Pese a que la victoria contra el Valencia fue especialmente relevante y, gracias a ella, la afición recuperó su ilusión por una nueva permanencia, José Luis Mendilibar y sus pupilos tienen muy claro que, para poder optar a ese codiciado objetivo, van a tener que remar mucho más en los próximos meses.
Sobre todo, a sabiendas de que, al contrario que la temporada pasada, la salvación parece que alcanzará los 40 puntos o, al menos, se quedará muy cerca de ese límite.
Ante esta situación, la exigencia del calendario no debe ser una excusa para el conjunto babazorro, que necesita rascar puntos -o, como mínimo, competirlos al máximo- sin importar el rival y el campo al que se tenga que enfrentar.
Especialmente, si se tiene en cuenta que, por primera vez en mucho tiempo, LaLiga está protagonizada por una igualdad abrumadora en la que las superpotencias (Real Madrid, FC Barcelona y Atlético) están sufriendo en cada uno de sus compromisos.
Además, esto último no es algo desconocido para el Alavés, quien, aunque suma más actuaciones negativas que positivas a lo largo de la presente campaña, también ha hecho buenos partidos y, curiosamente, varios de ellos han sido ante rivales que pelean por puestos europeos como, por ejemplo, el propio cuadro che del exalbiazul José Bordalás -y eso sin olvidar a otros que también luchan por el campeonato-.
En este sentido, a pesar de que el Madrid, rival del Glorioso este sábadoGlorioso, supo cómo llevarse los tres puntos de Mendizorroza en la primera jornada, el que no pudo hacer lo mismo fue el Atlético, que cayó por 1-0 en el feudo del Paseo de Cervantes -marcó Víctor Laguardia en una acción a balón parado- y, de esta manera, le brindó a Javi Calleja su primer triunfo del curso.
Posteriormente, aún con el técnico madrileño en el banquillo, los vitorianos empataron contra el Barça de Koeman en el Camp Nou; y, 21 días después, sorprendieron al Sevilla de Julen Lopetegui en el Sánchez Pizjuán, donde, hasta la visita alavesista, ningún equipo había logrado puntuar. Algo que, por cierto, solo han conseguido la propia escuadra culé (1-1) y el Celta (2-2) desde entonces.
Entonces, aunque la narrativa esté muy en su contra, los hombres de Mendilibar no pueden dar por perdida la contienda frente a los de Ancelotti, puesto que ya saben lo que es sumar ante rivales potentes y porque, como se ha mencionado, cualquier punto puede ser decisivo en la ardua batalla por la permanencia.
A lo largo de la primera vuelta, los gasteiztarras fueron capaces de ganar al Atlético y de puntuar ante el Barça y el Sevilla