Cata de vinos en Elvillar

Ardobilar muestra su riqueza vitivinícola

Elvillar celebró su primera cata de vinos MEDIANTE un evento que se quiere mantener todos los años CON un gesto de SOLIDARIDAD

20.01.2020 | 06:23

Con la mirada puesta en "hacer pueblo", Elvillar ha celebrado la primera edición de Ardobilar, las primeras jornadas que se celebran en esta localidad para degustar los primeros vinos del año y las mejores añadas de algunas de sus bodegas. Organizado por el Ayuntamiento, los enólogos y los propietarios de las bodegas de la localidad y un buen número de voluntarios y voluntarias dispuestos a seguir dinamizando la vida de este pueblo, Arbobilar se desarrolló a lo largo de cuatro días, dedicándose los tres primeros a las catas dirigidas y el último a un gran evento popular revestido de un fuerte componente de solidaridad.

La apertura de estas jornadas corrió a cargo de Toni Maruelo, de Heredad Baroja y Lar de Paula, quien realizó una cata con los vinos de estas bodegas que tienen como singularidad el carecer de alérgenos. Propiedad de la familia Meruelo, la bodega elabora vinos tradicionales, incluido uno semidulce, varietales, un tinto y un blanco de viñedos viejos y un vino especial, Merus, 100% tempranillo y ampliamente galardonado en los mercados internacionales. Todos ellos proceden de viñedos de Lapuebla, Laguardia, Elvillar, Lanciego y Kripan. La segunda estuvo dirigida por un enólogo, hijo de Elvillar, David Sampedro, propietario de Bodegas Bhilar , que se centró en los vinos biodinámicos y ecológicos. Sus viñedos se encuentran repartidos por algunos de los mejores parajes de Elvillar: La Revilla, Terreras, Las Naves, Santa Agueda, Valmayor, Tajo, La Ceposilla, Reñana, San Julián y elabora vinos de Pueblo, entre ellos el llamativo Lágrimas de Graciano; de Paraje, como Phincas o Thousand Milks; o de Parcela como Phinca Abejera y Phinca Lali. Por último, el enólogo Paulino García, otra estrella que brilla con intensidad en el mundo del vino y también hijo del pueblo, fue el encargado de cerrar este ciclo de catas. Todas ellas se llevaron a cabo en los bajos del Bar de Abajo, a las siete de la tarde, con una capacidad de 75 personas. Cerrando la programación, el frontón de Elvillar acogió el cuarto día un acontecimiento para que todas las personas que quisieran pudieran degustar los vinos de la localidad y charlas con los elaboradores, los propios bodegueros.

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