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Memoria, justicia y lucha obrera

Gasteiz rinde homenaje a los cinco alaveses asesinados el 3 de marzo de 1976 en el 38º aniversario de la masacre

Memoria, justicia y lucha obrera

gasteiz - Un aldabonazo contra la impunidad rasgó ayer la conciencia colectiva de una ciudad que no olvida. Pese a una jornada meteorológicamente imposible, en la que los actos en recuerdo de las víctimas de la masacre del 3 de marzo de 1976 se desarrollaron bajo una densa cortina de agua y un viento cortante, miles de gasteiztarras -quizás menos que en años precedentes- salieron a la calle para pedir nuevamente justicia y memoria.

Los actos en recuerdo de los cinco gasteiztarras asesinados por la Policía hace 38 años sobrevoló ayer de nuevo las calles de la capital alavesa. Pasan los años, pero la lucha permanece. Ayer, quizás como una cruel ironía del destino, la conmemoración de los sucesos del 3 de marzo coincidía con la presencia a tan sólo unos kilómetros de los principales mandatarios mundiales en materia económica. Casi cuatro décadas después, la reivindicación obrera por unas condiciones laborales dignas, que al fin y al cabo fue lo que congregó a miles de vitorianos en el barrio de Zaramaga aquel fatídico día, no pierde vigencia pese al paso del tiempo. Y así se recordó nuevamente en la lectura de los manifiestos de una jornada marcada a fuego en el ideario gasteiztarra.

Ayer, la memoria y la justicia volvieron a unir su voz para recordar a Pedro María Martínez Ocio, Romualdo Barroso, Francisco Aznar, José Castillo y Bienvenido Pereda. Entre los manifestantes faltaba el padre del segundo, del mismo nombre que su hijo. Romualdo Barroso, uno de los fundadores de la Asociación de Víctimas del 3 de marzo y luchador incansable por el recuerdo de su hijo, fallecía el pasado 2 de enero sin recibir el perdón ni el reconocimiento del daño causado por los perpetradores de una masacre que dejó también más de cien heridos. Su nombre fue ayer evocado en el acto en memoria de los fallecidos celebrado junto a la iglesia de San Francisco de Asís.

Un homenaje al que siguió a las 19.00 horas una manifestación que culminaba después en la plaza de la Virgen Blanca. Era el 38º aniversario de la matanza, pero no ha sido éste un año más. A lo largo de los últimos meses, el colectivo que agrupa a familiares y víctimas de la represión policial a manos del Estado han visto por fin un resquicio de esperanza al fondo de tan largo y oscuro túnel.

Pero no ha sido en España, sino en Argentina, donde han encontrado a alguien sin miedo a investigar sucesos como el ocurrido en Gasteiz en 1976. Fue la jueza argentina María Romilda Servini de Cubría la que, al otro lado del charco, ha decidido trabajar para evitar que los responsables queden impunes. Aunque desde la capital alavesa la asociación es consciente de la imposibilidad de ver en prisión a hombres como el exministro Rodolfo Martín Villa, el mero -pero importante- hecho de que el Estado quede retratado internacionalmente como ejecutor de las muertes de los cinco alaveses supondría un pequeño logro en la lucha por la reparación histórica.

Esto, unido a detalles pequeños pero significativos pasos como el inmenso mural sobre el 3 de marzo que luce desde hace meses el barrio de Zaramaga, o la escultura levantada junto a la iglesia de San Francisco, sirven para evidenciar que 2013 ha sido un año "muy satisfactorio" en la lucha del 3 de marzo, como señalaban recientemente a este periódico desde la asociación.

homenaje y manifestación Con todo, desde este colectivo gasteiztarra confían en seguir avanzando y recibiendo buenas noticias en forma de "nuevas imputaciones de los responsables políticos y policiales" de los asesinatos y los incidentes que acontecieron a la asamblea de trabajadores hace 38 años a las 17.00 horas. Al menos, vista la afluencia de público tanto al acto de homenaje en Zaramaga como a la manifestación por las calles de Gasteiz, la asociación de víctimas del 3 de marzo sabe que no están solos.