Maite Arciniega y Ane Ruiz de Gordoa Directoras y fundadoras del Jalgi! Voz Festival

"Hay que resignificar los ritos y los espacios culturales, no podemos anquilosarnos"

El Jalgi! Voz Festival ya está en marcha, una propuesta que tiene como protagonista a la palabra hecha música y que cuestiona formatos, espacios, protocolos y convenciones

01.05.2021 | 01:11
Maite Arciniega y Ane Ruiz de Gordoa Directoras y fundadoras del Jalgi! Voz Festival

Vitoria – Tras el primer paso dado hace unos días en la sala Kubik y mientras sigue abierta la campaña de micromecenazgo para ayudar a la financiación del proyecto, el Jalgi! Voz Festival se prepara para vivir el grueso de su cartel. Lo hace de la mano de Ane Ruiz de Gordoa y Maite Arciniega, dos jóvenes motores para la cultura de Álava que no han querido pararse ni en plena pandemia.

¿Qué tiene que haber ocurrido para que tras el certamen sientan que, como mínimo, todo ha salido bien?

–A.R.D.G.: Que se cumplan, como mínimo, las previsiones que tenemos ahora de asistencia, que son muy buenas. Tenemos casi todos los eventos con la taquilla abierta y van muy bien.

–M.A.: La respuesta ha sido muy buena en la compra anticipada. Aún así, he de confesar que el otro día en el primer evento, estaba nerviosa preguntándome si la gente iba a venir de verdad (risas). Y otro de los logros a certificar es el apoyo de las instituciones. Es importante para que podamos llevar hasta el final el festival porque todavía estamos con muchos supuestos. Así que para decir "no nos hemos estrellado" necesitaríamos que el apoyo que en principio ya estamos recibiendo por parte de las instituciones, se vaya materializando.

En un contexto normal ya es complicado poner en marcha cualquier iniciativa cultural. Ustedes lo hacen en plena pandemia. ¿Por qué?

–A.R.D.G.: Hay un elemento importante para hacerlo este año y es la vuelta de Maite desde Barcelona. Es cuando hablamos de hacer el festival, de ponerlo en marcha. Y, además, hemos intentado que la situación por la que estamos pasando juegue a nuestro favor, es decir, aprovechar que los artistas están deseosos de que se les programe y les hace especial ilusión actuar.

–M.A.: Han adquirido más compromiso hacia la propuesta, hacia lo que significa el festival. Y también ha sido una apuesta por seguir teniendo programación cultural, que es un bien mínimo necesario incluso en pandemia. El certamen es una reivindicación en este sentido. No queríamos dejar pasar la oportunidad porque a veces cuando aplazas una idea, ya no vuelve . Tengo mucho miedo a la inactividad y teníamos claro que este año era cuando había que mover las cosas porque iba a estar casi todo parado. Nosotras mismas queremos disfrutar de la programación cultural, incluso de la que hemos preparado.

–A.R.D.G.: No queríamos tampoco perder el ímpetu que siempre tienes al principio de un proyecto. Hicimos un primer esbozo de lo que queríamos y en noviembre nos reunimos con Fundación Vital, Diputación y Ayuntamiento de Vitoria, también para ver si era tirarnos a la piscina vacía de agua o no. Si hubiéramos visto ahí caras largas, igual sí hubiéramos esperado. Pero no fue así. Y cuando empezamos a contactar con los artistas, sin tampoco poder concretar todos los detalles, nos encontramos un sí tras otro.

Ya hay en Vitoria diferentes programaciones musicales. ¿Qué aporta Jalgi! Voz Festival?

–M.A.: Dos cuestiones importantes. Por un lado, es una propuesta que da mucho protagonismo a la palabra hecha música. Los que cantamos y los que concebimos la música con un texto, sabemos que eso le otorga un rasgo diferencial importante. La música lírica y clásica van a tener mucha presencia en el certamen, entre otras cosas porque también queremos reivindicar que es un tipo de música que puede apelar al siglo XXI. Además, no son tan diferentes, por lo menos en lo que se refiere a la música con texto, de otro tipo de músicas que nos dan menos miedo, como la música moderna.

–A.R.D.G.: Y por otro lado, llevar el tipo de música que puedes escuchar en, por ejemplo, los Martes Musicales o en el ciclo de cámara del Jesús Guridi a espacios donde no son habituales con la intención de encontrarnos con nuevos públicos, no ya para sumar a más gente al festival sino a cualquier otra programación.

–M.A.: ¿Por qué en la ciudad hay gusto por el jazz? Porque hay un festival de referencia. ¿Por qué no hacemos un festival de lírica entonces?

