La Guardia Civil, en año y medio, ha liberado 344 víctimas de la trata laboral

Los trabajadores, procedentes del este, viven en situaciones de semiesclavitud

23.08.2020 | 01:50

MADRID – En año y medio la Guardia Civil ha llevado a cabo 55 operaciones contra la trata con fines de explotación laboral, ha detenido a 119 personas y ha liberado a 344 víctimas que, en su mayoría, trabajaban de sol a sol, vivían en condiciones infrahumanas y eran controladas por redes que se quedaban con la casi totalidad de su salario.

No baja la guardia la Sección de Trata de Seres Humanos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que en poco tiempo ha llevado a cabo dos importantes operaciones, que se suman a la estadística del instituto armado de los últimos meses. El pasado año la Guardia Civil llevó a cabo 1.602 inspecciones en su lucha contra la trata e informó a 9.019 víctimas potenciales, de las que 4.530 eran personas explotadas laboralmente. En total, en 2019 se llevaron a cabo 43 operaciones contra la trata laboral, con 100 detenidos y 282 personas liberadas. En lo que va de año ya ha habido 62 personas liberadas.

¿Quién capta a estos temporeros? Según explican los responsables de la Sección de Trata de Seres Humanos de la UCO, lo más habitual es que sea a través de organizaciones delictivas originarias de Rumanía que previamente han constituido una empresa de trabajo temporal (ETT) para suministrar trabajadores a las explotaciones agrarias.

En los países de origen (Rumanía, Bulgaria y Moldavia), la red ofrece a sus potenciales víctimas un trabajo digno en España y les promete que dispondrán de casa para ellos y sus familias, con luz, agua, electrodomésticos... y un buen salario.

Ni dudan en aceptar la oferta, porque las condiciones en las que viven en su país son mucho peores, incluso para personas con una formación superior. Hasta médicos y profesores han caído en las garras de esas redes.

La ETT engaña a los trabajadores, que viven en condiciones deplorables, y les obliga a que le entreguen su documentación y sus tarjetas de crédito bajo el engaño de que es la única forma de que puedan cobrar.

Así, los miembros de la red sacan del cajero o de la cuenta de la víctima la práctica totalidad del salario (entre 1.500 y 2.000 euros), se quedan con ella y apenas le dan al temporero entre 20 y 40 euros para la semana.

Y muchas veces, como lamentan los investigadores, son víctimas de una doble trata, ya que en ocasiones las mujeres captadas también son explotadas sexualmente.