ME produce una cierta sonrisa, paralela a un gran inquietud, cuando personas y colectivos que no se estremecieron cuando Rusia invadió Ucrania tengan ahora la sensibilidad tan a flor de piel confundiendo a un dictador cruel, sanguinario y mala gente con un presidente elegido democráticamente por su pueblo como lo fue hace un año Donald Trump y posteriormente Edmundo González Urrutia, en elección robada por Nicolás Maduro el 28 de julio de 2024. Y es que el derecho internacional al que se apela no está para amparar a usurpadores. ¿O alguien cree que sí?

Conozco Venezuela. Nací en Cumaná (Estado Sucre) en el exilio de mis aitas. Si a estos en 1945, terminada la II Guerra Mundial les hubieran dicho a ellos, al EBB, al Lehendakari Agirre y a su gobierno, al Republicano, a los milicianos derrotados o encarcelados si verían bien que el presidente Roosevelt se llevara a Franco para juzgarlo en los Estados Unidos, ¿alguien piensa que hubieran dicho que no, que había que negociar (llevan doce años negociando con el chavismo) y que no es buena la injerencia extranjera ante la inexistencia de un poder coercitivo alguno para imponer y que se respete una resolución internacional, como ha hecho la ONU en relación con su terrible denuncia ante la conculcación de los derechos humanos por Nicolás Maduro?

Yo creo que nadie en su sano juicio hubiera puesto la menor objeción y sin embargo a los equidistantes, al buenismo poco ilustrado, a los muchos con complejo de muy falsa progresía, les parece una auténtica aberración lo ocurrido en Caracas cuando, tras ser avisado durante un año que su poder era ilegítimo y que afectaba a la seguridad de los Estados Unidos, al ser el estado venezolano un auténtico narco-estado y ante la evidencia, el presidente Trump haya dado la orden de actuar.

Aclaro de antemano que jamás votaría a una persona como Trump, pero la diferencia con Maduro es que fue elegido democráticamente, muy a mi pesar, y Maduro es un dictador que robó unas elecciones.

Se habla del interés de Trump por el petróleo venezolano como si en estos años la compañía petrolera Chevron no hubiera estado trabajando con el régimen de Maduro, y se dice que Trump quiere hacerse con las líneas del poder en América. Lo mismo quieren China, Rusia e Irán, por lo que esta acusación no es nueva ni deja de ser real y además es muy parcial.

Pero vayamos a lo que supone sobrevivir bajo una dictadura como la chavista.

1.- Nueve millones de emigrantes que han de salir ante la economía de ruina de un régimen de “socialismo real” que les ha hecho salir de su país muy a su pesar. En Venezuela, la gente no puede vivir, los jóvenes no tienen futuro, la sanidad y la educación están deshechas, el robo del presupuesto es continuo y la inseguridad en las calles es una amenaza diaria.

Se acuerdan de aquello tan gracioso de “¡Exprósiese!”. Por eso se van y en Euzkadi tenemos unos 25.000 venezolanos que votaron hace un año en el Consulado de Bilbao y el 93% votó contra Maduro. Son datos frente a falacias.

Pregúntenle a ellos, si no me creen, y no a estos izquierdistas de salón que jamás vivirían en Venezuela.

2.- El venezolano cobra un euro de pensión mensual tras décadas de trabajo. Tengo familiares que viven ahora en Euzkadi que no cobran ni eso. Pregúntenles a los vascovenezolanos si miento o no. ¿Usted lo toleraría?

¿Quiere usted para Navarra, Gipuzkoa, Araba o Bizkaia ese futuro para sus mayores?

3.- Las elecciones, salvo la primera que ganó Hugo Chávez, tras su golpe militar, han sido todas fraudulentas. He sido Observador electoral en dos ocasiones. Ante el último informe denunciando las irregularidades del manejo en su programa Aló Presidente, Hugo Chávez nos denunció diciendo que habíamos redactado el informe en el Hotel Tamanaco, en la piscina tomando whisky y no he podido volver a Observar unas elecciones, invitación que sí se les hace a Podemos, Sumar y Bildu, a quienes se les invita incluso a la toma de posesión del dictador y estos aceptan encantados, insolidarios y blanquean el régimen.

4.- El tildar a la oposición de ultraderecha es un espantajo que no engaña a los que conocemos el percal. Detrás del presidente electo Edmundo González Urrutia y de María Corina Machado hay un programa elaborado por toda la oposición que va desde el Partido Comunista a los neoliberales, pasando por los socialdemócratas y socialcristianos. La gente no es tonta, aprende en cabeza ajena y sabe muy bien que a Venezuela no se le saca del marasmo actual sin unión, ideas claras, solidaridad y un programa bien gestionado.