–A.R.D.G.: Pero tienes que ir donde está el público. Por ejemplo, yo voy mucho a los Martes Musicales y encuentras propuestas muy interesantes. Miras al escenario y en muchas ocasiones ves gente joven. Pero miras al público, y bajo la media de edad de una manera espectacular.

Pero se me puede ocurrir el nombre de unos cuantos músicos de clásica que podrían mala cara si alguien les dice que tienen que actuar en, no sé, Kubik o el Dazz.

–M.A.: Pero es que igual no son los músicos que nos interesarían. Nosotras, como intérpretes, estaríamos encantadas en ir a Kubik o al Dazz. Hay que resignificar los ritos y los espacios culturales, no podemos anquilosarnos. Los músicos del siglo XXI tenemos que cuestionarnos todo esto. Es verdad que la música clásica ha podido ser considerada elitista, e incluso que en algún momento le ha interesado eso. Pero eso implica que es minoritaria. Necesitamos una renovación de público. Pero es que además nosotras creemos que la gente de nuestra edad, de nuestra cuadrilla, de nuestros círculos puede disfrutar de la música que hacemos.

–A.R.D.G.: Es que yo disfruto con esto y no soy nadie excepcional, ni soy rara.

Pero el público actual, y no solo el de aquí, tiene poca tendencia a dejarse sorprender. ¿Es el gran handicap que tiene este festival?

–M.A.: Ahí estamos haciendo mucha pedagogía, hablando mucho con todo el mundo, haciendo una labor importante a través de redes sociales y de prensa. Y también estamos pidiendo una confianza en nuestro criterio.

–A.R.D.G.: Mira que haces cosas en la vida en las que no crees, que te tocan y ya está. Pero en este festival creo al 100%, en que la propuesta puede llegar. Tengo fe en que una parte importante del público que va a venir se va a dejar sorprender. Sé que eso no es fácil. Una cosa que hemos hecho es que no hemos puesto programa en ningún sitio de ninguno de los conciertos. La idea utópica es que acudas porque confías en el festival, en el criterio con el que se hace la propuesta. No se trata de ir a un recital porque toca esta persona o se interpreta esta obra, sino porque confías en quien está detrás de la programación. Me encantaría que pasase eso, que vengas en blanco, como un lienzo, a dejarte sorprender. Luego puede que no te guste, por supuesto.

–M.A.: Eso es lo que queremos ir ganando año a año, la confianza por parte de la gente.

Imaginemos una situación ideal, incluso en lo económico. ¿Qué caprichos les gustaría darse?

–A.R.D.G.: Es que ya tenemos un Drive para ideas futuras (risas).

–M.A.: Uno de mis sueños es montar una operastudio que son estas academias para jóvenes cantantes de ópera e instrumentistas que suelen ser muy habituales en Alemania. Bueno, y en Italia. Van en verano, se forma una orquesta y un elenco de cantantes, se nombran directores de escena y musical, se monta una ópera y se representa durante dos semanas. Son escuelas básicas para jóvenes que suelen aportar mucho al ambiente de una ciudad. Eso sería muy ambicioso y caro, pero me encantaría que eso se pudiera hacer en Vitoria.

–A.R.D.G.: No tengo definida la forma, pero a mí sí me gustaría poder hacer un proyecto que fuese algo de música comunitaria. Por ejemplo, en Cataluña existe un modelo interesante que es Veus de dones. Se trataría de empoderar a la comunidad a través del arte, de hacer algo de base que incluyese una parte más social y participativa.

Por delante quedan siete propuestas entre mayo y junio, pero ¿del primer concierto del festival, les dio tiempo a disfrutar algo, aunque fueran 20 segundos?

–M.A.: 20 segundos creo que sí, pero no mucho más (risas). Yo miraba al público y me gustaba lo que veía, porque no estaba con el móvil en la mano.

–A.R.D.G.: El coronavirus también hace que todo sea un poco más formal, con las sillas, la gente sentada, las distancias y demás.

¿Eso les preocupa de cara a próximas ediciones, es decir, que pasada la pandemia programen conciertos con la gente de pie, las barras funcionando, unos que vienen, otros que van, público hablando...?

–M.A.: Igual tendremos que pelear más por defender nuestra propuesta porque habrá más programaciones. Ahora también jugamos con la ventaja de que los planes son escasos.

–A.R.D.G.: Pero es que es lo que queremos, romper ese protocolo establecido. Sí que habrá que gestionar el ruido, pero bueno. Tendremos que verlo en el momento.

¿Cuál ha sido el criterio fundamental para crear la programación de este primer año, que no deja de ser su tarjeta de presentación?

–M.A.: Romper las convenciones y protocolos asociados a los conciertos de música clásica. Presentar cosas de manera innovadora.

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