Urdai Gutxi, medio siglo de historia alrededor de una mesa
La sociedad gastronómica de Agurain cumple cincuenta años manteniendo vivo un modelo de convivencia
Hay lugares que son mucho más que cuatro paredes y una cocina. Lugares donde se celebran nacimientos y jubilaciones, donde se cierran amistades para toda la vida, donde se discute de política, de pelota o de fútbol y donde, generación tras generación, se transmiten recetas, tradiciones y una forma de entender la convivencia. En el País Vasco esos lugares tienen un nombre propio: las sociedades gastronómicas. En Agurain, uno de esos espacios emblemáticos es la Sociedad Recreativa, Artístico-Cultural y Gastronómica Urdai Gutxi, que en 2026 alcanza el medio siglo de vida. Cincuenta años de historia que la convierten en una de las asociaciones más longevas y representativas de la villa y en un testimonio privilegiado de la evolución social de la Llanada Alavesa.
Este 50 aniversario no es solo una mirada al pasado con nostalgia. Es una reivindicación del valor de la comunidad frente al individualismo moderno
La elección del nombre de la sociedad no es casual. "Urdai Gutxi", que en euskera significa "poco tocino", es la denominación popular con la que históricamente se ha conocido el antiguo barrio judío de Agurain, situado en el entorno de la calle Arramel, al sur de la iglesia de San Juan. Los historiadores sitúan en esta zona la antigua judería de la villa. El apelativo de "poco tocino" se relaciona con las costumbres alimenticias de la comunidad hebrea, que, por motivos religiosos, no consumía carne de cerdo. La denominación ha perdurado durante siglos y forma parte del patrimonio inmaterial de Agurain.
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Los inicios
Que una sociedad gastronómica nacida en los años 70 adoptara ese nombre supone también una declaración de intenciones: reivindicar las raíces históricas de la villa y vincular su identidad a uno de los rincones más singulares del casco medieval. La sociedad fue inscrita oficialmente en el registro de asociaciones el 15 de noviembre de 1975, bajo la denominación de Asociación Sociedad Recreativa Artístico-Cultural Urdai Gutxi. Sus fines fundacionales iban más allá de la mera gastronomía: reunir a personas interesadas en la cultura, promover actividades recreativas y colaborar con la vida festiva y social de Agurain.
“Antes esto estaba lleno los viernes, sábados y domingos, ahora sólo en fechas puntuales”
Javier Lafuente, uno de los fundadores, aún recuerda la propuesta de Florencio Goikoetxea de crear una sociedad. Un grupo de conocidos de la localidad llevaba desde el año 1972 organizando la tamborrada en la localidad, verbenas celebradas en el polideportivo para la elección de la reina de fiestas y sus damas de honor. “Hicimos varias reuniones donde los socios fundadores avalamos y apoyamos esa iniciativa de fundar esta sociedad”, apunta.
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No es casual que Urdai Gutxi naciera precisamente en aquella época. Los años 70 fueron una auténtica eclosión de sociedades gastronómicas en Álava. El fenómeno, que había arraigado décadas antes en Gipuzkoa, se extendió por la provincia alavesa impulsado por un deseo común: disponer de un espacio propio de convivencia, amistad y encuentro. Las cuadrillas buscaban un lugar donde reunirse, cocinar y celebrar la vida comunitaria al margen de los bares y de las limitaciones sociales de la época. “Aquí en Agurain sólo estaban La Globa y Lur Sagar”, recuerda Lafuente. Fueron los propios socios los que se encargaron de llevar a cabo el adecentamiento del local ubicado en pleno casco histórico de Agurain. “Después de trabajar veníamos aquí a hacer cosas”, explica Lafuente, fontanero ya jubilado. Entre los socios fundadores había electricistas, carpinteros, pintores o fontaneros, entre otros.
"Urdai Gutxi", que en euskera significa "poco tocino", es la denominación popular con la que históricamente se ha conocido el antiguo barrio judío de Agurain
La fundación de Urdai Gutxi coincidió además con uno de los momentos de mayor transformación de la sociedad española: el final del franquismo y el inicio de la Transición. En muchos pueblos, las asociaciones culturales y gastronómicas se convirtieron en espacios de libertad, de participación ciudadana y de construcción de tejido social. Aunque desde fuera pueda parecer únicamente un lugar para comer, una sociedad gastronómica es, en realidad, una pequeña institución social. Durante cincuenta años, Urdai Gutxi ha funcionado como un punto de encuentro intergeneracional. En torno a sus fogones se han celebrado aniversarios, despedidas, fiestas patronales, cenas de cuadrillas y homenajes. Sus paredes han sido testigo de la evolución de Agurain y de los cambios experimentados por la sociedad vasca.
Funcionamiento
En este tipo de entidades, el funcionamiento se basa tradicionalmente en una combinación de normas y autogestión. Los socios participan en el mantenimiento del local, toman decisiones en asamblea y comparten responsabilidades. La cocina, la limpieza, las compras o la organización de actividades forman parte de una dinámica comunitaria que ha permitido a estas sociedades sobrevivir durante décadas. Precisamente esa capacidad de generar comunidad es uno de los principales valores de las sociedades gastronómicas. Son lugares donde desaparecen las diferencias de edad, profesión o ideología y donde la mesa se convierte en un espacio de igualdad y convivencia.
