Gorka BenítezSaxofonista

"Lo curioso es que ahora es cuando se está contando con los músicos locales; es la leche la hipocresía de algunos"

14.10.2020 | 01:08
"Lo curioso es que ahora es cuando se está contando con los músicos locales; es la leche la hipocresía de algunos"

Gorka Benítez regresa mañana a la capital alavesa para reencontrarse con el Dazz y actuar para cuarenta personas en cada una de las dos sesiones previstas.

Vitoria – Junto a Abel Boquera (órgano) y David Xirgu (batería), el saxofonista Gorka Benítez se suma este miércoles a la temporada de conciertos que el Dazz ha puesto en marcha adaptándose a las circunstancias actuales. Va a ser el primero en el escenario de la calle Cuchillería que ofrezca dos actuaciones en un mismo día, a las 18.30 y a las 20.15 horas.

Dos conciertos seguidos en la misma tarde ante 40 personas cada vez, que tienen que estar sentadas, con mascarillas, con€ ¿Es mejor no pensar en todo esto y solo centrarse en tocar?

–Es inevitable pensar en la situación que nos afecta a todos y cada uno de nosotros, seas músico, oyente, barrendero o lo que sea. El hecho de que se hagan dos pases, como dice un amigo mío, se convierte en una necesidad, sobre todo para los sitios pequeños, que necesitan hacer aforo y de un mínimo rendimiento económico para poder seguir programando. Así que ya casi considero hacer esto como una obligación porque haciendo dos pases permites que más gente pueda ir a escuchar un concierto o lo que haga falta. Es como hacer dos conciertos y ya está. Como diría aquel, o estamos o no estamos. Y nosotros siempre estamos. Lo que nos gusta es tocar y, sobre todo, en sitios como el Dazz.

Pero conociendo a los tres músicos, es imposible pensar en que los dos vayan a ser iguales.

–Es que en la filosofía y en la estética de nuestra música está el hecho de que nunca va a ser un tema igual. Tantas veces tocas una canción, tantas veces va a ser diferente. De hecho, es que si algo nos pone es precisamente eso. Es parte de nuestro juego en la música, siempre deseando que esas diferencias, que pueden ser grandes o pequeñas, lleguen, además, a buen puerto.

De momento, no sé allí en Barcelona, pero por la experiencia que se está acumulando en Vitoria en estos meses, parece que el público está respondiendo, está entendiendo que la cultura es segura y está mostrando ganas de acudir. ¿Qué sensaciones se está encontrando en los espectadores en los conciertos que ya ha realizado?

–Siempre, cuando estás sobre el escenario, sientes una situación rara. En este contexto, ya solo el hecho de que una gente haya decidido acudir a participar de un concierto o el acto cultural que sea, ya le honra, ya es una buena actitud. No sé si ponerme en plan poético y decir que la gente tiene sed de estas cosas. No creo mucho en eso. Pero sí creo en la gente que intenta hacer cosas sea como sea. Y es en las situaciones difíciles donde esa actitud se hace más evidente. Por ejemplo, alguien como Beñat Lasagabaster, el capo del Dazz, hace lo que hace y eso me dice que hay que seguirle vaya donde vaya porque su apuesta y su riesgo es máximo y además, en esta situación, está cuidando mucho todo el protocolo y que las cosas se hagan como se tienen que hacer. El hecho de que en Gasteiz se estén haciendo cosas y haya buena respuesta dice mucho de los gasteiztarras. Eso es algo a celebrar y a aplaudir. Y tiene que ser un ejemplo para el resto de Euskal Herria. Si se hacen bien y con criterio, hay hueco para hacer cosas, aunque económicamente no sean importantes.

Usted y el Dazz cerraron 2019 coincidiendo por partida doble: recibiendo el reconocimiento de los BBK Jazz y en la jam session navideña que con diferentes músicos vascos se organizó en el local de Cuchillería. ¿Quién podía imaginar entonces todo lo que ha pasado desde marzo?

–Cierto. Es curioso. Pero ha pasado y hay que tomarlo como una señal. La situación es muy mala pero que tanto nosotros como otros músicos y espacios sigamos hoy intentando caminar de la mano, es una buena señal. Aquí estamos peleando. Como siempre, por otra parte.

Pero si la pelea siempre es complicada, después de esto cuesta imaginar la cantidad de proyectos que se van a quedar por el camino.

–Los que se han quedado ya y los que se quedarán€ Tampoco vamos a entrar ahora en la situación del músico, o del músico de jazz o música creativa contemporánea, en este contexto. Somos el último eslabón de la cadena. Pero no quiero ir de quejica. Nunca ha habido una situación boyante o ideal en todo esto. Antes no era el covid, pero era otra cosa. Tristemente no se ha sembrado, por lo menos en lo que a jazz se refiere en Euskal Herria. De hecho, lo curioso es que ahora es cuando se está contando con los músicos locales. Ahora, sí, ahora sí€ no deja de ser€ es la leche la hipocresía que tienen. Y además alguno presume de ello. ¡Qué arte que tienen!

Con todo, hay nuevas generaciones que siguen llamando a la puerta del jazz y, desde su experiencia, no sé qué se les podría decir para que sigan el camino, por muchas dificultades propias y ajenas que se presenten.

–El que elige dedicarse a la música tiene que tener en cuenta, para bien y para mal, que tiene que dejarlo todo en ella. Es una entrega total. Así que deben tener claro que la música les va a acompañar siempre y, por lo tanto, tienen que estar muy seguros de lo que aman y de lo que quieren hacer. Pase lo que pase. El que tengas bolos, que te conozcan más, que cuenten contigo, el que llegues incluso a tocar esa imagen de estrella que a veces te venden, es algo que depende de terceros, de lo que está fuera, de un circo en el que el músico, por bueno que sea, tiene muy poco que hacer. Si te metes en la música tiene que ser porque la amas. Y a partir de ahí, es necesario también tener un poco los pies en la tierra y dar importancia a las pequeñas cosas que son las que te alimentan y te hacen seguir con la ilusión al máximo. Esto es muy chulo y somos muy afortunados por tener la música.

Después de 'Salalagua', de nuevo con planes de regresar al estudio o€

–Uff€ ahora mismo no tengo historias que contar. No es porque me cueste, sino porque siempre intento pensar en las razones por las que quiero grabar. Además, todo ha cambiado mucho. El soporte del disco es algo que se está yendo al carajo. Ya no hay nadie que los escuche como tal. Nos conducen por ahí. Me da pena decirlo pero no sé cuánto de importante es ahora grabar un disco. Estoy en ese proceso, en el que estoy pensando. Igual en unos meses tengo una buena idea, quiero hacer una foto de eso y creo un disco, pero no estoy en esas hora. Igual busco alguna otra alternativa. No sé.