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El debut soñado de Diabate

El delantero costamarfileño, decisivo en el tercer tanto albiazul, se convierte en un quebradero de cabeza para la defensa del Celta tras el descanso

Diabate dispuso en Vigo de sus primeros minutos como albiazulAlavés

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El Deportivo Alavés necesitaba una transfusión sanguínea al descanso para darle la vuelta a un partido que tenía muy mala pinta. Pues bien, una de las soluciones que encontró Quique Sánchez Flores para obrar el milagro de una remontada espectacular fue Ibrahim Diabate, el último fichaje de Sergio Fernández durante el pasado mercado invernal que se estaba convirtiendo en un expediente X por su sorprendente tardanza a la hora de disponer de los primeros minutos.

Al fornido delantero costamarfileño le llegó por fin su hora en Balaídos en un momento de máxima adversidad para el Alavés y lo cierto es que su ingreso en el terreno de juego celeste se convirtió en una de las claves de la increíble transformación experimentada por la escuadra vitoriana. 

Con su ingreso en lugar de un desacertado Lucas Boyé, que posiblemente firmó su peor actuación desde su llegada al Glorioso, el conjunto albiazul ganó una poderosa referencia de ataque que puso en jaque a la inestable defensa del Celta.

Gracias a su corpulencia y una presencia física que contados delanteros de LaLiga tienen, Diabate metió el miedo en el cuerpo a la zaga gallega desde un primer instante. Su contribución resultó decisiva al liderar la subida de líneas de la asfixiante presión albiazul y atormentar a zagueros inexpertos como Carlos Domínguez. 

Diabate no dudó en ir al choque con cualquier rival, se llevó todas las pugnas aéreas en los distintos lugares del campo y, en definitiva, supo dar oxígeno al Alavés actuando de forma notable de espaldas a la portería rival y reteniendo el balón con una sabiduría elogiable.

Decisivo en el tercer gol

En una de esas acciones marca de la casa al bajar el balón al suelo y asistir a Abde, se inició la jugada que supuso el tercer tanto albiazul, en concreto el de la igualada firmado por Toni Martínez mediante un espectacular latigazo desde fuera del área que batió sin remisión a Radu.

Diabate fue un incordio constante para la retaguardia del Celta e incluso pudo marcar con un chut dentro del área que se marchó ligeramente desviado. En los minutos finales se desfondó para ser casi un defensa más a la hora de achicar agua y contener las embestidas locales. 

Tras este esperanzador debut, queda claro que el punta africano debe convertirse en la primera alternativa saliendo desde el banquillo para la indiscutible dupla Boyé-Toni en lo que resta de curso. En tierras gallegas quien ni siquiera estuvo sentado en el banquillo fue Mariano Díaz.

Con independencia de las molestias en el glúteo argumentadas por el club para justificar su ausencia, el punta hispano-dominicano evidenció hace dos jornadas en Mestalla que carece del tono físico para ser un delantero de utilidad en la búsqueda de la permanencia en Primera.