Los Netanyahus es una deliciosa, divertida y profunda novela de Joshua Cohen, conocido por su sentido del humor y su compromiso social, que nos permite identificarnos al preguntarnos qué significa tener una identidad nacional, religiosa o de genero. Pero los Netanyahus son también todas aquellas personas que comparten lo que representa el mensaje de Benjamín Netanyahu, presidente de Israel, y su gobierno.
El pueblo judío es una colectividad étnico-religiosa y cultural, descendiente del pueblo hebreo y de los antiguos israelitas. Los judíos han sufrido una larga historia de persecución y exterminio a lo largo de los siglos. En la actualidad se considera que hay alrededor de 15 millones de judíos en el mundo, los cuales viven mayoritariamente en Israel (7 millones) y Estados Unidos (6 millones).
Este pueblo ha dado insignes personajes que han influido en el desarrollo de la humanidad. Por citar algunos ejemplos, podemos empezar por Jesús de Nazaret, judío que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea y murió crucificado en torno al año 30 en Jerusalén, y que dio pie a una de las principales religiones, el cristianismo. Siglos después, otro insigne judío fue Karl Marx, que con sus teorías convulsionaron la sociedad, dando pie al llamado marxismo. Desde mi profesión de psicólogo, no podemos olvidar a Sigmund Freud, que transformó las teorías psicológicas y alumbró el inconsciente y nombró la sexualidad humana en una sociedad puritana. Mención especial también requiere el físico Albert Einstein, judío como los demás y que revolucionó el mundo con sus teorías de la relatividad y el espacio-tiempo. Son numerosas las personas destacadas en todas las artes y saberes que pertenecen al pueblo judío.
Gaza es una estrecha franja de tierra junto al mar mediterráneo de apenas 41 kilómetros de larga y entre 6 y 12 kilómetros de ancha en la que viven en condiciones penosas, tras un bloqueo que dura ya 16 años, más de dos millones de personas, la gran mayoría menores y que no pueden salir de ella sin pasar por los controles israelíes. Esta población está atrapada en una guerra feroz y desigual.
A raíz de la incursión armada que hizo el grupo Hamás en territorio Israelita, y que dejó cientos de muertos, heridos, y más de un centenar de secuestrados, los Netanyahus se han propuesto acabar, exterminar con lo que considera un grupo terrorista, y bombardea incesantemente Gaza de manera indiscriminada. Bastaría ver el parte de muertes, incluido menores de edad (más de 1.000 en 7 días) para darse cuenta de lo indiscriminado de sus ataques, imponiendo unas condiciones extremas para la supervivencia, sin agua, ni electricidad.
Gaza está siendo una diana amurallada, que es bombardeada de manera continua de noche y de día, rodeada de tanques que van disparando su carga destructiva y exterminadora, sin escrúpulos. Diana, donde los aviones de guerra entrenan y descargan sus mortíferas bombas. Diana, donde los misiles disparados desde lugares lejanos arrasan con todo. Hay constancia, según denuncia la ONG Human Rights Watch (HRW), que el ejército de Israel está utilizando fósforo blanco tanto en Gaza como en el Líbano. El fósforo blanco se utiliza como arma, ya que se enciende en contacto con el oxígeno atmosférico y puede quemar las casas y también quema la carne humana térmica y químicamente. Incluso las heridas ya vendadas pueden volver a encenderse cuando se retiran los apósitos y se vuelven a exponer al oxigeno del aire.
Desde que en 1948 la ONU limitó los territorios de los judíos, incesantes migraciones de colonos han ido ocupando territorios que la propia ONU había considerado como territorio árabe.
Aquí, en nuestro occidente democrático y velador de los derechos humanos en el mundo, hemos sabido como la feria del libro más importante de Europa, la de Frankfurt (Alemania) ha decidido cancelar, de momento, la entrega del premio a la escritora palestina Adania Shibli por su novela Detalle menor, en la que relata unos hechos históricos, como fue la violación en grupo y posterior asesinato de una niña palestina en 1949 por soldados israelíes, que luego fueron condenados por un tribunal israelí. Entre los argumentos para dicha cancelación está la guerra en curso entre Israel y Hamás, y las presiones recibidas al considerar la novela como propaganda antisemita. Debemos tener en cuenta que la defensa de Israel es para Alemania, cuestión de estado. Los críticos literarios han señalado que en la novela de Adania Shibli, los muertos siempre están presentes y que Shibli construye una meditación sobre la brutalidad, la guerra, la memoria y el sufrimiento colectivo del pueblo palestino en la que el legado de la violencia sigue sin resolverse.
Shibli es colaboradora en varias universidades europeas, y cabe mencionar que su tesis doctoral de la Universidad East de London versó sobre: Terror visual: un estudio de las composiciones visuales de los ataques del 11 de septiembre y los principales ataques en la “guerra contra el terrorismo” por cadenas de televisión británicas y francesas.
Psicólogo clínico