¿Qué fue de Maite Zuñiga?

Vive en Madrid y tras jubilarse el año pasado disfruta de una vida tranquila junto a su marido, el periodista deportivo Julio Maldonado, y sus dos hijas. En su rutina diaria está el gimnasio y aunque lleva retirada más de 20 años, mantiene aún el gen competitivo y quiere "ganar a todo"

28.05.2021 | 16:12

Pese a llevar los últimos 27 años de su vida en Madrid y haber nacido en la localidad guipuzcoana de Eibar, Maite Zuñiga (28-12-1964) asegura que es gasteiztarra al 100%. "Me siento vitoriana. Lo de nacer en Eibar fue una anécdota, ya que a los 8 meses ya vivía en Vitoria y después mi vida la he hecho allí", recalca la ex atleta alavesa.

Zuñiga fue una de las pioneras del mediofondo español. La alavesa, con 25 títulos de campeona de España, 22 de ellos en categoría absoluta, en su palmarés, ha sido una atleta clave en la década de los 80 y 90. Con 62 citas internacionales a sus espaldas, la mediofondista provincial ha escrito varias de las páginas más gloriosas del atletismo estatal. Entre sus hitos está el de ser la primera mujer española en una final olímpica, Seúl 1988. Su récord de España de los 1.500 metros estuvo vigente durante 13 años y el de los 800 metros, establecido en Sevilla en 1988 con un tiempo de 1m 57,45s, sigue vigente 31 años después. Casi nada.


Notable también es el tiempo que ha pasado desde que Zuñiga decidiera dejar el atletismo. 21 años ya desde que puso fin a su carrera meses después de los Mundiales de Atletismo de Sevilla en 1999. Su última participación en un gran evento. A Zuñiga no se le olvida el tiempo que ha pasado desde entonces. La edad de Elena, su hija mayor, se lo recuerda a diario. "Nació en el año 2001 y ahora ya tiene 20 años. Ha pasado demasiado rápido, sí". Justo al año de que la alavesa decidiera poner fin al sacrificio diario que le exigía la alta competición.

Había llegado la hora. Maite Zuñiga tenía claro que era el momento de dar un cambio en su vida. Razones de sobra había para ello. Con 35 años, no sólo la llamada de la maternidad provocó la decisión de decir adiós al atletismo de élite. Había más. "Se juntaron muchas historias", reconoce. "Estaba saturada de la alta competición". Harta del estrés y de exigirse mucho a sí misma para poder competir al máximo nivel, algo que ya iba viendo que no iba a poder cumplir.

No quería arrastrarse y llegó la llamada de la maternidad

"Físicamente ya no era la misma y no quería que se me viera arrastrándome. Si no estaba al más alto nivel, no merecía la pena seguir. No iba a seguir por dinero. Fue algo voluntario y muy meditado. Quería ser yo la que tomara la decisión y no quería que una lesión fuera la que me retirara. Además, mentalmente ya no estaba por la labor", zanja. A todo ello, había que añadir que estaba la decisión de ser madre y con 35 años, Zuñiga consideró que era el momento. Dicho y hecho.

Maite tuvo a Elena, la primera de sus hijas, en 2001, y dos años después llegaría Noelia, fruto de su matrimonio con el periodista deportivo, Julio Maldonado, 'Maldini'. La familia Maldonado Zuñiga reside en Madrid y es allí donde la exatleta ha trabajado desde el año 2001 ejerciendo las labores de técnico en las categorías de cadetes y juveniles en la Federación Española de Atletismo hasta el año pasado cuando decidió jubilarse. Entre las funciones de la gasteiztarra estaba la de la detección y seguimiento de jóvenes talentos que practican atletismo y además ejercía de coordinadora con el desarrollo y supervisión de la 'Operación Diana', un proyecto similar al anterior, pero centrado en animar a que las chicas practicaran atletismo.

Todo ello llegó a su fin el año pasado. Maite Zuñiga decidió, al igual que con su carrera deportiva, que era la hora de dejarlo. "Mi trabajo se estaba volviendo cada vez más burocrático", asegura. "Ya no me gustaba lo que hacía", añade. Por eso creyó oportuno que era el momento de poner fin a su vida laboral. Una decisión también "muy meditada". "Afortunadamente tengo las hijas ya mayores y por suerte no tengo la necesidad de trabajar, por lo que como quería dedicar más tiempo a mi familia decidí dejarlo", asegura.

