Daniel Calparsoro: "El cine se convertirá con la pandemia en más gourmet"

El director donostiarra terminó el año estrenando 'Hasta el cielo' y rueda en estos momentos 'Centauro', un film para Netflix que se hace en Barcelona.

11.01.2021 | 20:01
Daniel Calparsoro, un director donostiarra... nacido en Barcelona.

Daniel Calparsoro es un hombre entretenido a la hora de conversar y también muy precoz: a los siete años quería hacer una película y a los nueve escribió un guion. Dejó su sumario de intenciones en barbecho y se matriculó en Ciencias Políticas. Viajó a Nueva York y allí se empapó del mundo del cine. Hace 25 años sorprendió con Salto al vacío y ahora vuelve a esos orígenes con Hasta el cielo. Su nueva película es un laberinto en el que quieren abrirse paso la ambición, el amor y el crimen organizado. La espita de esta historia la accionó un reportaje en La Sexta de Manu Marlasca, el cronista de sucesos de la cadena. Los protagonistas son dos jovencísimos actores, Miguel Herrán y Carolina Yuste, arropados por profesionales de gran trayectoria: Luis Tosar, Fernando Cayo o Patricia Vico. Por cierto, que poco después de concluir esta entrevista, Netflix anunciaba que había adquirido los derechos globales de Hasta el cielo, y la plataforma no se limitará a la exhibición de la película: también ha decidido convertirla en serie y continuar con las historias que han creado el director vasco y el guionista Jorge Gerrikaetxebarria. Serán ellos mismos quienes se pongan al frente de la creación de esta nueva ficción.

Hasta el cielo era una película que usted tenía en su recámara desde hace tiempo.
Es un proyecto que quería hacer desde 2013. Me ha llevado siete años levantarlo y en estos momentos estoy feliz de que al final se haya podido estrenar. Se ha pospuesto hasta ahora, pero nada puedo decir porque yo estoy en manos de una multinacional que es la que ha tomado las decisiones en este sentido. Teniendo en cuenta lo que estamos viviendo es una gran suerte estar en salas.

¿Por qué esta trama?
Quería hacer una película sobre cine negro. Me interesaba el tema del crimen organizado en Madrid, hablar de los nuevos capos del crimen. Llevaba mucho tiempo con esa idea en la cabeza. Cuando estaba terminando Combustión vi un documental en La Sexta que presentaba Manu Marlasca sobre un golpe muy sonado que hubo aquel año. Al ver ese reportaje me dije: Ya está. Esta es la historia que llevo tanto tiempo buscando.

¿Una vuelta a su mundo de Salto al vacío?
Sí. Creo que inconscientemente, y también conscientemente, supongo, quería volver a ese universo, al de Salto al vacío, al de Asfalto. Ese reportaje me llevó a un punto de partida y comencé la investigación para hacer esta película. Cuando estaba trabajando el argumento, tenía a mi lado a un guionista con el que estaba dando forma a la historia, se cruzó Cien años de perdón y este proyecto se paralizó.

En Cien años de perdón trabajó con Jorge Gerrikaetxebarria y en esta película también.
Es que después de haber trabajado con él no se me ocurría un guionista mejor. He trabajado tan bien con él que estoy seguro de que seguiremos colaborando en más ocasiones. Esta película la terminamos de rodar en noviembre de 2019 y nadie esperábamos lo que íbamos a vivir meses después, y lo que seguimos viviendo.

"Hasta el cielo es cine negro puro y duro, una historia de amor y también de ambición"

Fue una suerte que le pillara con el rodaje terminado...
No te lo puedes ni imaginar. Las diferencias entre el antes y el ahora cuando haces una película son muy grandes. A mí me pilló el confinamiento haciendo la posproducción de Hasta el cielo y fue duro. Aunque tenía un salvoconducto para ir a trabajar y poder terminar la película, las condiciones son muy distintas a cuando lo hacías con la antigua normalidad. Pero lo importante es que la película está ya en los cines. La terminamos para ir al festival de Málaga.

