David Pérez SañudoDirector, guionista y productor

"Lo que estamos viviendo con 'Ane' está siendo un chute de confianza para el futuro"

20.02.2021 | 00:17
David Pérez Sañudo en el rodaje de 'Ane'

Aún con todo en contra por la pandemia, David Pérez Sañudo ha conseguido que su 'Ane' llegue muy alto. Tanto que el próximo 6 de marzo puede recibir el Goya a la mejor película, sin perder de vista las otras cuatro categorías en las que también compite

Vitoria – Prolífica y premiada es la trayectoria de David Pérez Sañudo en el cortometraje. Por eso eran muchas las expectativas puestas en su debut en el largometraje. Eso sí, Ane ha ido incluso más allá. Las cinco nominaciones a los Goya obtenidas son un claro ejemplo, premios en los que, de manera directa, su nombre puede ser protagonista en las categorías de mejor director novel y mejor guión adaptado, en este caso junto a Marina Parés.

Antes del estreno de 'Ane' ya estaba rodando, por ejemplo, un nuevo corto. Ahora está enfrascado en otros proyectos, pero esta temporada de premios y nominaciones ha devuelto su primera película a la agenda. ¿Es complicado hacer equilibrismos entre todo?

–Es una sensación un tanto extraña porque los tiempos de exhibición no coinciden con los tiempos de producción y mira lo que ha pasado desde que rodamos Ane en otoño de 2019. Pero, aunque esté con otros proyectos, no hay nada más importante para mí que Ane. Es lo que sigue ocupando gran parte de mi tiempo y mi atención.

Han sido muchos años trabajando en un proyecto que no solo es una realidad, es que ya ha ganado varios premios y otros muchos esperan. Es evidente que todo el esfuerzo ha merecido la pena y puede que incluso tenga el ego un tanto disparado...

–(Risas) Sabes lo que pasa, que venía de un estado de ánimo un tanto dubitativo. Está siendo un proceso nuevo en muchos aspectos porque, por ejemplo, yo no tenía experiencia previa a la hora de afrontar una postproducción tan larga como ha sido ésta, un tiempo en el que llegas a aborrecer el proyecto. Así que ahora no es que alimentes el ego, sino que todo lo que está sucediendo te hace ver que sí que tenemos capacidad para dedicarnos al cine. Como guionista y director no ves trabajar a otros guionistas y directores, así que funcionas por el sistema de ensayo y error. Por mucho que tengas un guión y te digan que está bien, no dejan de ser palabras que has escrito sin saber dónde pueden llegar. Así que lo vivido con Ane está siendo un chute de confianza para el futuro: vamos a trabajar, vamos a seguir escribiendo, vamos a hacer más películas. Ojalá todo esto lo podamos canalizar en mayor velocidad a la hora de financiar lo próximo y de poder rodar. Con todo, sabes que las cosas son efímeras, que pasarán los Goya, que en abril habrá otros estrenos, que estaremos en otro curso cinematográfico. Así que hay que tomarse todo con tranquilidad.

Pero si uno, con su primer largometraje, ha llegado hasta aquí, ¿eso no se traduce en un punto más de presión para lo siguiente?

–Esto es lo que más nos está haciendo reflexionar ahora. Ves la expectativa que hay. Y como estás con otros proyectos, ves que se te muestra interés y se te escucha. Eso es una realidad. Pero eso va acompañado de unas expectativas. Puede que haya quien piense: bueno, si hacemos una película con esta gente igual tenemos un hueco en los Goya. Eso asusta un poco. El nivel de trabajo ahora es mayor y hay que cuidarlo absolutamente todo.

Me decía en febrero de 2019, cuando el proyecto fue seleccionado en el programa de apoyo al cine emergente La Incubadora que 'Ane' era una película pequeñita. Más allá de las nominaciones, ¿pensó alguna vez dónde podía llegar su película incluso a pesar de la pandemia?

–No me lo imaginaba para nada. Igual sí sigue siendo una película pequeña en cuanto a presupuesto, pero sí que se ha convertido en una película evento, sobre todo en el País Vasco. Alguna vez hemos hablado de que nuestra comparativa podría ser Loreak, un filme muy íntimo que, de repente, alguien dice que está bien y crece. Ahí estamos, en ver cómo una película modesta se ha convertido en algo referencial para mucha gente, sobre todo en Álava. Aquí ves que hay mucha gente que la ha estado y la está empujando, que siente la película como algo suyo y eso es increíble. Tenemos un montón de mensajes de apoyo para ver si nos va bien en los Goya y esta idea de representar al territorio nos hace mucha gracia. Para mí es lo más grande que estamos consiguiendo. Estamos obteniendo un chute de ilusión como lo hubo con Errementari o con Vitoria, 3 de Marzo. Son momentos en los que se ve que el cine es importante y que puede generar cosas bonitas.

Ya se verá qué sucede en los Goya y en los Feroz, pero ya tienen el Forqué a Patricia López Arnaiz, que seguro que es un premio que sintió como propio.

–Verla allí, sentir su alegría, saber que desde el inicio ella tenía una confianza sincera en el proyecto y ver cómo se premia ahora a alguien que lo ha dado todo, es una sensación increíble. Patricia vivió el rodaje de Ane con mucha intensidad. Es más, decidió hacer este papel antes que otros en otras películas con mayor presupuesto y mayor salario para ella. Así que imagina lo que supone ver que ahora está recibiendo cosas tan positivas gracias a hacer ese viaje con nosotros. Con los Forqué lo vimos y con las nominaciones a los Goya también: el impacto es tremendo. De repente nos empiezan a pasar cosas increíbles, nos las contamos, las compartimos y todo eso no tiene precio.