Gimnasio, cocina de forma tranquila y tiempo para sus hijas

Ya lo tiene. De hecho, ahora se dedica a disfrutar con los pequeños placeres de la vida. "Me dedico a vivir la vida de forma tranquila", asegura. El día a día de Maite Zuñiga es muy familiar. Rutina diaria en el gimnasio y cocina de forma pausada sin los agobios de los horarios impuestos por una jornada laboral. Además, tiene el tiempo que desea para estar con sus hijas y acompañarlas a la universidad o donde necesiten.

Incluso, cuando la situación de la pandemia lo permita, confía en poder retomar los viajes con su marido por las diferentes ciudades españolas. No en vano, una de las razones por las que decidió dejar el trabajo en la Federación es para poder estar más con su pareja. Las obligaciones profesionales de su marido, el periodista deportivo 'Maldini', le obligan a estar fuera de casa muchos fines de semana y con Maite trabajando, aunque fuera a media jornada, no disponían casi de tiempo libre para estar juntos y eso ya se acabó. En el futuro espera poder acompañarle en los desplazamientos que tenga que hacer con motivo de su actividad como comentarista deportivo por los estadios de España y así disfrutar de algunas de las ciudades que tanto le gustan a Maite Zuñiga como Barcelona o Sevilla.

Apasionada de los viajes en familia y los cruceros

Y es que la alavesa es una apasionada de los viajes. "Nos gusta viajar mucho en familia", aclara. Buena prueba de ello es que su hija mayor se va de Erasmus a Italia y la van a acompañar. Cádiz es otro de los destinos preferidos de esta familia, a la que también le apasiona los cruceros. De momento, no han podido disfrutar de uno de sus hobbies por culpa del confinamiento. Queda pendiente para el futuro. Más cerca está una visita a Vitoria para reencontrase con su familia. "Llevo sin ir desde las Navidades de 2019", se lamenta.

Eso sí, confía que en unas semanas pueda reencontrase con sus hermanos y sobrinos a los que no ha podido ver durante casi año y medio por culpa del coronavirus. También lleva tiempo sin disfrutar de la compañía de su gran amiga Blanca Lacambra. El confinamiento les ha tenido mucho tiempo separadas. Y es que antes de la llegada de la pandemia, Maite Zuñiga se acercaba por Gasteiz un par de veces al año, algo que confía en recuperar con la vuelta a la normalidad.


"Mi exigencia es excesiva. La gente espera que siga siendo Maite Zuñiga. No me tomo las cosas de pachanga y no estaba para meterme en otra guerra"

Dónde sí dice que no vuelve es a la exigencia de los entrenamientos y al sacrificio diario que le exigía el atletismo. Tiene claro que su vida con el deporte ya acabó. Fue una etapa "muy bonita" como recuerda, pero hasta ahí. "Es mi vida. Empecé con 10 años y estuve hasta los 35. Todo lo que tengo se lo debo al atletismo. Me acuerdo de todo. De los Juegos de Barcelona, de Seúl, momentos increíbles€", comenta una agradecida Maite Zuñiga. Sin embargo, tiene claro que es una etapa ya pasada y por eso no ha tenido la tentación de seguir practicando este deporte, ni tan siquiera como atleta popular. "He corrido algún trail, alguna prueba de 10 kilómetros, pero ya no estaba preparada para seguir exigiéndome". Ese es el motivo.

Maite Zuñiga siempre da el máximo y no quería medias tintas. Sabía que si embarcaba en pruebas populares iba a autoexigirse en exceso y no estaba dispuesta a pasar por eso. "Mi exigencia es excesiva. La gente espera que siga siendo Maite Zuñiga. No me tomo las cosas de pachanga y no estaba para meterme en otra guerra y entrar de nuevo en la rueda", asegura.

Seúl 1988: Primera mujer española en una final olímpica

"No quería entrenar todos los días para mantener el nivel. No podía", añade. Su cuerpo, y sobre todo su cabeza, habían dicho basta. Tocaba desconectar, ya que la alavesa tenía claro que si seguía participando en pruebas iba a tratar de dar el máximo y no estaba dispuesta a seguir exprimiéndose. La exigencia deportiva había acabado a los 35 años. "Todo tiene su tiempo y su edad y eso no es para mí", reafirma rotundamente. Eso sí, la exfondista gasteiztarra no ha dejado de todo el deporte y en su rutina diaria está el acudir al gimnasio para mantenerse en forma.