5.- José Luis Rodríguez Zapatero ha sido un cáncer para Venezuela. Ya siendo presidente del gobierno designó como embajador en Caracas a Raúl Morodo, uno de los falsos popes de la transición española que les había pedido ser embajador en Cuba. Lo destinaron a Caracas y nosotros en el Senado denunciamos sus corrupciones y su entrega al chavismo. No se nos hizo el menor caso. Han sido condenados él y su hijo en calidad de corruptos con años de prisión.

Rodríguez Zapatero no es un mediador. Se es mediador cuando las dos partes te aceptan pero solo cuando es una y esta es Maduro, tú no medias nada, tú te conviertes en parte del problema.

Para colmo ha influido de tal manera negativa que un Sánchez que me dijo que iba a cambiar la política sobre Venezuela está incurso en problemas como los de Ábalos con Delcy Rodríguez en Barajas, no recibió a Juan Guaidó, no ha reconocido a Edmundo Rodríguez Urrutia y ni ha felicitado a María Corina Machado por su Premio Nobel de la Paz. ¿Qué ocultan? Lo iremos sabiendo en breve.

Cuba

El mayor disgusto en este momento lo tiene el régimen comunista cubano que robaba el petróleo venezolano, al no pagarlo, y está incrustado en toda la estructura administrativa del chavismo. Sus médicos, iban a Venezuela diciendo que iban a dar asistencia a un país que les pagaba en bolívares y luego en dólares para posteriormente recibir solo el 20% de lo que ganaban ya que La Habana se quedaba con el 80% restante.

Previamente el chavismo había destruido la carrera médica en aquel país que tenía una asistencia sanitaria modélica. Allí en Caracas conocí al líder de Podemos, Juan Carlos Monedero, que nos invitó a visitar aquellas “Misiones Cubanas” y, personalmente me negué si previamente no conocía como funcionaba la sanidad en Europa y concretamente en Osakidetza.

Nadie entendía la resistencia del chavismo sin la experiencia dictatorial puesta al servicio de la satrapía por la gran experiencia represiva cubana. La relación bilateral incluye la ayuda al desarrollo, las empresas conjuntas ruinosas, las transacciones financieras, el intercambio de recursos energéticos y la tecnología de la información, pero por sobre todo su obsesivo control en los campos de los servicios de inteligencia y militares. Que se le escuche al conocido jefe de inteligencia de Hugo Chávez, el pollo Carvajal, que lo ha cantado con pelos y señales.

Cuba es una dictadura agónica de más de sesenta años y aquí en Euzkadi, nos sigue hablando Bildu del Bloqueo de USA, cuando no es tal sino un Embargo. Cuba puede negociar comercialmente con todo el mundo, con Euzkadi lo hace, aunque no con los Estados Unidos, con la excepción de que estos les envían medicinas y pollo.

El Embargo es con el vecino de arriba, pero mienten y es más duro hablar de bloqueo. Pero no existe ese bloqueo mentiroso con que nos inundan de forma falaz, como cuando dicen que el objetivo de Donald Trump es el petróleo, obviando el narcotráfico, el instaurar un sistema democrático estable y que Venezuela no sea el campo de entrenamiento de la milicia islamista Hizbulá y de grupos iraníes.

Por todo esto y sin ser un fanático de injerencias externas pido no errar el tiro. Maduro es un cruel y sanguinario dictador con dos bilbainos encarcelados porque sí, con un régimen que mató al hijo del Delegado del Gobierno vasco en 1992 con su golpe de estado, con unas elecciones robadas y sin posibilidad alguna de que ningún organismo internacional saque del poder a un ladrón electoral que tiene pendiente además su Juicio en el Tribunal de la Haya.

Y tengamos respeto por los vascos que viven en Venezuela a pesar de los pesares, por los venezolanos emigrantes que viven aquí en Euzkadi y son grandes trabajadores y por la historia de acogida de la mejor Venezuela cuando en 1939 nuestros mayores soportaban una dictadura ignominiosa y sin la menor salida, en Venezuela rehicieron sus vidas. Solo por eso hay que pedir evitar el simplismo y no caer en la postura de falsos progres, en puro postureo, y sin hablar antes con los vascos que sufren una atroz dictadura.

Diputado y senador de EAJ-PNV (1985-2015)