Borradores de futuro

El presente nunca fue tan futuro (Por fin les interesó la educación)

Capítulo 1. Ebidencia (Como entrar a la escuela por la bentana)

13.03.2021 | 09:49
Borradores de futuro

'Borradores del futuro. Historias y fabulaciones sobre mundos posibles' es una colección, iniciada en el año 2018, de narraciones especulativas, de relatos cortos que proyectan en el futuro iniciativas individuales o colectivas que responden a retos a los que nos enfrentamos: ecológicos, económicos, culturales, sociales, etc. Nos permiten vislumbrar qué pasaría en un futuro, más o menos lejano, si esas alternativas llegaran a expandirse. En el séptimo relato, 'El presente nunca fue tan futuro', Patxi Zubizarreta recoge la experiencia enraizada y nómada de la escuela gasteiztarra Ramón Bajo e imagina la creeducación venidera. Esta fábula, de la que aquí se puede leer el inicio, se distribuirá de forma gratuita a finales de marzo de 2021 en bares y lugares de paso de distintas localidades alavesas. También estará disponible en 'borradoresdelfuturo.net', y por fragmentos de texto y audio en Whatsapp y Telegram, dándose de alta mediante la citada web. Este número de 'Borradores del futuro. Historias y fabulaciones sobre mundos posibles' está impulsado por Azala Espacio de Creación (Lasierra, Álava), y apoyado por el departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco. Cuenta además con la colaboración de DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, Hala Bedi Irratia y Zas Espazioa.

Las historias no arreglan nada ni salvan a nadie, pero quizá hacen del mundo un lugar más complejo y a la vez más tolerable. Y a veces, solo a veces, más hermoso. Las historias son un modo de sustraer el futuro del pasado, la única forma de encontrar claridad en retrospectiva.
Valeria Luiselli, 'Desierto sonoro'

A finales de esta tercera decada del segundo milenio, el futuro continua cuestionandonos y sugestionandonos. Sin embargo, aunque parezca paradojico, el pasado resulta mas atractibo y accesible si cabe, en especial gracias a los ecófonos plus y los chatbots mas sofisticados que nos permiten rescatar boces y experiencias pasadas.

Entre las cuatro torres istoricas de Vitoria-Gasteiz, entre el Obserbatorio Astronomico —antigua catedral de Santa Maria— y el Multioratorio —antigua iglesia de San Bicente, actualmente mezquita y lugar de culto para todo tipo de creencias—, entre el Auditorium —antigua iglesia de San Miguel— y el Panmuseo —antigua iglesia de San Pedro—, en el corazón del casco antiguo se encuentra el Grupodromo, en el mismo lugar donde se situó la escuela Ramon Bajo. En las ultimas decadas, sus aulas fueron el escenario de una experiencia creeducatiba modelica y nuestra postentrebista para Mentore grabitará en torno a ella.

Milia Manterola trabajó alli. Fue mas protagonista que testigo, a medio camino entre el actibismo y la contemplacion. Segun emos podido saber, se nos a eclipsado recientemente, pero, desde su trascendencia ecofonica, se a mostrado mas que dispuesta a compartir su experiencia.


En la era antes de Google (a.G.) la escuela estaba totalmente desprestigiada. Junto a las estadisticas y a los estudios que asi lo ebidenciaban, en la biblioteca de los preclasicos leemos que Tom Sawyer la odiaba y que Pinocho preferia con diferencia el Reino de los Juguetes: sin escuela, sin docentes, y sin libros. Alli los juebes no abia clase, y la semana constaba de un domingo y seis juebes.

Así es. En el Reino de los Juguetes las vacaciones empezaban el 1 de enero y terminaban el 31 de diciembre. Para Pinocho y para muchos niños y niñas la escuela era un calvario; cómo decirlo, un castigo, casi una tortura. Un escritor irlandés de la época del muñeco de madera, Bernard Shaw, afirmaba que desde muy niño tuvo que interrumpir su educación para ir a la escuela...

¿Que diferenciaba al proyecto educatibo de Ramon Bajo? ¿Como eran los juebes en buestra escuela?