Ahora toca disfrutar de los suyos. "Una vida tranquila", insiste. Y en la que el fútbol, pese a lo que pudiera parecer, no centra las conversaciones de la familia Maldonado-Zuñiga. "Julio sabe mucho de fútbol y en casa preferimos hablar de cualquier otra cosa". Y es que Zuñiga asume que no podían estar a su altura. "Es que conoce hasta los internacionales de Ghana", relata con cierta admiración.

La aún plusmarquista de España de los 800 metros goza viendo la pasión con la que ejerce su marido su profesión. "Es un apasionado. Es su vida. De hecho, ha hecho de una afición su trabajo y se nota que es algo con lo que disfruta". Por eso, tiene claro que aunque vea horas y horas de fútbol al día "no va a acabar saturándose". "El problema es que no sabe cuándo está trabajando o disfrutando".

Y así seguirá. ¿De por vida? ¿Quién lo sabe? Maite Zuñiga tiene claro que el fútbol nunca va a aburrir a su marido. "Dudo de que alguna vez le sature y acabe aburrido. ¿Jubilarse? Sí, pero nunca va a dejar de ver fútbol", zanja.

Feliz por haber podido elegir siempre su camino

Es la suerte de poder hacer lo que a uno le gusta. Maite también ha tenido esa fortuna. Primero con el atletismo y después con su vida laboral y familiar. Por eso, ha podido disfrutar de ambos aspectos y no se atreve a decidirse por uno o por otro para decir cuál es más duro. "El deporte de élite y el trabajar y tener familia son dos cosas duras por sí cada una, pero he tenido la suerte de que he elegido yo el momento para cada una de ellas".

"Lo he hecho conscientemente", insiste. Y por eso, asume que es un sacrificio bienvenido. "Cómo es lo que quieres, lo disfrutas". Y es que Maite Zuñiga tiene claro que en el aspecto laboral ha sido "una privilegiada", ya que al no tener la necesidad de trabajar ocho horas y poder dedicar sólo la mitad de la jornada a su trabajo en la Federación, ha tenido más fácil poder conciliar trabajo y familia.


Barcelona'92, punto de inflexión del deporte en España

Ahora ya puede mirar con perspectiva cómo ha evolucionado el deporte español y en especial en categoría femenina. Y es que, si en el año 1988 era un hito ver a una mujer en una final olímpica, ahora no es extraño ver a las féminas españolas conquistando medallas en Juegos y Mundiales en un sinfín de disciplinas. Zuñiga tiene claro que el punto de inflexión llegó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. "Se invirtió mucho", asegura. Formación de entrenadores, ayudas a deportistas y así se pudo llegar al éxito. Algo muy complicado en los años anteriores en los que despuntaba la alavesa. "Mi generación fuimos tres o cuatro. Nosotras no teníamos un referente, pero al menos sirvió para abrir un camino".

"Hay que ser fiel a la realidad. Es más complicado ser mujer y llegar a la élite ya que hay menos mujeres compitiendo. Es cuestión de porcentaje"

Pioneras en cierto modo. Las primeras en demostrar que el atletismo español podía tener un hueco en la élite. Luchadoras que salieron casi por generación espontánea y que han quedado como las puntas de lanza de su deporte como en su día lo pudiera ser Severiano Ballesteros en el golf, Manolo Santana en tenis o Ángel Nieto, en motociclismo. Referentes masculinos todos ellos. De una época pasada al menos. Algo que tiene su lógica para la exatleta gasteiztarra. "Hay que ser fiel a la realidad. Es más complicado ser mujer y llegar a la élite, ya que hay menos mujeres compitiendo. Es cuestión de porcentaje", asegura".

Al menos, este aspecto va cambiando y cada vez van apareciendo más referentes femeninos, algo de lo que felicitarse. Carolina Marín en badminton, Lydia Valentín en halterofilia, la nadadora Mireia Belmonte o en su disciplina, la saltadora cántabra Ruth Beitia. Mujeres con medalla olímpica. Referentes que no había en su día y que cada día hay más para dar continuidad al deporte femenino. Eso sí, Maite Zuñiga critica lo que sucede en muchas ocasiones con estos deportistas. "Los medios hacen que un deporte o una persona sea un día lo más de lo más y después, pasa como le ha ocurrido a Carolina Marín que ha estado lesionada un tiempo y caen en el olvido. Los medios sólo viven del éxito inmediato", censura.

