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Iruña de Oca pide preservar la calzada romana de Trespuentes

La postura del Gobierno Vasco es proteger el yacimiento tras estudiarlo, tapándolo de nuevo

Iruña de Oca pide preservar la calzada romana de Trespuentes

El Pleno del Ayuntamiento de Iruña de Oca ha aprobado sendas mociones en las que solicita preservar los restos hallados en Trespuentes de la calzada romana Iter XXXIV y un poblado neolítico. En el acuerdo plenario el Consistorio aprobó dar traslado tanto al Gobierno Vasco como a la Diputación Foral de Álava de un texto en el que reclama que se “preserve de manera responsable y sostenible una parte de la calzada Iter XXXIV y del poblado neolítico de Trespuentes, con el fin de permitir su conservación y divulgación y para que puedan ser aprovechadas como una atracción turística y cultural para el municipio y su entorno”.

La propuesta, presentada por EH Bildu, fue apoyada por todos los grupos, que se mostraron favorables a conservar el patrimonio histórico y cultural del municipio y contó con la aportación del grupo socialista, que planteó añadir un punto en la moción en el que se solicita al ente foral y al Gobierno Vasco que “una vez que se haya tomado una decisión definitiva al respecto, se informe al Ayuntamiento de Iruña de Oca de la misma y se de traslado de la documentación que se elabore sobre los restos arqueológicos descubiertos”.

En cualquier caso, su valorización como elemento de atracción de visitantes no parece que se vaya a materializar. Al menos así se expone en una respuesta del Gobierno a una petición de información presentada en el Parlamento Vasco.

En ella se explica que el Departamento de Cultura conocía la vía romana e informó de esa circunstancia en el proyecto de obra del TAV. De hecho, aunque no se observaban restos de esta vía que unía Astorga y Burdeos ya había estudios con hipótesis de cuál sería el trazado. En consecuencia, “el hallazgo se identificó como impacto grave en la tramitación, ya que el trabajo se cruzó con esa vía romana”.

Como consecuencia de esta situación, el Gobierno Vasco planteó medidas correctoras: en primer lugar, se realizaron 5 sondeos de verificación previos, para conocer si se conservaba el Iter, el trazado por donde transitaba y el estado de conservación. En caso de ser positivos (en cuatro de los 5 sondeos se encontraron restos), se plantearía realizar una amplia excavación para documentar con detalle los restos arqueológicos.

En la petición de información se planteaba al Ejecutivo si consideraba suficientes las medidas compensatorias establecidas, como organizar visitas durante dos días y que ese patrimonio se cubra para siempre. Ante ello, el Gobierno explicaba que la principal medida que se ha adoptado ha sido la realización de una amplia excavación, que no suele ser habitual. De esta manera, “se puede conocer al máximo posible la infraestructura romana en nuestro territorio”, porque “no se trata de poner huellas a la vista de la ciudadanía”.

El proceso planteado permitirá registrar todos los procedimientos y vestigios de elaboración del Iter, aunque sean muy pequeños, así como las novedades y cambios que se han ido produciendo a lo largo de la historia. Porque para un buen estudio de la calzada es necesario desmontarla de forma científica, respetando la metodología arqueológica.

Reconoce, sin embargo, que “esta información no debe quedar sólo en el ámbito científico, sino que debe transmitirse a la sociedad. En este sentido, las medidas compensatorias van más allá y se prevén dos iniciativas: una publicación divulgativa y una exposición temporal, ambas relativas a las calzadas romanas en Araba, haciendo especial hincapié en los resultados de esta excavación”.

Añade, también, que “la visita abierta durante dos días es adicional a la medida compensatoria, y responde a la expectación surgida. Sin embargo, no creemos que sea lo más relevante, aunque sea importante y necesario, desde el punto de vista técnico e histórico”.

Pero al final prevalece la postura de que “la conservación in situ de los restos arqueológicos no es, en muchos casos, la medida más adecuada. En las excavaciones programadas que se realizan en la CAPV se documentan los restos de ocupaciones de todas las épocas, sin establecer medidas de conservación sobre los restos estructurales. Es el caso de los silos, casas, fondos de txabola, etc. Una vez registrados teniendo en cuenta los contextos y tipologías, tal y como dicen los expertos, no es necesaria su conservación. Este es el trabajo arqueológico diario”, concluye el documento.