La de este domingo es una velada especial para el Deportivo Alavés, y también para algunos de sus seguidores más fieles. El acto de celebración del 105 aniversario del club, que tendrá lugar en los prolegómenos del partido ante el Real Betis, estará protagonizado por un pequeño grupo de abonados que, durante más de 30 años, han acompañado a los babazorros en sus aventuras tanto en Mendizorroza como más allá de sus fronteras. Todos ellos saltarán al césped, algunos por primera vez.
Este es el caso de Conchi Olano, quien recibió la invitación al homenaje mediante una llamada de Antonio Sivera. “Al principio creí que era una broma, pero rápido reconocí la voz de ‘Sive’, de haber hablado alguna vez con él en la terraza de Asun. Y luego lo que sentí fue apuro”, reconoce. Algo que, eso sí, no ha impedido que acabe animándose: “Si bien no soy alguien a la que le gusten estas cosas, eso de estar en el foco, dejé ese recelo a un lado y me dije que para adelante. ¿Por qué no?”.
Conchi, en concreto, lleva más de cuatro décadas siguiendo al equipo, que en su casa es “una tradición parecida a la bajada de Celedón”. Siempre acude al Paseo de Cervantes con su marido y allí coincide con su hermano, sobrino… No son pocos los familiares que se apuntan. “Mi padre nos metió este veneno llamado Alavés y yo, sinceramente, no entiendo el fútbol sin animar al club de mi ciudad. Soy futbolera, pero solo cuando juega el Glorioso. Los demás me dan igual, veo resultados y ya”, explica.
No sabe cuándo empezó exactamente su pasión por el Alavés, solo recuerda que sus primeras visitas a Mendizorroza fueron de adolescente –ahora mismo tiene 68 años–. Por entonces iba con sus amigos, a una grada de La General que ya la veía “viejísima”, pero que le encantaba por “el gran ambiente que había”. También es una de esas aficionadas que han recorrido kilómetros y kilómetros para no dejar solo y llevar en volandas al conjunto babazorro en sus salidas de Vitoria-Gasteiz.
"El Alavés es en casa una tradición parecida a la bajada de Celedón"
Una época que le marcó en ese sentido fue en la que el Glorioso se dio una y otra vez contra el mismo muro tratando de ascender a Segunda División, entre 1990 y 1995. Cinco promociones consecutivas tuvo que disputar el club albiazul –tres de ellas como campeón de grupo– para acabar regresando a la categoría de plata. Fue en La Victoria, tras caer ante el Real Jaén. Y, para llegar a ese momento, hubo que sobreponerse a los varapalos de El Collao, El Viejo Vivero, Las Margaritas, etc.
CADA VISITA A MENDI
Preguntada por qué siente cada vez que llega a Mendizorroza y toma su asiento en la grada, Conchi responde que lo primero que hace es acordarse de su padre. Además, entre risas, admite que no siempre para bien, pues es “muy bonito” cuando el Alavés gana, pero no tanto cuando pierde. Y eso que, después de tantos años, ha aprendido a “no sufrir” por los resultados. Algo que solo es posible cuando uno sabe que, pase lo que pase sobre el césped, va a seguir apoyando al equipo.
Precisamente, uno de los partidos en casa que más le ha marcado tuvo un aciago desenlace para el Glorioso: “Me acuerdo de que ganábamos 2-0 al descanso y que, ya en la segunda parte, el Toledo nos remontó y acabó 2-3. Ese fue el día, tras pasarlo tan mal, en el que me dije a mí misma que no podía sufrir tanto”. Fue la segunda jornada de la promoción de ascenso a Segunda de 1993. Los de Luis Costa ganaron el resto de partidos y de nada les valió por ese pinchazo en Vitoria-Gasteiz.
De esa época también son los nombres que se le vienen a la cabeza al pensar en los futbolistas que más le han gustado (Aitor Arregui, Manolo Serrano) y también alguno un poco anterior, como Jesús Mari Arambarri o Ángel Tella. Reconoce, eso sí, que ella nunca ha sido una gran fanática de los jugadores. Es hincha del Alavés, de su escudo, no de los nombres que están detrás de la camiseta. Tampoco le importan los rivales del equipo. Sea ante el Barca, el Madrid o el Abetxuko, ella va a seguir.
“Si te soy sincera, no estoy nerviosa por salir al campo, aunque nunca lo haya hecho. Lo que sí me preocupa es que, normalmente, cuando se hacen este tipo de actos antes de un partido las cosas no suelen ir bien durante el mismo. Espero que no gafemos al equipo, menos estando como están las cosas ahora. Va a ser un duelo tenso; el Betis es el Betis y necesitamos ganar. Ojalá se dé y salgamos todos felices del estadio”, concluye Conchi Olano. Las 21.00 es la hora marcada para la cita.
Minutos antes será cuando Conchi y el resto de abonados agraciados en el sorteo acompañen y posen junto al once titular del Alavés sobre el terreno de juego de Mendizorroza. Pero el homenaje no acaba ahí. Antes de ese simbólico momento, los protagonistas habrán recibido en el centro del campo un merecido homenaje con el que, dentro de la campana de 42 legados de LALIGA, se pondrá en valor su papel como parte esencial de la historia y el presente del club babazorro.