Una contrarreloj de 10 días
Pese a disponer desde el primer día de la pretemporada del grueso de su plantilla, el equipo necesita mejorar de forma urgente en todas las facetas antes del inicio liguero
vitoria - Únicamente ha sido una derrota y ya se sabe que la pretemporada no sirve para sacar excesivas conclusiones ni en lo bueno ni en lo malo, pero no es menos cierto que la derrota en el Trofeo Diputación ante el Dolomiti Energia ha supuesto un pequeño bajón en la ilusión de los aficionados por comprobar un Baskonia de nuevo sólido y competitivo que pueda recuperar en el futuro su espacio entre los grandes. Tras los sinsabores de los últimos tiempos, anidaba la esperanza de que la puesta de largo frente a un rival tan modesto dejara entrever el boceto de un conjunto renacido y dotado de cáracter para rememorar las jornadas de gloria. Sin embargo, no fue así tras una actuación decepcionante e insípida desde todos los puntos de vista que incluso trajo consigo la música de viento en algún tramo puntual de la velada.
No queda otra ya que pasar página y mirar hacia adelante ante la contrarreloj de diez días que aguarda a técnicos y jugadores con el fin de llegar en las mejores condiciones posibles al estreno liguero en la pista del Estudiantes. Ahí es donde habrá que dar el do de pecho y tratar de disipar las dudas de un entorno algo escéptico ante las dudas que generan varios fichajes pero también esperanzado en que un veterano del Vietnam como Ioannis Bourousis brinde un salto de calidad.
Mientras Perasovic se afana en el taller en corregir errores y conjuntar a un equipo falto de química, la derrota ante los italianos ha reabierto las dudas sobre el auténtico potencial de la remozada plantilla vitoriana. Apenas hubo noticias de los flamantes fichajes ni, con excepción de Ilimane Diop y Hanga, tampoco se asistió a una versión mejorada de los integrantes de la vieja guardia. El senegalés y, en menor medida, el húngaro constituyeron los solitarios halos de luz entre las tinieblas de la falta de acoplamiento, la desorientación colectiva y los errores de bulto en las facetas críticas del juego.
A este Baskonia huérfano del talento de antaño le quedan muchas horas de vuelo y se halla lejos de la velocidad de crucero. Sus síntomas no son los mejores pese a que ha dispuesto del grueso de su plantilla desde el primer día y Perasovic ha seguido desde la distancia todo lo concerniente al día a día del equipo. Este hecho debería haberle permitido tener buena parte del trabajo adelantado, pero de momento no se perciben los réditos. El primer damnificado ha sido Anosike y tampoco sería de extrañar, si las arcas lo permiten, algún movimiento de última hora que ayude a fortalecer una plantilla con carencias fácilmente percibibles. En un equipo concebido para defender, rebotear y correr para evitar, a poder ser, el ataque posicional, todos sus integrantes deberán dar lo mejor de sí mismo. La prestigiosa Gomelsky Cup, siguiente prueba para recuperar el optimismo.