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Serbia, primeras elecciones en Europa tras el pico de la pandemia

- Serbia celebra este domingo elecciones parlamentarias, las primeras en Europa tras el pico de la pandemia del coronavirus, con la formación conservadora del presidente Aleksandar Vucic como clara favorita. Los comicios estaban previstos para el 26 de abril pasado pero ante las restricciones públicas por la covid-19 se aplazaron hasta esta semana.

Según las últimas encuestas, el Partido Progresista Serbio (SNS), la formación populista de centro derecha liderada por Vucic -quien no se presenta como candidato- podría alcanzar un 60% de los votos, tras lograr el 48,5% en las elecciones de 2016. Su socio de gobierno, el Partido Socialista (SPS), espera llegar hasta un 14% de los votos, con lo que la coalición gobernante tendría incluso una mayoría absoluta de dos tercios. El resto de los partidos políticos no llegará ni siquiera al 5% de los votos, con siete formaciones con ciertas posibilidades de superar el umbral mínimo exigido del 3%.

Estas elecciones se celebran tras una campaña virtual y televisiva, para evitar más contagios y la propagación del virus. “La epidemia ha cambiado el mundo, y ha cambiado la totalidad de las circunstancias de estas elecciones”, destaca el analista Bojan Klacar, de la ONG Centro para las Elecciones Libres y la Democracia (CeSID). Se refiere así a la falta de mítines públicos y la inusual fecha electoral, en pleno verano, algo que no había sucedido nunca en este país en los últimos 30 años.

Lo que no cambió fue la presencia permanente de Vucic en muchos medios de comunicación, sea prensa escrita o televisión. El ahora presidente fue primer ministro hasta 2017, cuando ganó las elecciones a jefe de Estado y legó la dirección del Gobierno a Ana Brnabic, una estrecha aliada. Si bien no se presenta como candidato, el presidente ha sido la cara visible en la campaña del SNS, que acude a los comicios con una lista electoral llamada Aleksandar Vucic-Para nuestros hijos. El SNS pretende aprovechar así la enorme popularidad del presidente, de 50 años de edad.

Sus críticos le acusan de aprovechar el estado de emergencia declarado contra la pandemia para reforzar más aún su posición dominante en los medios de comunicación y en la vida pública. Por ello, varias formaciones opositoras, como el Partido Democrático (DS) y el Partido de Libertad y Justicia (SSP), han decidido boicotear las elecciones del domingo, lo que según los analistas dañará y reducirá más aún su relevancia.

Serbia negocia desde 2014 su ingreso en la Unión Europea, con el objetivo de entrar en el club comunitario sobre el 2025. El SNS, en el poder desde 2012, ha estabilizado en los últimos años las finanzas públicas, mientras que la economía serbia creció el año pasado por encima del 4%, atrayendo -según el Gobierno- más inversiones extranjeras que ningún otro país en la región de los Balcanes. Al comienzo de la pandemia, había mostrado abiertamente su malestar por el retraso de las ayudas comunitarias, mientras que dio gran protagonismo a la asistencia -menos voluminosa que la europea- que llegó desde China y Rusia.

La oposición, la prensa crítica y organizaciones no gubernamentales acusan a Vucic de un creciente autoritarismo, incluyendo presiones, a veces violentas, contra voces disidentes. Pese a estas criticas, el presidente disfruta de una enorme popularidad entre amplios sectores de la población serbia.

La popularidad del presidente se debe también a la fragmentación de la oposición, incapaz de articular el descontento ciudadano que hubo el año pasado, cuando se celebraron manifestaciones contra Vucic cada semana.