¿A dónde van 300.000 sábanas al año, ropa y calzado de los peregrinos del Camino de Santiago?
Junto con mobiliario, souvenirs o prendas recicladas tendrán una nueva vida gracias al proyecto de reciclaje textil y economía circular en los albergues
Después de una gran aventura, los peregrinos delCamino de Santiago llegan al final de su viaje y se deshacen de cosas que les han acompañado en este trayecto: botas desgastadas, camisetas, esterilla o una mochila. Los puntos donde coinciden al término del viaje son muy concretos, lugares donde el flujo de caminantes procedentes de todas partes es constante, y donde muchos finalizan su experiencia.
Y los establecimientos que les acogen también desechan materiales tras su uso. En estos albergues se está poniendo en marcha una iniciativa por la que ya se están habilitando espacios específicos para depositar ropa, zapatillas y otros materiales textiles. Hasta ahora, muchas de esas cosas terminaban simplemente desechadas. Pero eso empieza a cambiar.
Las 300.000 sábanas desechables que usan cada año los peregrinos del Camino, y la ropa, y el calzado gastado que tiran antes de volver a casa, así como el mobiliario, o souvenirs, tendrán una nueva vida gracias a un proyecto de reciclaje textil y economía circular en los albergues.
De momento, el proyecto, todavía en fase piloto, ha echado a andar en tres albergues (Monte do Gozo, San Lázaro y Fisterra) pero la idea es que se extienda a los 77 establecimientos de la red pública a lo largo de 2026, que ofrecen más de 3.000 plazas de alojamiento para peregrinos. Son establecimientos a los que llegan también vascos aficionados, cada vez más, a este viaje interior y de desconexión, un plan con muchos adeptos en Semana Santa. Quizá esta idea podría extenderse a la largo del Camino.
La Xunta; la gestora de los albergues, Samaín Servizos á Comunidade -que será responsable de la implantación y coordinación operativa del proyecto, la gestión ambiental y el seguimiento técnico-, e Insertega, empresa de reciclaje textil, son las tres patas de este proyecto.
Tradición de quemarlo en Cabo Fisterra
Insertega ya había participado en una iniciativa para dar un mejor final a las botas de los peregrinos y evitar la tradición de quemarlas a su llegada al Cabo Fisterra, y le propuso a Samaín encargarse de gestionar los residuos textiles con colectores en los albergues para ropa y calzado.
A esto se añadió un residuo no esperado: las 300.000 sábanas desechables que se generan cada año. "Son de un material un poco especial porque es polipropileno, un tejido no tejido que no puede ser transformado nuevamente en fibras. Es muy complicado volverlo a reciclar", explica a EFE el gerente de Insertega, Juan Mejide.
Insertega propuso utilizarlo para otros desarrollos, como los que tiene a través de su filial Equore, y ha creado una línea de souvenirs con estos residuos: mojones del Camino de Santiago que a simple vista parecen de mármol o piedra, pero están hechos de esas sábanas.
Mobiliario urbano hecho de sábanas
Se está planteando utilizarlas también para fabricar mobiliario urbano exterior: "Los desarrollos técnicamente ya están hechos por Equore y ya dependerá de donde la Xunta quiera llegar con este tipo de proyecto", señala Mejide.
El calzado que tiren los peregrinos en los colectores también se utilizará en los desarrollos de Equore, y la ropa irá a la planta de reciclaje de Insertega en Arteixo (A Coruña), donde se separará la que se pueda reutilizar -aunque la empresa cree que no será mucha- y el resto será clasificada por unos lectores ópticos según su composición.
La de algodón puede destinarse a crear nuevos hilos para hacer productos textiles, pero hay algunas fibras que no pueden volver a convertirse en tejidos y se destinarán a rellenos, aislamiento u otros elementos.
Turquí, Dubai o Emiratos Árabes
"Trabajamos con Portugal, con Turquía, con Dubai, con los Emiratos Árabes... Vamos a tener salida para el producto se consuma o no se consuma aquí", dice el gerente de Insertega, que refiere que lo ideal sería que todo se quedase en Galicia para que fuese totalmente circular, pero en algunos casos no es posible. Por ejemplo, el poliéster debe enviarse a Turquía para hacer nuevas fibras de ese material porque en España "no hay la tecnología necesaria".
Insertega trabaja en un proyecto para utilizarlo en mobiliario urbano, como ya se hace con tapones de plástico. "Estos proyectos ayudarán a que tengamos desarrollos más cercanos y seguir evitando la huella de carbono, pero todo depende del volumen", cuenta Mejide.
Ahora toca ver la aceptación que tienen los colectores por parte de los peregrinos, aunque los impulsores del proyecto esperan que sea elevada, dado el crecimiento que está experimentando el reciclaje textil.
Una segunda oporunidad
"Hemos notado un aumento considerable del producto que recogemos en los colectores de fracción textil en los municipios de Galicia", asegura Mejide, que subraya que el trabajo no debe ser solo de las empresas recicladoras y hay que concienciar al ciudadano de que tiene que reciclar y cómo hacerlo.
El objetivo es dar una segunda oportunidad a una cantidad ingente de prendas que, de otra manera, terminarían en vertederos. El resultado son nuevas materias primas para revestimientos, pinturas, mobiliario y mucho más.
El calzado podrá transformarse en materiales para mobiliario, suelos, revestimientos o rellenos; la ropa servirá para producir nuevos hilos destinados a la confección de prendas; y las sábanas podrán reutilizarse en la elaboración de diversos productos, como tejidos, bolsas, uniformes, ropa de cama o toallas. Es un paso más hacia un modelo en el que el Camino no solo se recorre, sino que también se cuida.
Temas
Más en Sociedad
-
La Fiscalía se opone a que Alfonso Basterra acceda a su primer permiso penitenciario
-
Condenas de prisión para la 'jauría' que agredió a Ekain en Basauri por ser gay
-
Gernika se suma a la petición de traslado del 'Guernica' de Picasso
-
Condenan a Nacho Vidal a tres años de cárcel por traficar con 'cocaína rosa'