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La historia de Urdai Gutxi puede leerse también como la historia de varias generaciones de aguraindarras. Los fundadores de la sociedad pertenecían a una generación que había crecido en un contexto muy distinto al actual, en un mundo donde el ocio se desarrollaba fundamentalmente en el ámbito local y donde las relaciones personales tenían una dimensión mucho más comunitaria. Desde el local ubicado junto a la plaza de San Juan aún recuerdan cómo su tamborrada recorrió parte de la provincia. “Llevamos nuestra tamborrada de hombres y de mujeres a Vitoria, incluso cuando allí no había”, recuerdan con nostalgia. Laguardia o Larrona fueron otras localidades en las que retumbó el sonido del tambor en los 70.
Eventos
La huella de Urdai Gutxi en Salvatierra trasciende lo estrictamente culinario. A lo largo de sus 50 años de historia, la sociedad ha colaborado activamente en la dinamización sociocultural del municipio. Ha prestado apoyo logístico y organizativo en las fiestas patronales, en eventos culturales o hermanamiento vecinal. Su labor no se ha limitado a las cuatro paredes de la sociedad. Se ha extendido a lo largo y ancho de la localidad y los aguraindarras han sido testigos de su labor. “En el carnaval rural hemos preparado caldo y pintxos”, señala Fernando Etxebarria, socio desde 1999. Exposiciones de setas o campeonatos de mus han sido otras de las actividades llevadas a cabo por los miembros de la sociedad presidida actualmente por Mertxe Zalduondo.
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Con el paso de los años llegaron nuevos socios, nuevas familias y nuevas costumbres. La sociedad tuvo que adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo, en las formas de ocio y en la propia estructura de las familias. “En el año 1980 entró la primera mujer como socia. Fue Nekane Ruiz de Eguino. La incorporación de la mujer nunca ha sido un problema. Si no entraron más fue porque no quisieron”, apuntan. “Hemos llegado a estar hasta 49 socios, cuando el límite era 50. Ahora estamos 32 y vemos que a esto hay que darle una vuelta”, reconocen desde la pequeña barra del local Lafuente, Etxebarria, Centol y Ander, el miembro más joven. La supervivencia de Urdai Gutxi durante cincuenta años indica que ha sabido encontrar ese equilibrio entre tradición y adaptación. “En el comedor cabemos unas 30 personas”, relatan orgullosos frente a pequeña cocina.
Los grandes retos de medio siglo de vida
Mantener viva una sociedad gastronómica durante cinco décadas nunca ha sido una tarea sencilla. Quizá el principal desafío de las últimas décadas haya sido garantizar la entrada de gente joven. Las nuevas formas de ocio, el ritmo de vida actual y el envejecimiento de muchos colectivos asociativos han puesto en riesgo la continuidad de numerosas sociedades gastronómicas. Para entidades como Urdai Gutxi, atraer nuevas generaciones supone asegurar la transmisión de un patrimonio cultural y humano que no puede medirse únicamente en términos económicos. “Desde aquí hacemos un llamamiento a todo aquel que esté interesado en entrar. Tan sólo tiene que ponerse en contacto con nosotros”.
Mantener un local, afrontar reformas, cumplir con las normativas de seguridad y responder a nuevas exigencias administrativas son retos constantes para cualquier asociación. La capacidad de gestión y el compromiso de los socios resultan esenciales para garantizar la viabilidad de estas entidades. Quizá el reto más difícil de todos sea conservar la esencia de la sociedad sin quedarse anclados en el pasado. La gastronomía, la amistad y la convivencia constituyen el ADN de las sociedades vascas. El desafío consiste en transmitir esos valores a nuevas generaciones que viven y se relacionan de forma muy distinta a como lo hacían quienes fundaron la sociedad en 1976.
En un mundo cada vez más digital y más individualizado, las sociedades gastronómicas representan algo extraordinariamente valioso: la experiencia de compartir tiempo, conversación y comida alrededor de una mesa. La Sociedad Gastronómica Urdai Gutxi no es únicamente una asociación recreativa fundada en 1976. Es un fragmento de la memoria colectiva de Agurain. Su nombre conecta con la historia medieval de la villa. Sus socios han contribuido durante medio siglo a la vida social y cultural del municipio. Y sus fogones han sido escenario de miles de conversaciones, celebraciones y encuentros.
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Cincuenta años después de su nacimiento, Urdai Gutxi sigue representando una manera muy vasca de entender la amistad y la convivencia: cocinar juntos, sentarse alrededor de una mesa y compartir la vida. “Antes esto estaba lleno los viernes, sábados y domingos, ahora sólo en fechas puntuales”, lamentan. Porque, al fin y al cabo, las sociedades gastronómicas no se construyen con ladrillos ni con recetas. Se construyen con personas. Y son precisamente esas personas las que han convertido a Urdai Gutxi en una de las instituciones sociales más queridas y reconocibles de Agurain.
Durante cinco décadas, los muros de la sociedad han custodiado infinitas tertulias, asambleas, risas y cantos tradicionales. En sus fogones se han cocinado los platos más emblemáticos de la gastronomía alavesa: perretxikos y caracoles (grandes protagonistas durante las fiestas de San Prudencio), patatas a la riojana (un clásico de la Llanada que nunca falta en las mesas de la sociedad) o guisos de caza y chuletas (alimentos sagrados compartidos entre cuadrillas de amigos).
Llegar a las cinco décadas de vida es un hito de supervivencia. Al igual que el resto de txokos de Álava, Urdai Gutxi afronta el futuro con el desafío de atraer a las nuevas generaciones. El objetivo es mantener intactos los valores de hermandad y respeto que impulsaron a sus fundadores, adaptándolos a los nuevos tiempos. Este 50 aniversario no es solo una mirada al pasado con nostalgia. Es una reivindicación del valor de la comunidad frente al individualismo moderno. En Urdai Gutxi, la receta del éxito sigue siendo la misma que hace medio siglo: buena comida, respeto mutuo, amor por la música y Agurain.