¿Te han salido unas bolitas blancas en la cara y no sabes por qué? Se trata de quistes de milium o milia, también conocidos como comedones cerrados. Aunque no son peligrosos ni afectan a la salud, pueden resultar antiestéticos y molestos, especialmente cuando aparecen en el rostro.

Se trata de acumulaciones de queratina que forman pequeñas protuberancias blancas o amarillentas y que quedan atrapadas bajo la superficie de la piel en los folículos pilosos o en las glándulas sudoríparas.

A pesar de que los quistes de milium pueden parecer similares a los granos, hay una gran diferencia respecto a estos: no contienen pus ni causan inflamación. Son duros al tacto y no responden a los tratamientos típicos para el acné, como son los parches o las cremas antiimperfecciones.

Por qué salen

La aparición de los quistes de milium está relacionada con varios factores. Una de las principales causas es la obstrucción de los poros, ya que a veces la piel no puede eliminar las células muertas y la queratina de manera eficiente, lo que hace que se queden atrapadas bajo la epidermis.

Otro factor de riesgo es la sobreexposición al sol. Los rayos solares dificultan la expulsión de las células muertas, favoreciendo la formación de estas bolitas bajo la piel.

También se sabe que los cosméticos comedogénicos, como cremas o bases de maquillaje demasiado pesadas, pueden obstruir los poros y desencadenar la aparición de los quistes de milium.

Otros factores como los cambios hormonales, el envejecimiento de la piel o incluso alguna lesión cutánea pueden también contribuir a su formación.

Los quistes de milium no deben apretarse nunca.

Dónde aparecen

Aunque los quistes de milium son más comunes en el rostro, sobre todo en el contorno de los ojos, los párpados y las mejillas, también pueden aparecer en otras partes del cuerpo como los brazos, el tronco o la barbilla.

Es importante destacar que, aunque estas pequeñas bolitas no son peligrosas, pueden resultar molestas desde el punto de vista estético, por lo que lo más normal es querer deshacerse de ellas. Sin embargo, no se puede hacer de cualquier forma, ya que intentar eliminarlos sin el tratamiento adecuado puede empeorar la situación.

Una dermatóloga explora a una paciente en su consulta.

Cómo prevenirlos

Lo primero que hay que saber es que nunca se deben intentar apretar los quistes de milium. A diferencia de los granos de acné, estos quistes no tienen una abertura natural para drenar. Si se intenta exprimirlos, solo se consigue inflamar la piel y, en el peor de los casos, dejará cicatrices permanentes.

Para prevenir su aparición, lo mejor es adoptar una adecuada rutina de cuidado de la piel. Utilizar productos exfoliantes con ingredientes como ácido salicílico, ácido glicólico o retinoides puede ayudar a acelerar la renovación celular y evitar que los poros se obstruyan. Sin embargo, es importante tener cuidado con el uso de estos productos en el contorno de los ojos, donde la piel es más fina y sensible.

La protección solar es otro aspecto fundamental en la prevención de los quistes de milium. La sobreexposición al sol puede dificultar la expulsión de las células muertas, lo que favorece la formación de estos quistes. Hay que usar protector solar todos los días del año, incluso en días nublados, y evitar la exposición prolongada al sol sin la debida protección. Además, es recomendable no utilizar cremas o maquillajes muy grasos o que contengan ingredientes como vaselina o parafina, que pueden obstruir los poros.

Tratamientos para eliminarlos

Los quistes de milium no desaparecen por sí solos en adultos, así que hay varias opciones de tratamiento que se pueden considerar. En primer lugar, se puede probar con cremas exfoliantes que contengan ácidos salicílico o glicólico. Estos productos ayudan a limpiar los poros obstruidos y a prevenir la formación de nuevos quistes.

Si los quistes no desaparecen con el uso de productos de venta libre, el siguiente paso es acudir a un dermatólogo. En la consulta, el profesional podrá realizar una extracción manual de los quistes de milium, utilizando una aguja estéril o un bisturí para hacer una pequeña incisión y eliminar el quiste de manera segura.

El láser de CO2 es otra opción, muy eficaz para acabar con estos quistes, sobre todo en áreas delicadas como los párpados. Permite vaporizar el quiste con gran precisión sin dañar la piel de alrededor y, además, previene su reaparición.

La prevención es la mejor forma de evitar estos molestos milium. Son inofensivos, pero resultan muy antiestéticos, por lo que una vez que se detectan lo mejor es buscar el tratamiento adecuado o, si este no funciona, al profesional que ayude a deshacerse de ellos con seguridad.