El presidente paquistaní culpa a las mujeres de las violaciones

Asegura que provocan a los hombres cuando no llevan velo y les pide cooperar para “evitar tentaciones”

08.04.2021 | 01:01

Islamabad – El primer ministro paquistaní, Imran Khan, afirmó este fin de semana en una sesión de preguntas y respuestas que la violencia sexual hacia las mujeres tiene origen en las propias mujeres "por tentar a los hombres" cuando no usan el velo. Por ello, aseguró que las mujeres deben cooperar para "evitar" las tentaciones de los hombres, porque no todo el mundo "tiene la suficiente fuerza de voluntad".

"Si nuestra religión nos da el velo, entonces hay alguna filosofía detrás de ello y esa filosofía es salvar al sistema de la familia y proteger a la sociedad", dijo Khan, conocido por su pasado de playboy y divorciado dos veces.

El exjugador de críquet añadió que el aumento de las violaciones es una "consecuencia de una sociedad donde la vulgaridad aumenta" y culpó a Hollywood y a la industria del cine indio de Bollywood de esa falta de decoro.

críticas y violencia sexual La ONG Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP) crítico duramente las palabras del mandatario y pidió una disculpa. "No solo muestra una desconcertante ignorancia de dónde, por qué y cómo ocurren las violaciones, también culpa a las supervivientes de las violaciones", indicó la HRCP.

A esa organización se suman las declaraciones de una de sus exesposas, la británica Jemima Goldsmith, que lo criticó usando una cita del Corán que pide a los hombres que "contengan sus ojos", y una declaración firmada por cientos de personas y organizaciones que piden que el mandatario rectifique.

La violencia sexual contra mujeres ha provocado protestas en el país en los últimos años. En uno de los casos más polémicos, un jefe de Policía se preguntó en una entrevista televisada el año pasado cómo la familia de una mujer violada en una autopista delante de sus dos hijos le había permitido salir de noche.

Las organizadoras de las manifestaciones por el Día de la Mujer del 8 de marzo se enfrentan también a acusaciones de blasfemia contra el islam tras una campaña de desinformación en redes, una peligrosa recriminación que suele acabar en los tribunales o en linchamientos.