Manuel TrujilloExdirector de Psiquiatría del Hospital Bellevue

“Un número significativo no ha logrado todavía superar los duelos”

12.09.2021 | 01:38

“Bellevue lideró la asistencia a los familiares de las víctimas y creó las bases de la psiquiatría de desastres, algunas de las cuales se aplicaron en Madrid en el 11-M”, apunta Trujillo

Vitoria – "Es estremecedor ver, en documentales, cómo grupos de bomberos suben disciplinadamente las escaleras de las Torres Gemelas tratando de facilitar la evacuación, arriesgando y perdiendo sus vidas", ensalza Manuel Trujillo, director de Psiquiatría del Hospital Bellevue de Nueva York de 1990 a 2008.

¿Qué recuerdos conserva del 11-S?

—El más intenso fue ver en directo el impacto del segundo avión generando una terrorífica bola de fuego. Me aterró el destino de los que se arrojaron de las Torres Gemelas y su trágica elección entre la muerte por fuego y el vacío, el dolor de las personas que se agolpaban a las puertas del Hospital Bellevue buscando desesperadamente a sus familiares, poniendo carteles con fotos de personas sonrientes cuyas vidas se habían posiblemente perdido...

¿Algún caso le dejó marcado?

—Una mujer, de origen hispano y edad media, me pidió con desesperación que le ayudara a encontrar a su hijo, camarero en la cafetería del piso más alto de una de las torres, para entregarle una jeringuilla de insulina que llevaba en la mano. "Doctor, es diabético, no puede estar más tiempo sin su insulina", me dijo con los ojos llenos de lágrimas.

La mayoría no pudieron recuperar el cuerpo de sus seres queridos. ¿Les costó superar el duelo?

—La superación de estos duelos es un proceso a veces muy duradero y complicado por secuelas físicas y psicológicas. Un número significativo no lo ha logrado todavía.

¿Qué secuelas psicológicas dejaron los atentados en los neoyorquinos?

—Las encuestas psicológicas inmediatas tras el 11-S señalaban puntuaciones elevadas de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y de otros comportamientos hasta en un 30% de las personas que fueron afectadas por los hechos o fueron testigos directos o indirectos a través de los medios de comunicación. En unas semanas ese porcentaje se redujo, estimándose que alrededor del 5% de la población afectada desarrolló un síndrome de estrés postraumático, que puede haberse convertido en crónico en la mitad de ellos.

El personal de emergencias sufrió muchísimas pérdidas...

—Más de 300 policías y un número similar de bomberos perdieron sus vidas. Muchas veces heroicamente. El estrés traumático de sus familias y compañeros es considerable y deja su rastro incluso en los centros de trabajo, donde el estrés acumulado puede erosionar la moral de grupo y la capacidad de liderazgo. Por otra parte, el dolor y la ira se ven modulados por la experiencia de estos cuerpos en el manejo del duelo. Asumen una mortalidad mayor que la población general y han desarrollado una ética de protección solidaria a las familias, creando rituales funerarios que ofrecen gran consuelo.

Entre los trabajadores de rescate también hubo quienes sufrieron el síndrome de supervivencia.

—Es una sensación frecuente entre los supervivientes sentirse culpables frente a la muerte de un compañero y pensar que ellos no han merecido salvarse. De ahí fluyen con frecuencia comportamientos autodestructivos, como los de quienes han pospuesto su propio tratamiento hasta diez años. Piensan que otros lo necesitan más. A día de hoy, la huella del 11-S en estos colectivos incluye un alto porcentaje de estrés postraumático cronificado, mortalidad precoz por el agravamiento de enfermedades cardiovasculares y exceso de mortalidad por cáncer, consecuencia también de la inhalación de sustancias tóxicas en las tareas de desescombro.

¿Les pasará factura emocional a los afectados la conmemoración de este veinte aniversario?

—El estrés postraumático es muy sensible a los aniversarios. Después de todo, está relacionado con la memoria de haber vivido una situación que amenaza gravemente a la existencia. Los aniversarios son desencadenantes típicos de reactivaciones de ansiedad, depresión y trastornos del comportamiento. El aniversario les pasará factura, pero al mismo tiempo les dará otra oportunidad para avanzar y cerrar los procesos de duelo no resueltos.

Lo ocurrido en Afganistán, donde los talibanes campan a sus anchas, ¿puede reavivar sus miedos?

—Por una parte, se vive de nuevo la situación de amenaza, con lo cual se reactivan el terror y la impotencia, sentimientos claves en el desencadenamiento de la ansiedad. Por otra parte, se agrava el sentimiento de futilidad –tanto sacrificio ha sido en vano– haciendo más difícil la resolución de duelos. El apoyo social es fundamental para que las víctimas se sientan reconocidas, mitigando así el dolor de la futilidad.

¿Cómo les afectará a los familiares de los soldados de Estados Unidos muertos en dicha contienda?

—Les afectará aflorando agudamente la sensación de la futilidad del sacrificio de sus vidas, que dificultará la resolución del duelo y dejará un poso de amargura que alargará el proceso. Para contrarrestar este factor, las autoridades militares y civiles deberían reconocer y valorar la conducta de estos soldados que entregaron sus vidas sirviendo a su país y en defensa de sus ideales.

La pandemia ha golpeado duramente a Nueva York. ¿Ve algún paralelismo con el 11-S?

—Hay un paralelismo en el sentido de que ambos crean situaciones traumáticas que evocan sensación de terror, impotencia y potencial amenaza de pérdida de vida y salud. Por tanto, los familiares de las víctimas mortales, las personas en situación de grave riesgo de padecer covid y aquellos a los que la pandemia ha provocado pérdidas significativas de negocios o medios de vida, etc, pueden reaccionar con síntomas de estrés postraumático al igual que lo hicieron las víctimas del 11-S.

Hace 20 años desde NYC

Memorial en la Zona Cero. "Es muy importante que haya una buena memorialización de las personas que murieron allí. Tiene que haber nombres para que la gente pueda tocarlos, llorar y completar el duelo", explicaba el psiquiatra hace veinte años, mucho antes de que se construyera el Memorial del 11-S.

"La pandemia y el 11-S crean situaciones traumáticas que evocan sensación de terror, impotencia y amenaza"

"Me marcó una mujer que me pidió ayuda para encontrar a su hijo, camarero en el piso más alto, para darle insulina"

"Lo ocurrido en Afganistán agrava el sentimiento de que el sacrificio ha sido en vano y dificulta los duelos"

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