Miki Esparbè: "Yo soy futbolero, pero no un forofo"

La serie de Movistar+ 'Reyes de la noche' ha removido recuerdos que muchos vivieron con la 'pelea' entre García y De la Morena en una época salvaje de la radio, los años 80 y 90.

03.06.2021 | 09:33
Miki Esparbé, uno de los protagonistas de 'Reyes de la noche'.

Miki Esparbé se ha convertido en Jota en Reyes de la noche, una serie que aborda la batalla que se libró en la radio deportiva entre José María García y José Ramón de la Morena. Es pura ficción, pero con toques de realidad. En la ficción, Esparbé se enfrenta en la radio a su maestro, Paco El Cóndor.

¿Cómo es Jota, su personaje en Reyes de la noche?
Un tipo brillante. Es periodista, muy preparado, joven, con muchísima luz, con muchas ganas, con mucha hambre. Tiene un ética profesional que no comulga con la del periodo en el que se desarrolla esta historia, tiene convicciones y principios muy claros y marcados.

Pero su maestro no comparte esos principios. El Cóndor tiene su propio estilo.
Jota llega a la radio con ideas muy distintas y no quiere tener nada que ver con esas prácticas. Cuando le dan la oportunidad de competir con quien ha sido su maestro se da cuenta de que la única forma de hacerlo es ponerse a su altura.

Y como por el éxito todo vale Jota rompe con sus principios, ¿no?
Exactamente. Tiene que mostrar sus otras cartas, y esas cartas son competir con las mismas armas. Para eso, él ha aprendido del mejor, y Jota pasa de la luz a la oscuridad en seis capítulos.

Detrás de estos dos personajes de ficción están las sombras de dos nombres reales: José María García y José Ramón de la Morena.
Obviamente. La serie se inspira en la batalla radiofónica que tuvieron ellos dos a finales de los 80 y primeros de los 90. Aun así, la serie no puede ser un biopic de nadie. De haber sido de ese modo nos hubiéramos convertido en esclavos de la realidad.

Pero es evidente que tiene mucho que ver con lo que pasó entonces.
Queríamos partir de esa realidad, de esa competición entre dos figuras, pero no imitándolas en la serie, solo cogiendo el modelo. Son dos comunicadores muy relevantes en un momento determinado, quizá los que más a nivel radiofónico, pero en la serie hay libertad absoluta y personajes ficcionados, aunque estén inspirados en ellos.

¿El espectador verá nociones de realidad?
Es posible que para quienes vivieron el momento y siguieron la lucha entre ambos pueda haber algo de realidad, pero la mayor parte de las tramas están basadas en la mera ficción. Lo cierto es que en cualquier serie se pueden buscar paralelismos con el mundo real.

¿Conocía algo de aquella época? Usted era muy joven entonces.
Yo tenía entre ocho y nueve años en los momentos que relata la serie. De pequeño iba al Camp Nou con mi abuelo, era culé, siempre me llevaba al campo de fútbol y el pre y el post del partido, en mi realidad de entonces, estaban narrados por Joaquim María Puyal. Todo el mundo lo tenía sintonizado en Cataluña Radio. Obviamente, conocía al personaje de García y la relevancia y el poder que tenía, pero la batalla real con De la Morena me llegó con el guion de esta serie.

Pues se considera legendaria.
Sí, pero entre que era un niño y que vivía en otra realidad geográfica, no estaba al tanto. Cuando leí el guion me quedé fascinado y decidí indagar e investigar sobre lo que ocurrió en aquel final de los 80 y primeros años 90.

Muestran ustedes una radio salvaje, ¿no?
Lo que nos dicen los periodistas que vivieron aquella batalla y han visto la serie es que nos hemos quedado cortos, así que imagínate cómo pudo ser aquella radio que protagonizaron García y De la Morena.

