jerusalén - Benjamin Netanyahu se ha impuesto en los comicios celebrados el martes con una clara victoria sobre su inmediato rival, que le permitirán formar un gobierno de derechas con el apoyo de ultra-ortodoxos, que aspira cerrar en 2 o 3 semanas. Tras una frenética madrugada, en la que poco a poco el escrutinio de votos fue abriendo una brecha entre el conservador Likud y la plataforma de centro-laborismo Campo Sionista, liderada por Isaac Herzog, después de que los sondeos arrojaran un empate técnico de 27 diputados, finalmente el resultado se volcó del lado de Netanyahu. Con el 99% de los sufragios escrutados, su formación conservadora se hizo con 30 de los 120 escaños del Parlamento (Kneset), seis por delante del Campo Sionista.
Herzog habló ayer con Netanyahu para felicitarle por su victoria en las elecciones. “He hablado con el primer ministro y le he felicitado por su victoria, le he deseado suerte pero que quede claro a los ciudadanos de Israel: nada ha cambiado, yo y (Tzipi) Livni seguiremos dirigiendo el Campo Sionista con fuerza e inteligencia como alternativa”, según unas declaraciones en la edición electrónica del diario Yediot Aharonot.
Otra de las consecuencias de los comicios ha sido la dimisión de la cabeza de partido de izquierdas Meretz, Zehava Galón, quien asumió la responsabilidad de obtener un flaco resultado electoral con sólo 4 escaños. La dirigente consideró que una importante porción de sus votantes tradicionales apoyó a la plataforma laborista con el objetivo de impedir que Netanyahu revalidara un nuevo mandato.
Entretanto, el Likud anunció que Netanyahu “ya ha hablado con todos los partidos con representación parlamentaria que ve como socios para su nuevo gobierno”, tercero consecutivo y cuarto de su carrera. En un comunicado el partido precisó que se trata de los dirigentes de la formación Hogar Judío, Naftalí Bennet; el de Kulanu, Moshé Kahlón; de Israel Beitenu, Avigdor Lieberman; del Shas, Arie Deri; y los del Judaísmo Unido de la Torá, Moshé Gafni y Yaacov Litzman. Con ellos, el primer ministro podría alcanzar una mayoría de 67 de los 120 escaños del Parlamento, y con una coalición exclusivamente de derechas y de ultraortodoxos, es decir, de las más homogéneas que ha tenido el país en las últimas dos décadas. Precisamente la victoria de Netanyahu se produce después de un marcado viraje más hacia la derecha en los últimos días de la campaña, una estrategia que incluyó el abandono de un compromiso de negociar un Estado palestino, en una estrategia orientada para apuntalar a su base del partido Likud y atraer a votantes de otros partidos de derecha y nacionalistas.
Los resultados electorales entre los palestinos han sido tomados con una mezcla de escepticismo e indiferencia. El negociador jefe palestino, Saeb Erekat, advirtió de que Palestina acudirá a la Corte Penal Internacional (CPI) y consideró que “Netanyahu es sincero cuando afirma que ha despachado la solución de dos Estados”. - Efe/E.P.