El Baskonia se impuso con claridad a Zaragoza en el Buesa Arena en un encuentro marcado por el aplastante dominio del conjunto vitoriano y la irrupción de Rafa Villar como uno de los nombres propios de la noche. El joven exterior catalán firmó su actuación más completa desde su llegada a Vitoria, dejando señales evidentes de crecimiento en un contexto que, si bien favorable, exigía personalidad para destacar.

Villar cerró el encuentro con 14 puntos, estableciendo así su mejor marca tanto en Liga ACB como con la camiseta baskonista, confirmando la progresión que viene insinuando en las últimas semanas y dando un paso adelante en su desarrollo.

Titular en la dirección de juego, el catalán asumió desde el salto inicial un rol activo, participativo y, sobre todo, valiente. No se limitó a organizar, sino que buscó el aro con determinación, rompiendo líneas defensivas y generando ventajas tanto para sí mismo como para sus compañeros. Fue, en muchos tramos del encuentro, el termómetro del equipo, marcando el ritmo y aportando fluidez a un ataque que encontró en su energía un impulso constante.

Impacto ofensivo

La actuación de Villar alcanzó su punto álgido en varias acciones espectaculares que levantaron al público del Buesa Arena. Entre ellas, destacó un triple desde más allá de la línea de tres puntos en el tercer cuarto, momento en el que todo el banquillo, incluido Paolo Galbiati, celebró con sonrisas y gestos de complicidad, contagiados por la sensación de que Villar estaba imparable.

A ello se sumaron dos mates de gran potencia, uno de ellos culminado con un 2+1 tras recibir falta y convertir el tiro libre adicional.

Estas acciones no solo sumaron en el marcador, sino que también tuvieron un gran impacto emocional en el partido, reforzando el dominio azulgrana y desactivando cualquier intento de reacción visitante. Especialmente en transición, el exterior castigó cada desajuste de un Zaragoza demasiado ausente en defensa, corriendo bien la pista y finalizando con acierto para sumar puntos al contraataque.

El respaldo de sus compañeros también fue clave. Desde el banquillo, se pudo observar cómo le animaban constantemente a asumir tiros y a mantener su agresividad ofensiva. Tras su espectacular exhibición, cuando fue sustituido en el tercer cuarto, el público del Buesa Arena le dedicó un atronador aplauso de reconocimiento que reflejaba la admiración por su actuación. Las sonrisas y gestos de complicidad tras sus mates evidenciaban también el clima positivo que generó en el equipo.

Villar logró 26 crédito de valoración en 23 minutos en lo que fue, además, el duelo en el que más protagonismo ha tenido hasta ahora. Con noches como esta, el catalán demuestra que esta listo para asumir más responsabilidades y consolidarse como como un recurso clave en el Baskonia.