- Una cosa es no poder recuperar por completo todo lo que se hacía antes de la aparición de la pandemia y otra quedarse quieto a la espera de tiempos mejores. En estos momentos es imposible recuperar la programación de Abierto por Concierto, iniciativa organizada por la Fundación Catedral Santa María junto a la asociación Jazzargia. Pero eso no significa que no se puedan plantear alternativas para que el público, la música en directo y el templo gótico vuelvan a ser uno. Por eso se ha generado una nueva iniciativa que ofertará dos actuaciones en el pórtico los días 10 y 24 de julio.
En ambos casos, está previsto que los recitales arranquen a las 20.00 horas. Las entradas -que se pueden conseguir tanto en la web del programa Ondas de Jazz como en el Centro de Acogida al Visitante de la catedral- se pueden retirar por 10 euros (6 para los socios del templo), aunque también hay un abono para las dos actuaciones que cuesta 17 euros (15 para los amigos de la fundación). En principio, se espera que pueda haber entre 140 y 150 personas en cada actuación, aunque será la pandemia y los cambios que se puedan ir introduciendo en las medidas adoptadas por el Gobierno Vasco los que tengan la última palabra. No queda otra que saber adaptarse a lo que va sucediendo casi día a día.
En lo que respecta a este cartel especial, que por supuesto se desarrollará siguiendo todas las medidas de seguridad e higiene que están establecidas en estos momentos, el primer paso se dará de la mano de Josete Ordóñez. Ya hace unos años, el guitarrista tomó parte en Ondas de Jazz. Ahora regresa a Vitoria invitado por la asociación organizadora del programa pedagógico para presentar su último trabajo, Transeúntes. Se trata de un proyecto compuesto por nueve temas de flamenco que van más allá de la música, puesto que también el cómic tiene un peso específico. De hecho, durante el concierto se unirá la interpretación de los sonidos con las proyecciones que dan forma a la propuesta, siguiendo la línea de trabajo semejante al cine mudo que el creador ya llevó a cabo con Objetos perdidos.
Ya el 24, esta nueva propuesta adaptada a la situación actual cambiará un tanto de tercio. Será el jazz vocal el que pida paso, de la mano de Las Negras del 45. Pahola Crowley, Tatiana Suárez y Mónica Matabuena dan forma a esta aventura que busca explorar armonías y sonoridades. Va a ser la primera vez que la formación acuda a la capital alavesa, aunque no su primera presencia en Euskadi. De hecho, su último concierto antes del confinamiento se produjo en Getxo. Eran otros tiempos. Antes de la pandemia.