El Ayuntamiento de Laudio facilitará, de nuevo este mes, la recogida de la lana de explotaciones ganaderas locales que así lo precisen. La entrega de este residuo de difícil gestión, que deberá “venir seca”, se llevará a cabo en las instalaciones municipales de Telleria, entre los días 10 y 14 de julio, en horario de 12.00 a 14.00 horas. No obstante, “en caso de no ser posible la entrega en este horario, las explotaciones interesadas pueden ponerse en contacto con el área municipal de Servicios y barrios”, han explicado este miércoles desde el Ayuntamiento, que ya el pasado enero activó el servicio, con el objetivo de facilitar la retirada del residuo.

Y es que la cría de oveja de raza latxa se ha dirigido a la producción láctea para la elaboración de queso, y su lana se ha ido volviendo más basta, áspera y difícil de trabajar. Actualmente, la lana es un problema medioambiental porque no tiene un uso comercial ni tampoco se puede tirar a la basura. En el caso de Laudio, y teniendo en cuenta que las explotaciones en general son pequeñas o medianas, la gestión de este residuo animal supone un problema y un coste añadido a su economía. Por ello, el Ayuntamiento decidió concentrar la recogida y realizar la retirada con un gestor autorizado sin que suponga un coste para las explotaciones del municipio. En el primer trimestre de este año, se recogieron 90 sacas de 14 explotaciones, lo que a cifras se traduce a 5.000 kilos de lana.

Antaño la lana de oveja tenía múltiples utilizaciones, desde el relleno de colchones hasta su conversión, mediante rueca, en madejas para la elaboración de jerseys u otras prendas de abrigo que, con las nuevas tecnologías en los modos de fabricación, han caído prácticamente en el olvido y ocasionando, con ello, que una materia prima altamente demandada en el mercado de tiempos remotos se haya convertido en un producto que, a día de hoy, casi nadie demanda.

De hecho, actualmente, la lana en bruto de las explotaciones de ovejas latxas supone un residuo de difícil gestión que únicamente genera gastos, por los requisitos que les imponen, y que muchas veces se intentan evitar haciendo uso de malas prácticas como su quemado o enterramiento para deshacerse de ella y liberar, así, el mucho espacio que ocupa su almacenaje en las granjas, entorpeciendo la gestión de las explotaciones.

Intentos de solución

Un intento de solución llegó en 2018 y 2019, cuando el sector ovino de Ayala (guiado por la ADR Zabaia, en colaboración con la cooperativa Latxa-esnea) se sumó a la campaña de recogida y gestión de este residuo que inició Abere Zerbitzu Teknikoak y que, de manera excepcional, financió la Dirección de Agricultura de la Diputación Foral de Álava, a fin de retirar la lana acumulada en las explotaciones ovinas de Álava.

En total, se retiraron un total de 50,89 toneladas de lana que se encontraban hacinadas en 47 instalaciones ganaderas de toda la comarca. En concreto, el municipio de Ayala (el más disperso y el de mayor carácter rural de la zona) aportó 30,36 toneladas, seguido muy de lejos por Amurrio (15,52 toneladas), Laudio (3,46 toneladas), Artziniega (1,18 toneladas) y Okondo, con 360 kilogramos recogidos, que terminaron en la incineradora de Zabalgarbi ante la imposibilidad de darle otra salida. A partir de esa campaña deben ser los propios ganaderos quienes se encarguen de la gestión de la lana, y por ello, Ayuntamientos como el de Laudio están intentando ayudar a sus explotaciones, aunque el sector reclama un plan sostenible que evite estos problemas.

De hecho, en el último lustro, se han estado intentando poner en marcha proyectos innovadores que pretenden dar una salida estable al volumen total de la lana de rebaños latxos, aprovechando su especificidad. Y es que gracias a su contenido en queratina natural, y pudiendo tratarla sin disolventes, la lana latxa ha permitido obtener varios prototipos de cuerdas biodegradables y compostables para poder utilizarlas como tutores de plantas trepadoras de huertos e invernaderos.

Otros municipios de la comarca ayalesa que intentan ayudar a su sector primario con la recogida de residuos que ocasiona su producción –en concreto, los plásticos de ensilar– son Artziniega y Ayala. El Ayuntamiento de Artziniega lo puso en marcha la pasada legislatura, con un coste anual de 1.800 euros que asumen las arcas municipales, y gracias a él en 2020 se recogieron 335 kilos, en 2021 fueron 1.925, y en 2022 1.340. En Ayala, donde lleva ofreciéndose desde hace unos años, el ejercicio de 2022 se cerró con la cifra de 37 toneladas de plásticos agrícolas recogidos en un total de 74 explotaciones locales. Lo que supuso un incremento del 30% con respecto al ejercicio anterior.