- La sala de exposiciones de La Casona en Amurrio ha retomado la actividad cultural este mes con una exposición artística tan colorista y heterogénea, como impactante y novedosa, por su escaso grado de convencionalidad. No en vano, llega de la mano de la joven creadora ayalesa Raisa Álava (Zuaza, 1990), que reconoce proponer en sus obras un lenguaje de renovación que se aleja de los códigos tradicionales de proporción y composición.
"Desde el dibujo, uso elementos recurrentes que provienen fundamentalmente del cómic. Intento desgranar y hacer desglose de cada forma hasta inventar un código nuevo, en forma de grafía o de elemento figurativo. Gracias a este ejercicio, intento crear nuevas formas de narrativa, mediante lo azaroso y lo que no tiene sentido", apunta.
En concreto, la muestra -que tenía que haber llegado en mayo, pero tuvo que ser aplazada debido la situación generada por el covid-19- la integran medio centenar de piezas, entre esculturas cerámicas y dibujos de muy diversas técnicas y estilos. "Hay dibujo digital, a lápiz y a rotulador, grabados y calcografías, así como serigrafías y risografías, que se diferencian de las anteriores en que no es una técnica analógica o manual sino que se logra mediante una máquina que imprime por capas de color", aclara para las personas profanas en la materia.
El conjunto sí tiene nombre: Fotonovela, pero cada obra de forma individual está sin bautizar. "No he querido hacerlo, para no guiar la interpretación que quiera hacer cada persona de la pieza que tiene delante. Me gusta oír los comentarios de la gente, saber qué ven ellos en mi trabajo o qué les transmite. Tú, por ejemplo, has comentado antes que uno de los conjuntos escultóricos te parece un aquelarre y me ha encantado, con aquelarre se queda", señala, en relación a unas figuras que a la que suscribe le evocan a la típica sorgina de tocado medieval, junto a un macho cabrío, en el claro de un bosque conformado por rocambolescas setas mágicas, fantasma en miniatura incluido.
Encontrar la palabra que defina la temática de los dibujos y su relación con las esculturas ya es otro cantar, dada la gran acumulación de detalles diminutos en cada uno de ellos. Trabajos muy relacionados con el cómic y con lo editorial, dos actividades muy presentes en la práctica creativa de Álava. "En lugar de sacar fotos de actores, lo hago con las cerámicas. De esta manera todo queda relacionado: el cómic, el proceso editorial y la instalación cerámica. Durante el proceso de trabajo, sin tenerlo en cuenta, voy escribiendo un guión para que todo quede entrelazado, para que todo conecte y en la sala expositiva todo sean guiños entre lo bidimensional y lo tridimensional", explica Álava, que entró en contacto con la técnica cerámica durante su estancia en Barcelona, a donde acudió a realizar un máster de cómic, tras licenciarse en Bellas Artes en la UPV en Leioa.
"Hasta ahora llevo hechas varias residencias artísticas relacionadas con el mundo del cómic y el dibujo, en lugares tan dispares como Angulema en Francia o Polonia, pero cuando vi la convocatoria de Artium para artistas alaveses, que hicieran proyectos que implicaran al pueblo donde se iba a exponer, decidí presentarme pensando en Amurrio, que es donde me he criado", explica. Y es que el proyecto artístico Fotonovela se enmarca en el programa EskualdeaEskualdea, impulsado el pasado invierno por el citado museo gasteiztarra y la Diputación Foral de Álava.
Trabajo participativo En concreto, la propuesta de Álava -que fue seleccionada junto a los proyectos de Oihane Amurrio y el también amurrioarra Mario Paniego, que apostó por varias intervenciones de carácter artístico reflexivo, ubicadas en diferentes paseos de montaña señalizadas en la cuadrilla de Gorbeialdea- incidía en el acercamiento del lenguaje de la cerámica a la contemporaneidad y el planteamiento de su propuesta artística como respuesta a un proceso de trabajo participativo con la ciudadanía, que ha culminado en la exposición que alberga La Casona de Amurrio.
No obstante, el paso previo fue un taller de cerámica en cuatro sesiones que ella misma impartió, a lo largo de noviembre y diciembre, en la Casa de Cultura de Amurrio. El curso combinó una introducción teórica a la cerámica y a la escultura contemporánea con una parte práctica donde las personas asistentes elaboraron sus propias piezas, a través del trabajo con el barro mediante técnicas de modelado básico, pintado y esmaltado.
"En principio estaba limitado a 14 personas, pero tuvo tal reclamo que decidimos ampliarlo a 18 y se quedó gente fuera. Lo curioso es que fueron todo mujeres y la experiencia ha resultado realmente enriquecedora y gratificante, porque las edades han ido desde los 21 a los 82 años", apunta la artista, un tanto apenada "porque no ha habido forma de convencerlas para que las piezas generadas de los talleres, y en las que luego me basé para desarrollar mis propias piezas, estén también aquí en la muestra, ya que ese era el concepto: un trabajo de creación colectiva", apostilla mirando hacia el rincón vacío que había reservado para el trabajo de sus alumnas.
Eso sí, quien quiera apreciar su obra aún está a tiempo ya que permanecerá en La Casona de Amurrio hasta el 31 de julio, todos los días (salvo los lunes), de 10.00 a 14.00 horas, así como de martes a viernes de 17.00 a 19.00 horas.
"Llevo hechas varias residencias relacionadas con el cómic y el dibujo"
"En lugar de sacar fotos de actores, lo hago con las cerámicas. Así todo queda relacionado"
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