¿Cuál es el secreto para que Mareo dé un rendimiento tan bueno?
El trabajo diario, la exigencia, ser constante y sobre todo creer en ello. Que la gente que esté en el primer equipo crea en la cantera. Este club siempre ha existido por la cantera y cuando las cosas vinieron mal, fueron los jugadores de casa los que echaron esto para adelante.
¿Es Mareo la joya del club?
Creo que es una parte importantísima y sobre todo cada vez más tal y como se encuentra la situación económica del club. Estuvimos en Ley Concursal y si en los momentos anteriores se hubiera apostado más por la gente de la cantera no nos habríamos visto abocados a esa situación.
¿Qué es lo que buscan cuando un chaval llega a la escuela?
Lo primero, y tal y como está ahora la sociedad, es la educación deportiva. Tienen que saber que una vez que se llega aquí hay que tomarse las cosas muy en serio. Deben aprender que un grupo necesita de muchas cosas que no se ven en la calle.
¿A qué se refiere?
Deben saber convivir en un vestuario, en los entrenamientos, en los hoteles, en un restaurante... Creo que la educación es muy importante. Además, de pequeños también les llevamos un seguimiento en los estudios, ya que creo que el deporte es el complemento ideal de la formación.
¿Es más difícil trabajar hoy en día con los chavales que hace años?
Tal y como está la sociedad, el entrenador necesita más tiempo para educarlo. Cada año hay una media de seis separaciones de padres y eso es algo que sufren los niños y se hace difícil de llevar. Hay que cuidarles, mimarles mucho y estar en todo momento comunicándose con ellos.
¿Están las nuevas generaciones menos habituadas al trabajo?
Sí y eso es algo que también repercute en el entrenamiento. Hace años, el niño salía de casa constantemente con un balón y ahora está la videoconsola, la televisión y ese tiempo antes lo dedicaba a jugar. Antes, aunque no estuviese con un entrenador, quieras o no cogía muchos conceptos de lo que es dominar un balón.
¿Tiene alguna típica seña de identidad el jugador que forman?
Buscamos que sean muy constantes, educados y que sean muy responsables. Si fuera del campo logramos eso, en el campo se va a ver que es un equipo ordenado y responsable.
¿Le sorprende la cantidad de asturianos que militan en la élite?
Sí porque somos una región pequeña y en ese sentido tenemos menos ventaja que los demás.
Y, ¿en lo referente a la calidad?
Eso no tanto. Hoy ya todos tienen campos de hierba artificial y eso ayuda a mejorar la técnica y calidad individual. Antes se jugaba en arena y hierba en mal estado, por lo que se tenía que levantar más el balón y salían más defensas ya que ellos tenían un trabajo más exigente a la hora de disputar un balón aéreo. Hoy salen jugadores de mucha calidad, pero no tantos defensas, que es en lo que también hay que trabajar.
El Sporting ha dado 21 internacionales, campeones del mundo, olímpicos, de Europa. ¿Qué le dice eso?
Es un orgullo. Yo llevo 23 años y han salido muchos internacionales y además en la parte más complicada que son los delanteros. Luis Enrique, Juanele, Manjarín, Angulo, Villa. Pero bueno, eso es una estirpe que nace. Se puede mejorar, pero hay que nacer con ello. De hecho, Villa cuando llegó aquí era una ruina física ya que no venía trabajado, pero aunque después se le pudo mejorar cosas puntuales, el gol, la velocidad y el golpeo ya lo tenía en sus botas.