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La pesada mochila de Diakite

Mientras el Baskonia busca a un pívot para cubrir la baja de Diop, el guineano deberá seguir cargando con toda la responsabilidad en el 'cinco'

La pesada mochila de DiakiteAlex Larretxi

Mamadi Diakite ha sido sin duda uno de los jugadores del Kosner Baskonia que más reforzados han salido de la Copa del Rey conseguida por el equipo en Valencia. El interior guineano, con un comienzo de temporada irregular marcado por la enfermedad estomacal que le mantuvo ingresado en el hospital de Vigo y le hizo perder alrededor de diez kilos, se erigió como uno de los héroes del éxito azulgrana, convirtiéndose en amo y señor de la pinturaante la baja por lesión de Khalifa Diop.

Sus cuatro tapones en la semifinal contra el Barcelona y cinco en la final contra el Real Madrid, con mención especial a los dos trascendentales que pasarán a la historia de las grandes jugadas baskonistas sobre Shengelia y Hezonja, despejaron cualquier duda acerca de su calidad. Acciones defensivas, además, que se sumaron a buenos números anotadores y reboteadores.

Aunque no llegó a Vitoria el pasado verano con el cartel de pívot puro tras haber jugado la mayor parte de su carrera como cuatro, ha demostrado ser un cinco muy interesante para el baloncesto europeo por su movilidad y versatilidad defensiva, especialmente en equipos a los que les gusta correr la cancha y jugar con quintetos pequeños como es el caso del Baskonia. En la Euroliga sigue sufriendo ante interiores más pesados que él, aunque la realidad es que hizo un trabajo excelente frente a Tavares y compensó su desventaja de peso y centímetros sacando al caboverdiano de la zona con su buena muñeca desde el perímetro.

Su rendimiento es una fantástica noticia para los alaveses, que han tenido en su juego interior uno de sus principales problemas las últimas temporadas. De hecho, va a ser esencial que mantenga la concentración y el rendimiento mostrados en la Copa del Rey para que el Baskonia pueda seguir compitiendo a buen nivel las próximas semanas.

Sin Khalifa Diop, que sufrió “una contusión ósea con lesión de partes blandas asociadas” en el salto inicial del derbi ante el Bilbao Basket, todo el peso del juego interior azulgrana recaerá sobre Mamadi Diakite, que es el único pívot sano de la plantilla y el jugador más alto disponible con sus 2,06 metros.

El secretario técnico Xevi Pujol afirmó hace una semana que el club trabaja en el fichaje de un pívot para cubrir la baja indefinida de Khalifa Diop. Refuerzo más necesario si cabe tras conocer que Tadas Sedekerskis deberá volver a pasar por el quirófano para operarse su maltrecho tobillo y difícilmente se vestirá de corto en lo que queda de campaña.

Pocas alternativas

Con la ausencia de Tadas Sedekerskis, Eugene Omoruyi, otro de los héroes de la Copa que también se está multiplicando recientemente, deberá seguir jugando la mayoría de los minutos como ala-pívot turnándose con Rodions Kurucs. El nigeriano, con 1,98 metros de altura, y el letón, con 2,03, fueron los otros dos jugadores que ocuparon el puesto de pívot esporádicamente para dar descanso a Diakite durante la Copa.

Tres únicos interiores, en definitiva, para repartirse dos posiciones, todo ello sin olvidar que el estado físico de Kurucs es una incógnita tras jugar lesionado la Copa del Rey y llegar con una visible cojera a la celebración. En ese sentido, también sería bienvenida una mayor aportación de Clement Frisch, que sigue sin despegar, para oxigenar la rotación en el cuatro.

Lo que está claro es que mientras no llegue el ansiado fichaje de un pívot, perfil que el club ha buscado en el mercado sin éxito desde el inicio del curso, Diakite va a tener que asumir una enorme cuota de minutos y Galbiati cruzar los dedos para que las desconexiones que ha sufrido en algunos tramos de este curso se minimicen.

En el intrascendente encuentro de Euroliga ante el Valencia Basket ya disputó 31 minutos, los mismos que en Bilbao, mientras que en la Copa rondó los 25 de media a lo largo del torneo. Todo un cambio de escenario para el guineano, que hasta ahora promediaba 18 minutos en la ACB y 17 en la Euroliga.