Asumir el riesgo
Kepa Murua publica una plaquette de poesía bajo el título de ‘Poemas que nunca leeré en público’
No es una cuestión de valentía o de querer demostrar esto o lo otro. Tiene que ver con una apuesta personal, con crear sin estar pendiente de esa idea, cada vez más común, de que lo bueno es lo mayoritario, del Me gusta, de la aceptación colectiva. “Es verdad lo que dice el título”, apunta Kepa Murua. “Si me dedicase a leer estos poemas ante la gente, me quedaría solo. Me acompañarían, como mucho, dos o tres como yo”. Desde esta base, desde esa aceptación del riesgo, desde la honestidad literaria, se publica Poemas que nunca leeré en público (Ediciones Búho Búcaro Poesía).
Ya la propia presentación, la forma en la que se hacen carne estos poemas, es singular. No hace tantos años, las plaquettes eran habituales. “Yo he comprado muchas, sobre todo en los años 90”. Pero en estos tiempos, son una rareza. También cuando de plaquettes de poesía se trata. Por eso, esta publicación es singular incluso antes de abrirla, una sensación que crece al encontrarse con las ilustraciones de Pilar S. Tarduchy, el prólogo de Alberto Ibarrola Oyón o con ese poema de Félix Maraña que se asoma en la contraportada.
ARTgia se llena de música y grabado
“Puede ser un capricho”, admite el autor. Pero ante todo, es una publicación que recoge “grandes poemas; es una lección magistral de poesía”, una “selección personal” de escritos en muchos casos inéditos. “Son esos poemas que a ti, como escritor y como lector, te conmueven, que sabes que son muy buenos”, que tienen una unidad aunque no fueron ideados para formar parte de un todo común, y en cuya estructura no hay estrofas. “Son esos poemas que a ti no te dejarían diferente como autor”, describe.
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Un objeto especial
“Si me invitan, yo me decanto por lo mejor, por lo más difícil, por una poesía sin artilugios, pero dejo que cada persona viva la poesía como quiera”, deja escrito Murua en el arranque de la obra. Es una idea básica de una creación que “no va a llegar al público como un libro normal”. Es “un regalo, una ofrenda, una carta de presentación” que escapa a las lógicas del mercado.
“Los amantes de la poesía, de la edición y del mundo libro recordamos las plaquettes, por ejemplo, de la literatura francesa, las relacionadas con el mundo del arte, las ilustradas por Picasso... En España se quedaron en el sector de las galerías de arte de los años 90... y luego desaparecieron ante lo digital. Búho Búcaro ha vuelto a ellas porque es algo tradicional, para que no se pierdan y porque a la gente todavía le gusta mucho ese tipo de obra. Estar en una colección así es un lujo”.
"Tenemos una programación musical espectacular, con nombres que creemos que van a sorprender"
Claro que más allá de la forma está el fondo, el de unas palabras que exigen detenimiento y sosiego, aunque entre las manos el conjunto no llegue a 50 páginas. La naturaleza, la muerte, el tiempo, la memoria... “En estos poemas existe un grave enigma por descifrar para el lector ávido de belleza”, deja dicho en el prólogo Alberto Ibarrola Oyón. Es la propuesta que hace un Poemas que nunca leeré en público que rezuma artesanía en todos sus aspectos, una plaquette de poesía nada habitual y, por tanto, única.
