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Eguneko autopsia

Agarrarse al vuelo de una buena polémica

Aldama las caza al vuelo y se apunta a hablar de Zapatero; Rufián se deja querer por todas las izquierdas pero no todas le corresponden; y en UPN no son del Athletic

Agarrarse al vuelo de una buena polémicaEFE

Dicen los que saben que el gran éxito evolutivo de los homínidos es su capacidad de adaptarse a climas y entornos. Adaptarse o morir, resumimos interpretando a Darwin. Así que a nadie debería extrañar que, una vez creado el foco informativo en torno a Rodríguez Zapatero, el comisionista Víctor de Aldama empezara ayer a contar chascarrillos sobre el expresidente ante la Audiencia Nacional y perdiera el interés en Armengol y la vertiente balear de la trama de las mascarillas, que según la UCO existía.

Hay que reinventarse y a Aldama le ha ido hasta ahora francamente bien adaptarse al entorno. Está por dilucidar si a Gabriel Rufián le sucede lo mismo. Los flirteos con las diversas izquierdas del Estado conllevan el riesgo de orillarle en su propio partido -que sigue siendo ERC- y no acaban de cuajar en la grosskoalition que auspicia. De momento, está más cerca de ser candidato de Podemos que líder de una unidad de la que recelan en IU y cogen con pinzas en Sumar.

Pero ya se sabe que lo importante es que hablen de uno, incluso mal, y aprovechar la ocasión cuando se presenta. La presidenta de UPN no debe de tener una agenda muy ocupada porque le ha faltado tiempo para desatar una hiperactividad epistolar con la que amenazar con denuncias al Athletic por incluir el perfil de Euskal Herria en su nueva camiseta. Que borren a Nafarroa, pretende Cristina Ibarrola, y la secundan el PP y Vox.

La gota que colma

Cómo reconocer a un fascista

Abusos del régimen israelí. Ahora que hay quien quiere reverdecer laureles de los imperios fascistas -el italiano que se estrelló en Abisinia, el alemán que se congeló en el invierno ruso y el español, que nunca pasó de ensoñación con ínfulas- es importante saber reconocerlos antes de que se los encuentre uno en casa. Fascismo es romper la legalidad internacional; es restringir derechos por raza, credo o género; es supeditar la separación de poderes a la prioridad de la gran nación; y es, sobre todo, aprovechar todo ello en beneficio de una élite gobernante. ¿Les recuerda a Trump? Pues miren a Netanyahu.

Un poco de esfuerzo cultural evitaría estas polémicas. Existe el consenso científico-histórico en definir Euskal Herria como el espacio lingüístico, cultural e histórico común donde se habla o se ha hablado el euskera. Presidenta, no se altere; solo tiene usted que consultar la Enciclopedia Espasa para hallar la explicación inocente que desacredita sus desvelos. Aunque la experiencia dice que en su imaginario siempre se esgrime la presunta agresión para no afrontar el complejo. Eso sí, gracias a su aportación van a conseguir que vendan toda la remesa.