En su origen, fue un centro elitista, pero a principios del segundo milenio la situación dio un vuelco. El 90 % del alumnado llegó a ser de procedencia extranjera, pero nosotras, a pesar de las dificultades, nos empeñamos en crear una escuela enraizada, abierta y reivindicativa: «De todo el mundo y para todo el mundo», «No a la segregación». Quisimos que se llamara Gasteiz o Landazuri, y así es como me gustaría referirme a ella. Uno de nuestros pilares era la creatividad frente a la vulgaridad, la memoria frente al olvido. Antes de Google, como decís, cada curso elegíamos una narración para reescribirla, como ésta de Xabier Urzante: Miriam, Alí y Joanes se conocieron un día en la antigua Tudela, juguetearon y terminaron simpatizando. Decidieron volver a verse el siguiente día festivo, pero cada uno de ellos acudió a la cita y esperó, esperó y terminó desesperándose ante la ausencia de los demás. Unas semanas más tarde, por fin supieron la razón del desplante: Alí, que era musulmán, había acudido el viernes; Miriam, que era judía, se presentó el sábado, shabat; y Joanes, el cristiano, había aparecido el domingo, die dominica. Desde entonces, decidieron que el fin de semana en Tudela sería de tres días...

Quisisteis experimentar con calendarios y orarios distintos, abitar el tiempo de forma diferente...

Adaptamos la creeducación al horario de cada cual, sin diferenciar entre el trabajo y las vacaciones. Seguro que Pinocho hubiese disfrutado en nuestra escuela. También Mafalda y Pippi Calzaslargas. Por ejemplo, representar el texto seleccionado era toda una fiesta, pero además preparábamos una edición especial con las ilustraciones del alumnado y cada participante llevaba el álbum a casa durante una semana para contárselo a su familia. Éramos a la vez escritoras-escritores, ilustradoras-ilustradores, actrices-actores, bailarinas-bailarines, y finalmente público. De la misma forma que la poesía también está en los libros de poesía, la creeducación también la desarrollábamos en la escuela. Recuerdo especialmente cómo llegó una niña llamada Hudea huyendo de la guerra en Irak, y cómo plasmamos su historia en otro álbum.

As mencionado un tema espinoso y sangrante. A partir de finales del siglo XX se produjeron grandes mobimientos migratorios. La mayor parte de Sur a Norte, de Africa o Sudamerica. Sin embargo, a quienes binieron del Sur oy en dia se les proibe regresar y, por si fuera poco, aora alli no nos dejan entrar€ Por otro lado, a nuestra elebadisima tasa de suicidios ay que sumar la baja tasa de natalidad y la apatia, la falta de pulsión sexual. Puede que la única excepción sea Errekaleor, por su peculiar ecosistema, una frágil excepción, al fin y al cabo. Hudea personifica todas esas realidades...

Denunciamos la descompensación en la matriculación, pero a la vez reivindicamos Babel. En Mosul, los integristas marcaban las puertas de las minorías cristianas con una nun, es decir, con la letra ene:

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Ene de nazareno, como se llamaba a las comunidades cristianas, ene para que activistas de ISIS supieran qué casa podían asaltar. Entonces, la pequeña Hudea, sin decir nada a nadie, cogió un bote de pintura, marcó todas las puertas de la barriada con la letra y, cuando militantes integristas llegaron en medio de la noche, no supieron qué casas debían atacar... Me recuerda un pasaje de Alí Baba: los cuarenta ladrones van a por él, saben que la puerta de su casa está marcada, pero se quedan estupefactos al ver marcas parecidas en todas las puertas... Morgiana, la avispada criada tenía alguna sospecha y se le ocurrió marcar todas las puertas; de ese modo consiguió despistar a los ladrones y, sobre todo, salvar a Alí Babá.

Citabas Babel, y, en la actualidad, con las pulseras charlaciborg, los idiomas no suponen ningun problema. Aun no emos conseguido acer ablar al cerebro en todas las lenguas, pero no falta mucho y, entretanto, dos personas que no ablan el mismo idioma pueden entenderse facilmente.

Antes del charlacíborg, el traductor neuronal fue de gran ayuda, pero el interés y la curiosidad por quienes nos rodean son inmemoriales. En la época del encuentro fallido de Tudela, en Bagdad y en Toledo se crearon sendas escuelas de traducción. La procedencia no generaba ninguna desconfianza, y, por ejemplo, el trabajo del médico y filósofo persa Avicena, se tradujo del árabe al latín, pero de una forma muy peculiar: en una misma sala, Ibn Daud, judío, traducía en voz alta del árabe al castellano y, Dominicus Gondisalvi, cristiano, lo plasmaba en latín, lengua de cultura en la época. Landazuri era una escuela de idiomas, una escuela de música, un mundo en miniatura donde las minorías se convertían en mayoría.

Las grandes inbersiones de los poderosos paises arabes, China o India en Africa y Sudamerica an conseguido que sus poblaciones no tengan necesidad de emigrar. Bosotras fuisteis pioneras incluso en eso y reibindicasteis una escuela nomada.

Esta historia continúa en www.borradoresdelfuturo.net