¿Cree que ahora existen periodistas como ellos?
Como tal es imposible que existan. No digo que no existan figuras que sean foco de influencias, pero ahora mismo vivimos en una era de diversificación de los medios. El número de opciones es brutal, cada oyente puede escuchar lo que quiera e irse a fórmulas específicas para sus gustos. Entonces había menos posibilidades y la opinión de alguien en un prime time tenía mucho más poder. Estos dos periodistas tenían un alcance que iba más allá de lo deportivo, porque tenían mucha influencia en lo social y en lo político. Ahora es más difícil llegar a esos niveles.

¿Se vivía con más pasión el fútbol en aquellos años?
No lo sé, porque lo de con más o menos pasión es algo muy relativo. Quien sea muy forofo del fútbol lo vivirá con una pasión desbordada. Yo soy futbolero, pero no un forofo. Lo que he vivido en los últimos años, y pienso que es común a mi generación, es el desencanto por todo en lo que el fútbol se ha convertido.

¿Hay muchas diferencias con aquel que usted vivía de la mano de su abuelo?
Muchas. Lo que recuerdo es que era todo un ritual. En mi cabeza hay algo mucho más entrañable que lo que siento ahora, aunque quizá hable la voz de la nostalgia, pero hay algo relacionado con el fútbol de hoy en día muy ligado al negocio, al dinero, y un ejemplo muy claro de cómo se gestiona es el proyecto de la Superliga. En fútbol hoy no hablaría de pasión, sino de negocio, y esa idea de negocio ha ido desencantando a las generaciones más jóvenes.

¿Más espectáculo que deporte?
Es un espectáculo deportivo que atrae a mucha gente y lo convierte en un show inmenso, pero no es solo espectáculo, es negocio y hay muchos intereses de todo tipo en él. El fútbol es poder e influencias, aunque cuando hay espectáculo, ¡qué bonito es! De pequeño viví el Barça de Johan Cruyff y luego tuve la suerte de vivir el de Guardiola, y hablo del Barça porque soy culé. Pero el Real Madrid ha tenido también sus buenos espectáculos. Todos los equipos han tenido muchos momentos de gloria y ahí hemos estado los seguidores para disfrutarlos. Cuando se produce la magia en el fútbol es un éxtasis.

Reyes de la noche también habla de un estilo de vida muy diferente al actual.
Hay algo maravilloso, tanto en el reparto como en el equipo creativo de la serie: que a todos fascina el mundo de la radio. En Reyes de la noche, más allá del fútbol y más allá de la radio, hablamos de sentimientos muy universales. Estamos hablando de una relación maestro-alumno, de la venganza y del ego; hablamos de cómo estamos dispuestos a luchar o no por lo que creemos que es sensato. También es una narración de lo que estamos dispuestos a vulnerar para conseguir nuestros objetivos de una forma u otra.

Entonces no existía lo políticamente correcto...
Cierto, no existía ese concepto tal y como lo vivimos ahora. Era todo más pasional.

¿Y nadie se mordía la lengua?
Supongo que sí se la mordían, y algunos más que otros, pero es verdad que el concepto de corrección era diferente. Yo he sentido la magia de la radio, esa magia que empieza a tejerse cuando se cierra la puerta del estudio y tienes delante un micrófono. Está todo insonorizadísimo y los oyentes que no hayan estado nunca dentro de un estudio no sentirán que estás como en una pecera, envasado al vacío. Es un proceso que se convierte en un ritual que trasciende más allá del fútbol, del espectáculo o de lo que quieras. Todo es magia y en aquellos momentos además era poder, mucho poder. 

Personal

Edad: 37 años (9 de octubre de 1983).
Lugar de nacimiento: Manresa (Barcelona).
Formación: Por insistencia de sus padres fue a la universidad y estudió Humanidades.
Trayectoria: Tuvo clara su vocación por la interpretación desde muy joven. Durante un tiempo trabajó para Andreu Buenafuente en El Terrat. Su salto a la popularidad le llegó en 2013 con la película Barcelona, noche de verano. Ha trabajado en películas como Perdiendo el norte o Es por tu bien, dirigida por Carlos Therón, quien también ha estado al frente de Reyes de la noche. Además de en esta serie de Movistar está también en Inocente, de Netflix.
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