Triunfo en el UEFA Athletic

Los suyos aún perduran en la retina. Y eso que ya han pasado más de 32 años de su participación en los Juegos Olímpicos de Seúl y 28 de la cita de Barcelona'92. Sin embargo, lo vivido esos días no se olvida. "Lo de Seúl lo recuerdo cómo algo maravilloso. Había hecho una temporada fantástica y nadie pensaba que en mi debut en una cita olímpica iba a llegar a una final. Fue algo inimaginable", rememora.

Todavía hoy le vienen las sensaciones que tuvo en la capital surcoreana. "Se vive como una explosión de alegría importante. Algo, buff...", apunta cómo quien aún no se cree lo que acaba de conseguir. De hecho, recuerda que no fue consciente de la gesta conseguida, ser la primera mujer española en una final olímpica en la que acabó séptima, hasta su regreso. "Al llegar a España te hacen asumir lo que has conseguido". Todo un éxito.

También lo fue su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona cuatro años después. Sin embargo, a la alavesa le quedó un regusto agridulce pese a que consiguió mejorar un puesto al acabar sexta y batir el récord de España de la distancia con un excelente registro de 4:00:59. "Lo viví de manera distinta. Todo el mundo estaba pendiente de ti, estuve muy feliz, conseguí batir el récord, pero después de mi carrera llegó la de Fermín Cacho en la que quedó campeón olímpico y lo mío quedó oculto", se lamenta.

No da importancia a sus récords


"Si eres un amante de este deporte quieres que tus atletas te mejoren. Deseas lo mejor para el atletismo y eso pasa por ir mejorando tus récords"

Al menos, de la cita de la ciudad condal salió con un récord de España que estuvo en su poder durante 13 años, hasta que Natalia Martínez se lo quitó en 2005. El que consiguió en 1988 en los 800 metros aún está en su poder y parece que perdurara en el tiempo, algo que a la alavesa no le quita el sueño. De hecho, no le preocupó cuando le arrebataron su plusmarca de los 1.500 metros. "No puedes vivir de los recuerdos", precisa. Y es que Maite Zuñiga desea lo mejor para su deporte y confía en que se siga mejorando y batiendo las marcas logradas en el pasado. "Si eres un amante de este deporte quieres que tus atletas te mejoren. Deseas lo mejor para el atletismo y eso pasa por ir mejorando tus récords", añade. Al menos, se felicita por haber "formado parte de la historia del atletismo español".

Historia viva ya que el récord de 800 metros con una marca de 1:57:45 sigue vigente y parece que aún perdurará más tiempo. Al menos así lo cree la alavesa. "Para poder batir una marca así, además de ser una buena atleta necesitas la carrera perfecta y eso Maite Martínez, que me lo podría haber arrebatado, no lo ha tenido. Ahora, sin competiciones no parece que se puedan dar las condiciones para ver una carrera tan rápida. Una atleta sola por muy buena que sea tiene complicado poder hacerlo", señala.

Triunfo sorpresa en el programa Supervivientes

Sería una sorpresa. También lo fue su victoria en la edición de Supervivientes de 2009. No lo esperaba. Sin embargo, el gen ganador que lleva dentro le llevó hasta lo más alto, pese a no encontrarse en su hábitat. Zuñiga recuerda con agrado lo vivido en Honduras durante la grabación del concurso y eso que "la experiencia fue muy dura". "Lo de ahora no tiene nada que ver. Comías sólo lo que pescabas y se pasaba hambre. Se pasaba mal, pero fue gratificante". Acostumbrada al sufrimiento.
"En ningún momento pensé que iba a ganar. Pero bueno, al final votaron a la que les pareció más natural. Por una vez en la vida votaron a una persona normal"

Eso no quita para que califique lo vivido durante la grabación del programa como "una aventura excitante". Encima con un inesperado final feliz que le llevó a conquistar los 200.000 euros que dieron al ganador, algo que no entraba en sus planes. "Tú sabes las opciones que tienes de ganar en algo que controlas. Eres competitivo, pero en este caso es que el mundo de la televisión era muy diferente y totalmente desconocido para mí".

