Una remontada para la historia
El Alavés da la vuelta a tres goles en Balaídos para sumar un triunfo clave antes del parón, al que se marcha fuera del descenso
Ver para creer. El Deportivo Alavés, cuando más lo necesitaba -en descenso tras una primera parte paupérrima-, hizo historia este domingo remontando tres goles de diferencia en Balaídos. Del 3-0 al 3-4, para sumar una victoria que debe ser un punto de inflexión para los pupilos de Quique Sánchez Flores esta campaña. El madrileño estrenó su casillero de triunfos y vio a su equipo marcharse al parón fuera de la zona roja. Carácter y resiliencia para creer.
Ninguna sorpresa introdujo el técnico babazorro en su once titular para la cita en tierras gallegas. La entrada de Jon Pacheco, en detrimento del sancionado Yusi, fue la única novedad en un equipo que mantuvo el dibujo que le caracteriza desde la llegada del madrileño. Es decir, el 5-3-2. Por otro lado, Mariano Díaz se sumó a la lista de bajas tras arrastrar durante la semana molestias musculares.
El 1x1 del Celta-Alavés: Toni lidera la remontada
El Alavés se mostró convincente en los primeros compases. Aun incapaz de probar a Radu, los babazorros jugaron más en campo celeste que en el propio y buscaron conectar una y otra vez con la doble punta. Sin embargo, las sensaciones sirven de poco cuando se cometen errores, menos contra rivales en racha: Pacheco perdió la marca de Jutglá en el área y este fusiló a Sivera en una acción aislada (1-0).
Una diana que motivó todavía más a los de Giráldez, mucho más cómodos ya por delante en el electrónico. Tanto como para, poco después, aumentar su ventaja. Esta vez fue saliendo en velocidad, en un saque de banda, y aprovechando un boquete del Glorioso en la banda derecha. Hugo Álvarez llegó solo por ahí y, cara a cara con Sivera, definió con acierto, previo toque del propio meta de Jávea (2-0).
El debut soñado de Diabate
Y la cosa fue a peor con el paso de los minutos. Jutglá quiso ser protagonista de nuevo y, en una acción individual, sentó a Pacheco con mucha facilidad, vio cómo Jonny le defendía con la mirada y puso el tercero en el marcador con un potente disparo cruzado. Paupérrima actitud atrás del Alavés, quien ofreció sobre el césped de Balaídos su peor actuación desde que Sánchez Flores tomara las riendas (3-0).
Así pues, la primera mitad de los gasteiztarras en tierras celestes no hizo más que aumentar la ola de preocupación de las últimas semanas. Lo único salvable fue que, justo antes del intermedio, Toni consiguió recortar distancias al aprovechar un centro raso de Ángel, en la primera ocasión relevante hasta ese momento (3-1). De poco iba a servir, eso sí, si el Alavés no mejoraba significativamente en defensa.
Tenaglia: "El fútbol nos ha devuelto hoy lo que nos había quitado"
El gol de Toni no hizo cambiar de opinión a Sánchez Flores y, para el segundo tiempo, introdujo nada menos que cuatro cambios: Denis Suárez, Jon Guridi, Abde y Diabate reemplazaron a Pacheco, Ibáñez, Aleñá y Boyé. Se mantuvo el sistema, cabe mencionar, solo que con piezas más ofensivas. Parada pasó al centro de la defensa y el argelino, extremo natural, actuó como carrilero. No se iba a rendir el Glorioso.
LA MANO DE QUIQUE
Y la contienda se puso como para creer en una histórica remontada: el Celta saltó dormido al césped y, en una jugada sin apenas peligro, Toni le robó la pelota a Domínguez dentro del área y se la dio a Ángel para que sumara su primer tanto con la zamarra babazorra (3-2). Que el árbitro Sesma Espinosa anulara el 4-2 de los locales, por falta sobre Abde, también fue una gran noticia para los gasteiztarras.
Una revolución necesaria
Luego llegaron dos golazos para soñar. Uno de Toni, desde larga distancia tras una gran acción de Diabate de espaldas (3-3, min. 74), y otro de Abde, marcando uno de los mejores tantos del Glorioso esta temporada. El argelino se marchó de dos con mucho talento y superó a Radu con todavía más calidad (3-4, min. 78). Hecho lo más difícil, tocaba aguantar en el epílogo, lo que le había costado al equipo en las últimas jornadas.
Pero esta vez no fue así. El Alavés supo jugar la recta final del encuentro y, en la única gran ocasión del Celta, apareció Sivera para guardar tres puntos de oro para creer así en la permanencia. Hubo que sufrir, pero una remontada de este calibre no puede más que ser un chute de motivación para la plantilla de cara a afrontar lo que queda de curso.