El Deportivo Alavés volvió a creer hasta el final para firmar un empate fundamental en su lucha por la salvación. Cuando el partido parecía escaparse y, por una vez, los últimos minutos no apuntaban a ser agónicos para los babazorros, la irrupción casi en el epílogo de Denis Suárez reactivó al equipo. Un gol espectacular de Lucas Boyé terminó sellando unas tablas que saben a mucho más que un punto.

El encuentro arrancó con un ritmo vertiginoso, dejando hasta cuatro goles en la primera media hora. Sin embargo, tras el descanso el choque se fue apagando, condicionado por la fatiga y el chaparrón que comenzó a caer en San Sebastián.

En una segunda parte con escasas ocasiones, fue la Real Sociedad quien golpeó primero para ponerse, por primera vez en todo el partido, por delante en el marcador (3-2).

Aun así, como viene siendo habitual desde la llegada de Quique Sánchez Flores, el Glorioso no bajó los brazos. El equipo dio un paso al frente en busca del empate, incluso asumiendo riesgos que dejaron a los donostiarras a punto de plantarse mano a mano ante Sivera en más de una ocasión.

Pese a la fe y el empuje albiazul, las ocasiones claras no terminaban de llegar. El reloj avanzaba y todo hacía indicar que la victoria se quedaría en casa cuando el árbitro señalase el final.

Revolución final

Entonces, como ya ha sucedido en otras ocasiones desde su llegada a Vitoria, Quique modificó el plan. En el minuto 86, el técnico madrileño dio entrada a Denis Suárez en lugar de un hoy no tan inspirado Ángel Pérez. 

Un movimiento que obligó a reajustar el sistema, moviendo Abde a la banda derecha y a Parada como nuevo lateral izquierdo, pero que acabaría siendo decisivo.

Desde su irrupción en el césped, el centrocampista gallego se mostró activo y con personalidad. En una de sus primeras intervenciones, una conducción seguida de pase hacia Toni Martínez generó una de las acciones más peligrosas del Alavés, que el delantero murciano no logró concretar.

Ya en el tramo final, una nueva conducción cerca del área rival atrajo a varios defensores txuri-urdines y dejó libre a Boyé. El argentino no perdonó y, con un disparo de auténtica categoría, envió el balón al fondo de la red de Remiro tras la asistencia de Denis.

Así, Denis Suárez aprovechó poco más de diez minutos para dejar su huella en el partido. Con apenas ocho pases, firmó dos acciones clave, una de ellas la asistencia que permitió al Alavés rescatar un empate de oro en el epílogo.

Otro final agónico

Con este nuevo empate in extremis, el equipo de Quique vuelve a dejar claro que no baja los brazos hasta el último segundo y que los partidos del Alavés nunca están resueltos hasta el pitido final.

Como ya sucedió, para mal, ante Valencia y Villarreal –donde a los babazorros se les escaparon puntos clave en el tramo final– o para bien frente a Osasuna –con Boyé rescatando un empate en el desenlace–, el duelo ante la Real Sociedad volvió a decidirse en el epílogo, esta vez con un tanto en el 90+7.

Este Alavés ha convertido los minutos finales en el tramo más decisivo del partido y los jugadores parecen saberlo mejor que nadie. Ninguno de los pupilos de Quique bajo los brazos hasta el final, sobre todo las incorporaciones desde el banquillo, –como Denis o Boyé– lo que finalmente fue fundamental para terminar logrando el empate. Un rasgo que puede marcar la diferencia en la tan apretada pelea por la permanencia.