Más allá de ganar o no ganar en los Goya, el gran efecto está siendo el regreso a los cines de la película y la promoción del título y de quien lo sostiene.

–Por supuesto. Desde que se conocieron las nominaciones no solo hemos vuelto a salas sino que nos llaman de muchos sitios. Es verdad que la pandemia hace que no hayamos podido volver a todos los cines que nos gustaría. Pero el primer fin de semana tras saberse la posibilidad de los premios hicimos la mejor media por copia a nivel estatal. El verdadero premio es ese, como decías, que la película siga generando reacciones.

¿Qué está aprendiendo de todo el proceso de 'Ane'?

–Cuando las cosas van mal, es relativamente fácil dar la palmadita en la espalda en contra de lo que se suele decir. Y ahora estoy descubriendo a mucha gente a la que veo alegrarse sinceramente por mí y por mi gente. Esa alegría sincera me está diciendo muchas cosas de las personas a las que más quiero. Me ha hecho reencontrarme con compañeros, amigos o personas que fueron importantes hace unos años pero que la vida había llevado a cada uno por un sitio. Darle valor a esas cosas es lo que más me está aportando esta película. Eso en lo personal. En términos profesionales, me está sirviendo sobre todo para ganar confianza y para tener todavía más ganas si cabe de seguir haciendo películas. Si me meto en detalles, claro que te hablaría de mil errores en muchos niveles. Estamos hablando de una película autoproducida, que hemos financiado solos, en la que hemos tenido que estar y pensar en todo pero sin tener ni siquiera una oficina. Imagina. Ha sido divertido (risas).

Por ser una ópera prima no se esperaba que 'Ane' estuviera entre las cinco nominadas a mejor película, aunque en alguna quiniela sí había aparecido. ¿Ha asimilado ya el subidón que tenía al conocer la noticia?

–Todavía me parece increíble. También es cierto que en estas semanas no estoy teniendo mucho tiempo para pensar porque estoy metido en una pequeña gran avalancha de llamadas, eventos, entrevistas y todas estas cosas. Pero sigue siendo una auténtica gozada pensar en esa nominación. Estoy viviéndolo, aprendiendo de paso, pero también dejándome llevar un poco. Que estemos en la categoría de dirección novel o en la de actriz revelación era algo que esperábamos. Al fin y al cabo, la nuestra es una película de debutantes. Pero la trascendencia pública y mediática que tienen las nominaciones de mejor actriz y mejor película es algo increíble. Son nominaciones que nos han posicionado a otra escala y el nivel de impactos es brutal. Yo no estoy acostumbrado a estas cosas de, venga, reportaje con esto, reportaje con lo otro... Además, son cosas que no me salen con naturalidad, no tengo esa espontaneidad. Pero si le vienen bien a la película, hacia delante.

Sin contar las nominaciones a Patricia López Arnaiz y Jone Laspiur, existe la posibilidad de que le toque dar tres discursos de agradecimiento. ¿Preparado o...?

–No, no, no tengo nada preparado (risas). Creo que nuestra gran opción es Patricia, siendo su premio también complicado.

¿Ha pensado qué hubiera pasado con 'Ane' sin la pandemia?

–Creo que lo que vivimos en San Sebastián, con el estreno en el Zinemaldia, hubiera sido bastante parecido. Igual se nos hubiera quedado grande la categoría de mejor película en los Goya, pero sí que creo que hubiéramos podido arañar por lo menos otras tres. La cuestión realmente está en las salas de cine. Imagina el impacto que podríamos haber tenido en taquilla con estas cinco nominaciones en un escenario previo a la pandemia, con todas las salas abiertas. Cuando estrenamos en el circuito comercial, teníamos en mente una serie de territorios donde creíamos que podíamos tener más recorrido: País Vasco, Navarra, Cataluña y Madrid. Y, de repente, nos encontramos con que en Cataluña y Navarra se aprobaron unas restricciones tremendas. Así que vivimos una situación muy extraña porque estábamos en muy pocas salas, pero todas llenas. Pero ha venido así y ya está. Es este escenario el que nos ha permitido llegar hasta aquí. Va a dar pena tener que vivir los Goya así, pero bueno.

Este tiempo en el que 'Ane' le está volviendo a requerir atención, ¿ha paralizado el proyecto del nuevo largo y otras propuestas que están sobre la mesa?

–Sigo trabajando. Está siendo un esfuerzo titánico, eso es así. No sé cuándo fue la última vez que pude parar un día completo. Pero también veo el contexto y lo mal que lo está pasando mucha gente, así que bienvenido sea todo el trabajo extra que haya que hacer. Además, ¡por primera vez estoy cobrando por escribir! Es algo que no conocía. Antes era estar año y medio o dos años escribiendo e ir presentando lo que hacías para ver si se conseguía apoyo con la esperanza de que si se conseguía algo de financiación, cobrar lo que fuese. Parece grotesco pero es algo que marca la diferencia. Cuando te sostienes por escribir no tienes que buscar otro trabajo paralelo, con lo que le pones mucha más intensidad a la escritura. Eso va a hacer que, seguramente, la calidad de lo que escribas sea mayor. Y, además, va a suponer que los plazos se acorten y que puedas dar más pasos más rápido.

"El primer fin de semana tras saberse la posibilidad de los Goya hicimos la mejor media por copia a nivel estatal. El verdadero premio es ese"

"En Álava ves que hay mucha gente que ha estado y está empujando a 'Ane', que siente la película como algo suyo y eso es increíble"

"No sé cuándo fue la última vez que pude parar un día completo. Pero ¡por primera vez estoy cobrando por escribir! Es algo que no conocía"