El lunes salí a la calle y por un momento tuve que asegurarme de que no me había metido sin darme cuenta en algún teletransportador trekkie para aparecer en Wisconsin o en alguna de las Dakotas. Me crucé en pocos metros con una cuadrilla de chavalas adornadas con cuernos de diablo y puntiagudos sombreros de bruja, una familia de vampiros, un Freddy Krueger que ya se había cansado de su guante de cuchillos, un par de esqueletos que por lo demás parecían gozar de muy buena salud y un grupo un poco perdido que combinaba brillos y feroces pinturas de guerra en la cara. Siempre he pensado que cualquier excusa es buena para juntarse y celebrar. Y si la excusa es Halloween, tampoco seré yo quien lo critique. Como cantaba Bob, los tiempos están cambiando. Fíjense si es así que el presidente de Estados Unidos acaba de amenazar a las petroleras de su país con nuevos impuestos, al considerar que se están lucrando con la guerra en Ucrania con ganancias extraordinarias, instándoles a bajar los precios de la gasolina. Cosas veredes... Hay alguno al que el discurso de Biden le dará más miedo que la más terrorífica de las calabazas... Los tiempos cambian... Te levantas por la mañana con aeropuertos cerrando su espacio aéreo por si cae algún trocico de un cohete chino que entra en la atmósfera sin control. Pena de teletransportador...