Además, cómo rememora Maite Zuñiga, la gran mayoría de esa edición "venían del mundo de la farándula" y estaban más acostumbrados a las cámaras, por lo que considera que lo tenían más fácil a priori. "Casi todos controlaban las cámaras. Estaban me miran, no me miran. Si les graban hablaban, si no, no", recuerda.

La doble finalista olímpica consideraba que todo apuntaba a que Álvaro Escassi sería el ganador final "por ser muy conocido". Sin embargo, no fue así y saltó la sorpresa, consiguiendo llevarse el gato al agua la alavesa, además siendo ella misma, aspecto al que le da mucho valor. "Lo que yo tenía muy claro es que tenía una imagen y no podía hacer el payaso", aclara.

Quizá por ello, de inicio no las tenía todas consigo y pensaba que el triunfo final se lo llevaría alguien más polémico y televisivo como el argentino Matías. Sin embargo, no fue así. "En ningún momento pensé que iba a ganar. Pero bueno, al final votaron a la que les pareció más natural. Por una vez en la vida votaron a una persona normal", se felicita.

Buena relación con Santi Abad

De su participación en el concurso también recuerda los momentos vividos con Santi Abad. "Tuve muy buena relación con él". Maite desvela que conocía al exjugador del Taugrés de alguna entrega de premios en Vitoria. Revela además que ambos tenían claro que eran "el punto discordante" del concurso. Dos exdeportistas entre personajes televisivos. Por eso, hicieron un pacto. "Vamos a ayudarnos. A no hacernos mal entre nosotros", eso lo tenían claro. Sin embargo, al exjugador de baloncesto no le fue también en el programa y Maite considera que los responsables del mismo "fueron muy injustos con él".


"Quiero ganar a todo. Si voy al gimnasio, quiero levantar más pesas que el de al lado.Cuando te puede el corazón, pierdes la razón".

Es el gen de deportista que lleva dentro. Le gusta la competición limpia. Con justicia. Aún pervive en ella. Sobre todo, en lo de ser competitiva y tratar de ser la mejor en todo lo que se le ponga por delante. "Quiero ganar a todo. Si voy al gimnasio, quiero levantar más pesas que el de al lado". Le puede la competición. ADN de deportista. Ya sea para un parchís o una partida de cartas. Lo da todo como asegura. "Cuando te puede el corazón, pierdes la razón".

Y es que Maite Zuñiga se entrega al 100% a todo lo que hace. Así ha sido siempre. Los duros inicios le marcaron ese carácter fuerte y exigente consigo mismo. Zuñiga y su familia tienen grabado a fuego que el esfuerzo, el sacrificio y la constancia es la clave del éxito. La alavesa tiene claro que el camino del éxito no es sencillo y que es necesario trabajar mucho y duro para llegar a él. Lo aprendió en casa. "Fueron momentos duros. No fue fácil", precisa.

No es para menos. Zuñiga es hija de un mecánico tornero que llegó a Euskadi desde Castilla "casi con una mano delante y otra detrás". Maite era la mayor de cinco hermanos de una familia que había dejado Zamora para buscarse la vida en Eibar. La alavesa aún recuerda como su madre le contaba que cuando le dio a luz a ella "vivíamos en un piso compartido con derecho a cocina". Tiempos duros. Situaciones que curten y que forman el carácter.


Tocaba trabajar para salir de ahí y eso es lo que hacía su padre. Eso es lo que veía Zuñiga en su casa desde pequeña y lo que ha valorado siempre. Cultura del esfuerzo. "Tuvo que trabajar para cinco hijos. Doblaba turnos, trabajaba los fines de semana... Se pasaba la vida trabajando y ha hecho lo indecible para poner un plato en la mesa", agradece la gasteiztarra.

Lo dicho. No fue fácil. Tiempos difíciles y llenos de sacrificios. Como su carrera de deportista. Esa que dio sus primeros pasos en el colegio Miguel de Unamuno de la mano de Víctor Clemente, un apasionado de este deporte. Ahí empezó un idilio maravilloso con este deporte que le ha llevado a una vida plena. De hecho, no duda en que volvería a hacerla prácticamente igual si volviera a nacer. "Claro que volvería a ser atleta. Repetiría mi vida tal y cómo la he hecho al 99%". Limaría algún error. Es perfeccionista. Siempre busca un poco más. El gen de deportista que Maite Zuñiga tiene y tendrá siempre dentro.

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