La hija de Iñaki Perurena diseña chalecos inspirados en los harrijasotzaile

Maite Perurena Zubitur confecciona chalecos deportivos personalizados y pronto también de calle

23.03.2021 | 17:24

Maite Perurena Zubitur ha abierto en la plaza de Leitza Harri-Hari Toki, un espacio en torno a la piedra, nada extraño si se tiene en cuenta que es hija y hermana de dos grandes harri-jasotzailes, Iñaki e Inaxio Perurena. Pero en esta aventura también ha seguido la tradición modista de la familia materna. Aitaren harriak eta amaren hariak, las piedras de mi padre y los hilos de mi madre, es el proyecto bajo el cual ha creado la marca 301K. Ha comenzado con la confección artesanal de chalecos deportivos personalizados para el levantamiento de piedras y está avanzando en una línea de chalecos de calle inspirados en los deportivos que se comercializarán en breve.

"El kilo es una magnitud universal, se entiende aquí y en Japón. Y 301 porque es un número simbólico. En el mundo de los harri-jasotzaile la barrera de los 300 kilos era mítica y el primero en superarla fue mi padre. A partir de ahí, fue rompiendo la marca kilo a kilo", apunta. "Para mí, levantar piedras es mucho más que un deporte, es familia, es una forma de vida y todo eso está en los chalecos protectores que ha cosido mi madre y son la base de las piedras que ha levantado mi padre. Es la elegancia de la fuerza original. Ahora yo también quiero vestirme de levantadora de piedras", destaca.

Al igual que su padre, Maite quiere ir poco a poco, sin prisas pero sin pausa, cuidando todos los detalles. "Tengo la responsabilidad de hacerlo bien. Voy despacio", observa. Por ello, todavía no le ha dado el visto bueno a la página web con la que se mostrará al mundo y ni tampoco a la línea de chalecos de calle en la que trabaja. Y es que pretende que salgan de la plaza, que sean una prenda cómoda y estilosa para lucir en el día a día. "Estoy trabajando en los prototipos. Quiero que sean perfectos, con todas las tallas y que se adapten a los diferentes cuerpos", observa.

Además, le ha costado encontrar los materiales adecuados. "Es una lucha constante. El sector textil está montado para empresas muy grandes. Además, en mi pequeña empresa yo soy la directora de compras, de ventas, I+D, marketing...Y también madre. No me da la vida", cuenta. Pero está contenta, con muchas ganas e ilusión en esta nueva andadura.

Con la experiencia adquirida de su madre, esta leitzarra de 38 años puso en marcha su empresa en pleno confinamiento, el 8 de abril, para la confección de chalecos personalizados que respetan el diseño tradicional e incorporan innovadores tejidos así como fornituras y otras mejoras que aportan comodidad y funcionalidad, además de una imagen más actual. "En febrero acudí a una feria textil en París y cuando recibí las muestras ya estábamos confinados. No podía llevar los materiales a las modistas", recuerda.

Así, con la máquina de coser doméstica que le prestó su vecina Tere comenzó a confeccionar los chalecos ella misma. "Nunca lo hubiera imaginado. Solo había hecho un curso de tres horas de costura. ¡La necesidad sacó lo mejor de mí!", comenta. Se trata de un trabajo artesanal que tiene nombre, txalekogilea. "Me he puesto el título. Pregunté al técnico de euskera de Leitza y después de consultarlo con traductores del Gobierno de Navarra y Euskaltzaindia, dieron el visto bueno a este término", cuenta.

El camino no ha sido fácil, sobre todo a la hora de encontrar tejidos que resistieran la abrasión de las piedras. "Tradicionalmente se hacían con fuertes sargas laborales de algodón que se fabricaban en Bergara y según se rompían y desgastaban se colocaban refuerzos de cuero, pero la piel da problemas al lavar. Y dentro de los chalecos se suda mucho", observa. Asimismo, señala que la mayoría de los fabricantes de tejidos están en Asia. Después de realizar muchas gestiones y pruebas, ha dado con una empresa que produce una microfibra de poliamida ultrarresistente. "Me parece importante tener proveedores de proximidad", comenta.

Por otro lado, destaca la importancia de las nuevas tecnologías para llegar desde Leitza a todo el mundo. "El otro día contactaron conmigo desde Estados Unidos, de Ohio", apunta. "En todo el mundo se practican deportes de fuerza incluso levantamiento de piedras. Además, actualmente vemos que está aumentando el interés. Existen boxes de Crossfit casi en cada esquina". Al respecto, destaca que en el caso de Euskal Herria el origen es el trabajo en el caserío pero que es un deporte con sus diferentes tipos de piedras y donde existe reglamentación, federaciones y controles antidopaje. "Es una actividad muy local y original, entendiendo lo de original de origen como humanos que vivíamos en cuevas, transportábamos las piedras para construir", observa. "Después de evolucionar mucho, en nuestra sociedad moderna, capaz de crear maquinaria y grúas de vanguardia, nosotros seguimos levantando piedras porque nos gusta, porque es deporte, tradición, cultura, historia y prehistoria y esto hace que sea singular, auténtico y único, Original", abunda.

Los primeros encargos fueron online, gracias a imágenes que colgó en redes sociales, vídeos tutoriales para tomar medidas y cuestionarios que les pasó a los deportistas. Si bien el pasado año hubo pocos eventos de herri kirolak, los chalecos de 301 K ya han comenzado a verse en las plazas, aportando color y una imagen actual en este deporte. "Yo veía a los ciclistas que tenían unos maillots preciosos y en los herri kirolak no se había avanzado nada. La semana pasada le hice uno verde fosforito a un joven harri-jasotzaile. Estaba feliz", cuenta. También otro chaleco suyo, y encima con una mujer, aparece en la portada de Herri Kirolak. Juegos del pueblo vasco, un libro de Joseba Urretavizcaya y Álvaro Bermejo que repasa los orígenes y fundamentos del deporte rural.

Cuando llegó la nueva normalidad abrió en la plaza de Leitza Harri-Hari Toki, un espacio de exposición, trabajo y punto de venta en plena plaza de Leitza. "Es mi taller, un escaparate y una tienda con productos relacionados con el mundo de la piedra", observa. Con el fin de visibilizar la marca, acaba de sacar una colección de camisetas Jaso-Josi, levantar-coser, que están teniendo muy buen acogida.

"301 K nace porque yo también quiero vestirme de levantadora de piedras"
Maite Perurena
Txalekogilea