Aunque tradicionalmente la pérdida auditiva se ha asociado a la edad avanzada, la realidad actual es diferente: “Cada vez vemos más casos en adultos jóvenes e incluso adolescentes y se estima que más de mil millones de jóvenes en el mundo están en riesgo de sufrir pérdida auditiva evitable debido, principalmente, a la exposición prolongada a ruidos intensos”, advierte Jennifer Cueva Díaz, otorrinolaringóloga asociada a Valores de Nuestros Médicos.
En esta línea, añade que la audición es el sentido que nos conecta con las personas y con el entorno, pero que también es uno de los ámbitos de nuestra salud que más descuidamos y, en algunos casos, las revisiones solo se realizan cuando ya existen síntomas evidentes.
Uno de los principales problemas del daño auditivo es que puede ser silencioso y progresivo, porque no duele, ni avisa y, cuando se percibe, muchas veces ya es irreversible. “El daño suele producirse en las células ciliadas del oído interno, responsables de transformar el sonido en señales que el cerebro interpreta. Estas células microscópicas no se regeneran una vez dañadas y, la exposición repetida a sonidos fuertes, como la música alta, los conciertos, auriculares o ambientes ruidosos, provoca su deterioro progresivo”, sostiene la especialista.
Síntomas
Explica que los principales síntomas que pueden hacer saltar las alarmas de estar sufriendo daño auditivo son: dificultad para entender conversaciones; sensación de oír, pero no comprender; necesidad de subir el volumen de la televisión o el móvil; o aparición de acúfenos (pitidos en los oídos).
“El uso constante de auriculares durante horas y a volúmenes elevados puede provocar signos de envejecimiento auditivo precoz en personas de 20 o 30 años”, recalca la doctora Cueva Díaz. Además, el cerebro puede acostumbrarse al sonido intenso y necesitar cada vez más volumen para obtener la misma sensación, lo que perpetúa el daño a largo plazo.
Así, subraya que el cuidado auditivo no debe limitarse al cribado neonatal que se realiza en los recién nacidos, ya que es recomendable realizar revisiones en distintas etapas de la vida: en la infancia y en edad escolar; en trabajadores expuestos a ruido; en mayores de 50 años y siempre que aparezcan pitidos, sensación de taponamiento o dificultad para entender conversaciones.
La realidad es clara y es que la audición que dañamos hoy no podremos recuperarla mañana: “No olvidemos que la audición influye directamente en la comunicación, el aprendizaje, el rendimiento laboral y la salud emocional. Diversos estudios han demostrado que la pérdida auditiva no tratada se asocia con aislamiento social, deterioro cognitivo e incluso mayor riesgo de depresión”, apunta la otorrinolaringóloga.
El cuidado auditivo
La mayoría de las pérdidas auditivas relacionadas con el ruido se pueden prevenir. Por ello, la experta aporta una serie de recomendaciones básicas:
* Mantener el volumen de dispositivos personales por debajo del 60%.
* No utilizar auriculares más de 60 minutos seguidos sin descanso.
* Usar protección auditiva en conciertos, discotecas o trabajos ruidosos.
* Evitar introducir bastoncillos u objetos dentro del oído.
* Consultar ante infecciones, dolor o pitidos persistentes.
* Permitir al oído periodos de descanso tras exposiciones intensas al ruido.
En resumen, la doctora concluye que el mejor tratamiento es la prevención. “Escuchar bien durante toda la vida puede depender, en parte, de las decisiones que tomemos hoy. Así que animo a todo el mundo a que cuiden sus oídos, ya que solo tenemos dos, y deben acompañarnos toda la vida”.