La expedición del Hapoel Tel Aviv, uno de los dos clubes israelís de la Euroliga, aterrizó ayer en Atenas tras pasar por Eilat y Egipto para desplazarse posteriormente a Sofía, en Bulgaria, donde el conjunto hebreo reanudará sus operaciones para seguir compitiendo en el torneo. Lo hará en el Arena 8888, que fue su hogar en el comienzo de la temporada antes de que se decidiera que volviera a disputar sus partidos como local en Israel.
La velocidad a la que ha escalado en conflicto bélico en Oriente Próximo con la respuesta de Irán a los ataques de Estados Unidos e Israel ha provocado ya que esta jornada se suspendan el derbi de Tel Aviv y el choque entre el Partizan y el Dubái Basketball, que se intentarán encuadrar en otro punto del ya de por sí comprimido calendario.
Una de las bombas lanzadas por Irán cayó a escasos 700 metros del domicilio del entrenador del Hapoel Dimitris Itoudis, que fue entrevistado ayer por la televisión griega SKAI a su llegada a Atenas.
“Desafortunadamente, tuve una experiencia muy desagradable. Mi apartamento está en el centro de Tel Aviv, cerca de la embajada griega y de varios edificios gubernamentales. Se produjo una explosión muy potente a unos 700 metros de mi residencia y, lamentablemente, una mujer perdió la vida. La explosión fue extremadamente fuerte; es algo que nadie debería vivir jamás. Tuve que irme y pasar la noche en un hotel. Espero que se imponga la paz y el amor, y que enseñemos mejor a las nuevas generaciones”, dijo.
Además, afirmó que difícilmente volverá a Israel: “No veo cómo los partidos podrán regresar a Israel en las circunstancias actuales. El hecho de que hayamos logrado salir de Tel Aviv es el resultado de un tremendo esfuerzo de la organización. Estuvimos en constante comunicación con el consulado griego en Tel Aviv y, gracias a una operación muy bien organizada, pudimos partir y continuar nuestro trabajo en nuestro pequeño mundo del baloncesto”.