Crecen las necesidades sociales

Zaramaga y Aranbizkarra son los dos barrios con mayor número de vecinos mayores de 64 años

15.11.2020 | 02:16
Una persona mayor paseando por Zaramaga. Foto: Alex Larretxi

Vitoria – Zaramaga y Aranbizkarra son los dos barrios con mayor número de personas mayores de 64 años del municipio de Vitoria. Según los datos del padrón, son 7.434 los residentes de más de 65 años que viven en la denominada zona de Iparralde. De ellos, 3.335 habitan en Aranbizkarra y 4.099 en Zaramaga, según los datos que se recogen en el análisis sobre la realidad de las personas mayores en ambos barrios elaborado por el Ayuntamiento de Gasteiz.

Además, casi la mitad de la población mayor de ambos distritos tiene más de 75 años, con lo que esta situación supone de necesidades a cubrir, "y, desgraciadamente, de necesidades sin cubrir", resalta el informe sobre las personas mayores en la zona de Iparralde presentado por el Ayuntamiento de Gasteiz.

Lejos de cambiar, la tendencia que marcan los datos camina hacia un incremento en las necesidades de cuidados de aquí a quince o veinte años debido al envejecimiento de la población. De hecho, una proyección realizada por el Ayuntamiento con la mira puesta en 2028 ya indica que la zona seguiría teniendo los mayores índices de vejez de la ciudad dentro de ocho años.

La configuración de ambos barrios por edad es prácticamente igual en porcentaje. Así, por sexo, en Zaramaga hay 2.449 mujeres mayores de 65 años, es decir, el 58% de la población mayor de la zona. Y en Aranbizkarra, el total de mujeres mayores es de 1.956, es decir, el 53% del colectivo en el barrio. Como consecuencia de este envejecimiento, el perfil de las familias atendidas por los servicios sociales de base es el de personas con limitación de la autonomía personal, que sufren soledad o aislamiento; problemas de salud y empobrecimiento económico (62%).

Recalca también el estudio que las características propias de la zona justifican la gestión de un volumen de prestaciones económicas y de recursos asistenciales domiciliarios, que implican una intensidad y carga de trabajo enormemente elevada, especialmente en lo referente a personas mayores (con aumento progresivo de dependientes). Una situación que, lejos de atenuarse, se ha multiplicado con la aparición de la pandemia sanitaria.

Noticias relacionadas