- Alcanzar la normalidad ha supuesto en algunas cuestiones un precio muy alto para las empresas. Es el caso de la energía, cuyo coste está en máximos históricos justo cuando la industria vasca ha recuperado los niveles habituales de consumo. Según el último informe de coyuntura energética del Ente Vasco de la Energía (EVE), el de agosto, el consumo de eléctrico del sector manufacturero se alineó en el verano con el ritmo de los últimos años, 1.200 gigavatios hora mes. A la espera de conocer el dato de septiembre, los indicadores de producción anticipan que los niveles se han mantenido, confirmando la intensidad de la recuperación. Hasta ahí las buenas noticias, porque julio, agosto y septiembre han batido sucesivamente el precio récord de la electricidad, situando el recibo de la luz en cotas nunca vistas.

Si las familias han tenido que rascarse el bolsillo, las empresas, sobre todo las electrointensivas como las siderurgias, están sufriendo a otro nivel por su tamaño y necesidades de consumo.

La Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM) sigue de cerca la evolución de ese frente. La patronal ha iniciado recientemente la recogida de datos de su informe de coyuntura para este tercer trimestre y ya ha percibido un notable incremento de la preocupación de las compañías por el capítulo de las materias primas, en el que está incluida la energía.

Si en el segundo trimestre del año el precio y desabastecimiento de materiales para la fabricación era el principal quebradero de cabeza para el 73,5% de las empresas encuestadas, los primeros datos señalan un notable repunte, hasta rozar el 81%. La inquietud es evidente, con la tensión añadida de que las medidas que está tomando el Gobierno español no pueden frenar la escalada de los precios. Además, aunque se está actuando para que el recibo de la luz no refleje los ritmos del mercado, el constante repunte de la energía limita el ahorro.

Esa tormenta perfecta que, según los cálculos del Ministerio de Energía, no amainará hasta marzo del próximo año, está condicionando la rentabilidad de las ventas de las compañías vascas. La patronal vizcaína del Metal está constatando que la preocupación también crece en ese punto y pasa a ser un problema para el 42% de sus asociados, casi cuatro puntos más que en el primer y segundo trimestre.

La situación es delicada y donde cabría ver solo luces, el fin del frenazo de la economía provocado por el coronavirus, hay muchas sombras. De hecho, dentro del capítulo del desabastecimiento también se incluye la falta de semiconductores que han puesto en jaque a empresas tractoras de la económica vasca como Mercedes-Benz o Michelin.

Este problema derivado en parte de la distancia geográfica que abarcan sus cadenas de suministros está llevando a las empresas vascas a replantearse la cercanía de su órbita de proveedores. Sin embargo, el margen de maniobra es muy reducido en el ámbito de la energía. Con el condicionante además de que las eléctricas tienen la sartén por el mango.

De hecho, la consejera de Desarrollo Económico del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia, advirtió el pasado viernes de que la intención de las grandes compañías eléctricas de repercutir en las empresas industriales el “impacto” de las medidas contra la escalada de precios de la energía aprobadas por el Gobierno central “pone en riesgo a todo el sector industrial”.

Tapia lanzó este mensaje durante una intervención en el pleno de control del Parlamento Vasco, en su turno de respuesta a una interpelación de EH Bildu sobre los perjuicios causados por el incremento de las tarifas de suministro energético.

La consejera expresó su “preocupación” por la evolución al alza de los precios de la energía, y recordó que el Gobierno Vasco ha diseñado, en el ámbito de sus competencias, una estrategia energética “a largo plazo”. En su intervención, también se refirió a la reacción de las grandes compañías energéticas ante el paquete de medidas impulsado por el Gobierno central para tratar de hacer frente al encarecimiento del suministro eléctrico.

La consejera, sin citar nombre propios, lamentó que haya empresas que “tratan de que precios que estaban aprobados en unos determinados momentos se cambien e impacten directamente sobre las empresas industriales”.

“Eso, desde luego, en este momento no se puede producir; porque estamos poniendo en riesgo todo un sector industrial”, advirtió. Tapia, que reiteró que “eso no es posible”, y propuso seguir trabajando “de una forma integral” para tratar de buscar una solución satisfactoria para todas las partes. Dar en definitiva una respuesta a las necesidades de las empresas.

Espiral alcista. La vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, se reunirá mañana con representantes de las empresas industriales para conocer de primera mano su visión sobre la actual coyuntura de precios elevados del gas y la electricidad y compartir con ellas las medidas adoptadas por el Ejecutivo para amortiguar el impacto de la situación. Se trata precisamente de buscar fórmulas para frenar la espiral la espiral alcista de los precios energéticos.

1.200

El consumo mensual de la industria vasca se ha situado a partir de julio en los niveles habituales del sector: 1.200 gigavatios hora al mes. El precio de la energía, sin embargo, está fuera de los parámetros ordinarios.

111,6

El precio medio de la electricidad en el mercado mayorista se sitúa para hoy, 3 de octubre, en 111,60 euros el megavatio hora (MWh), lo que supone un descenso del 36 % respecto al precio fijado para ayer, encadenando así dos jornadas consecutivas a la baja y situándose en niveles no registrados desde el pasado mes de agosto.

X 8

El precio para mañana será casi un 49% más barato que el récord de 216,01 euros/MWh registrado el pasado viernes, y un 30% menor que el que se pagó el domingo anterior, el más caro de la historia hasta la fecha. Sin embargo, multiplica por ocho el valor que marcó el pool durante el primer domingo de octubre del año pasado (14,40 euros).