace un mes Mujer/Máquina/Fábrica, un proyecto fotográfico impulsado por el colectivo Artxibo en el que están tomando parte las artistas Maider Aldasoro, Toia Bonino, María Alcaide, Yone Estivariz, Rocío Bueno, Laia Abril, Irati Cano, Maider Jiménez, Zaloa Ipiña, Irene Zottola y Rosa Neutro.
En lo que se refiere a Montehermoso, el antiguo Depósito de Aguas se encuentra acogiendo una de las exposiciones que más está llamando la atención este año en tierras alavesas, Milicua Museum. Esta singular retrospectiva en torno a la obra de Pablo Milicua está compartiendo agenda en el centro cultural de lo alto de la colina con Babel (de la Torre a Google), de Zigor Urrutia, aunque en este último caso, la muestra se cerrará en la primera quincena de septiembre.
Cerca, en Artium, se pueden ver al mismo tiempo las exposiciones Bilduma, ikusgai con fondos de la colección, Flux Cored de Sahatsa Jauregi, Otros ejemplos recientes de Alejandro Cesarco, Persona, foto, copia de Julia Spínola, y la propuesta audiovisual Everything Near Me de Laida Lertxundi y Ren Ebe.
Por si fuera poco, Ataria se encuentra acogiendo la muestra de ilustración Implicadas, en la que toman parte Yolanda Mosquera, Janire Orduna Díaz, Maite Rosende, Lorena Martínez Oronoz, Sandra Garayoa, Belén Moreno Zaldibar, Lucía Bonilla, Irati Eguren Arruti y Ainara Azpiazu Aduriz. Además, en el centro cívico de Ibaiondo (en septiembre se pasará a Salburua) es posible asomarse a las imágenes seleccionadas y premiadas en la última edición de FotoArte.