El éxito artesanal del vitoriano mantecado 'Felipe II' conquista Europa
El producto realizado en la capital alavesa se corona de nuevo con una Medalla de Oro en París
El mantecado Felipe II es reconocido como uno de los iconos de la Navidad. Lo que no todo el mundo sabe es que este producto tiene su origen en Vitoria-Gasteiz, en la Confitería Blancanieves Tejedor. Los mantecados se elaboran de manera artesanal desde su creación hasta el empaquetado, coronándose como un producto vitoriano emblemático a nivel mundial.
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De hecho, hace tan sólo unos días sus responsables pudieron recoger la Medalla de Oro en la entrega oficial de premios de Monde Selection, un certificado que garantiza la calidad y el prestigio, posicionando a Gasteiz como una ciudad referente.
Calidad, cariño y respeto al producto
El mantecado se compone por bloques y entre sus ingredientes se encuentran la harina de trigo, el azúcar glas, la manteca de cerdo y la harina de almendra Marcona. Aunque la receta oficial es fielmente guardada en secreto, desde la confitería se aseguran de que cada paso se haga de manera artesanal. "No escatimamos en el producto, siempre buscamos la materia prima de mejor calidad", aseguran desde la empresa.
"El secreto del éxito de este producto es la forma de hacerlo"
Con una elaboración artesanal, hay personas detrás de cada proceso que se aseguran de que el producto sea impecable. No hay un proceso industrial detrás de la marca, todo se hace a mano, desde el propio mantecado hasta la colocación del envoltorio final de seda. "El secreto del éxito de este producto es la forma de hacerlo", explica Esther Ayesa del equipo de marketing.
"Los mantecados Felipe II son un producto profundamente ligado a Vitoria y a la memoria gastronómica familiar, cuyo verdadero valor reside en su historia, los recuerdos compartidos y el vínculo emocional creado generación tras generación", añade. El sabor de este característico producto es fácil de recordar y satisface a la mayoría de la gente que lo prueba.
Historia
Tal y como recoge su propio nombre, este mantecado era el suculento manjar que ofreció en señalada ocasión el Conde de Benavente a su Señor Don Felipe II.
El origen de la marca se remonta a principios del siglo XX. En el año 1903 presentaron los mantecados a la Exposición Internacional de Madrid. Es allí donde alcanzaron el preciado premio de la Medalla de Oro junto con Diploma de Honor de 1ª clase, que alzó los mantecados a la fama en aquel momento.
El fundador original de la marca era sevillano, aunque más tarde vendió la empresa a los hermanos Díez, quienes trajeron la empresa al norte.
Sin embargo, por razones que hoy en día se desconocen, poco después vendieron la empresa a la confitería de Vitoria, donde la marca se afincó hasta día de hoy.
El mantecado Felipe IIes el primero y más antiguo mantecado de España registrado oficialmente. Actualmente la confitería Blancanieves Tejedor sigue elaborando los mantecados siguiendo la tradición de aquella época.
Premios Monde Selection
Los mantecados Felipe IIllevan nueve años consecutivos recogiendo el premio a la Medalla de Oro en los premios Monde Selection. Estos premios llevan otorgando medallas desde el año 1961 a aquellos productos que tienen una calidad certificada, además de una historia y un propósito detrás de su venta.
En este instituto se llevan a cabo varios procesos de análisis químicos para certificar el proceso de elaboración y los ingredientes que hay detrás de cada producto. Para ello, más de 80 expertos, entre ellos nutricionistas, químicos y chefs, juzgan bajo su criterio profesional la calidad que cada producto promete.
El jurado de estos premios es completamente independiente y evalúa el sabor, el olor, la textura y la experiencia a nivel culinario. De esta manera, los profesionales se aseguran de que el producto cumple todo aquello que promete en su venta.
Este año, la entrega de premios se ha llevado a cabo en el Quai d’Orsay, también conocido como el Ministerio para Europa y Asuntos Exteriores de Francia, en París. Muchas empresas alrededor de todo el mundo se presentan a este concurso, aunque finalmente, pocas consiguen obtener la medalla.
Además, desde 2013, otro de los premios que año tras año recoge esta marca es laEstrella de Oro al Superior Taste Award que otorga el Instituto Internacional de Sabor.
Por eso, que estos mantecados alaveses hayan conseguido mantenerse en el podio durante tantos años es un logro que posiciona la ciudad de Vitoria-Gasteiz entre las más afortunadas.
Producto internacional
A pesar de que el producto se envía fuera de España, se sigue una comprobación muy rigurosa alrededor de la calidad del producto.
Es un producto muy delicado y sólo se fabrica de octubre a enero
Los mantecados necesitan una temperatura concreta que imposibilita el transporte de los mismos a lugares lejanos o calurosos, como por ejemplo las Islas Canarias. "Es un producto muy delicado y solo se fabrica de octubre a enero", confirma Esther Ayesa. Tras la campaña de Navidad la producción se para hasta el año siguiente.
Aunque desde principios de noviembre se pueda adquirir el producto mediante comercios locales, en la página web no está disponible hasta final de ese mes, siendo el precio online más caro. "Se respeta mucho el comercio local y la distribución. La venta online empieza tras la venta física en los comercios, lo que da margen para distribuir el producto desde antes".
Sin embargo, gracias al gran reconocimiento que los mantecados han recibido a lo largo de los años, hay otros países europeos donde también se puede adquirir una caja de los Felipe II. Finlandia, Noruega, Suecia, Francia o Alemania son algunos de los lugares a donde han llegado, entre otros. Aún así, todavía no se envían fuera de Europa aunque es algo que se está trabajando de cara al futuro.
"En Vitoria a veces no somos conscientes de que tenemos empresas pequeñas que llegan lejos y deberíamos valorarlas más".
Esta empresa tiene un gran recorrido y aunque a nivel nacional el producto es muy reconocido, aseguran que a veces lo más difícil es mantenerse.
El reconocimiento internacional es un impulso para la empresa vitoriana, que permite dar a conocer el producto y ampliar sus horizontes. "En Vitoria a veces no somos conscientes de que tenemos empresas pequeñas que llegan lejos y deberíamos valorarlas más", proponen.