Es una película de acción y también muy de personajes.
Es cine negro puro y duro, una historia de amor y también de ambición. Con estos dos ingredientes, cine negro y amor, no puede dejar de ser una película de personajes. Está anclada en una realidad, la del crimen organizado español. Son los crímenes de los butroneros y aluniceros. Hemos hecho indagaciones a uno y otro lado de la ley para sostener la ficción sobre cosas reales.

¿Se pueden reconocer hechos reales o personajes delictivos?
Los personajes son de ficción, pero sí que hay hechos que están basados en noticias que la mayoría de nosotros hemos leído en los periódicos o visto en televisión. No es una película de acción sin más, y de hecho pienso que tampoco hay tanta acción. Es la historia de Ángel, un tío muy ambicioso con unas habilidades especiales. Tiene un plan y es capaz de sacrificar todo lo que le rodea, incluso a aquellos a los que ama, para conseguir su objetivo.

Y no todo sale bien, ¿no?
Es lo que suele ocurrir cuando se juega con fuego. Al final de la película, y no quiero hacer spoiler, se lleva un susto. Es lo que suele pasar cuando te crees más listo que el resto. Ocurre que suele aparecer alguien más listo que tú y te pone en tu sitio.

Miguel Herrán y Carolina Yuste, los protagonistas, son dos actores muy jóvenes frente a secundarios con mucha experiencia, como Luis Tosar y Fernando Cayo.
La gente que habita en el mundo que quería retratar en Hasta el cielo es muy joven. Necesitaba que los protagonistas fueran así, pero creo que todo el elenco es protagonista en sí mismo. Cada personaje es una parte de una realidad distinta y todos forman el conjunto de esta historia.

Que va de ambiciones desmedidas y ¿de segundas oportunidades?
Es la historia de la sociedad en la que vivimos. Ahora estamos tocados por la pandemia, y más de lo que creemos, pero hasta que ha llegado a nuestras vidas hemos estado viendo a futbolistas, a determinados artistas o a millonarios como un objetivo a conseguir. Hemos pensado que se consiguen las cosas con mucha facilidad.

Todos en cierta forma soñamos con montar en ese ascensor social.
Sí, pero la mayoría no podemos. Lo de ascensor social es un concepto bonito, pero no funciona. Algunos nos conformamos con nuestras oportunidades, otros ni siquiera tienen esas oportunidades y se quedan detrás lidiando con una vida y ambicionando otra. Sus medios no son los normales, sus talentos son otros y los emplean en los medios en los que se mueven. Quería hacer a una especie de Amancio Ortega del crimen.

¿Una vuelta al cine de los quinquis?
No, no he querido hacer una película de quinquis. Es una peli de gente desesperada que se autodestruye. Ángel, el protagonista, es un tío que tiene un plan claro con un objetivo muy definido. Es un chaval que incluso te puede caer bien, te puede dar lástima. No tiene padres, es un manipulador y en el fondo de él hay algo oscuro.

"No todo mi cine es igual, hay películas que no las he escrito yo, donde soy solo el director y eso cambia evidentemente el resultado"

¿Y qué papel juega el amor? ¿Es el elemento redentor?
Esta película va sobre la ambición en todos los sentidos. Ángel se acaba dando cuenta de que no es el más listo y que la mayor ambición es el amor. ¿Redentor? No lo sé. A veces, cuando descubres el amor de una forma determinada, puede serlo, aunque no es mi pretensión. Pero también puedes descubrir que igual es demasiado tarde para todo. El amor es justo lo que Ángel acaba perdiendo porque no es tan listo como creía. Nadie somos tan listos como nos creemos. No es una película de acción sin más, no es una película de quinquis, es una historia de personajes, y hay otros elementos que también salen en la película y son determinantes.

¿Por ejemplo?
Madrid es un personaje más en esta película, un tipo de Madrid. Refleja la ciudad actual. También hay otro elemento: la trama se desarrolla en un universo supuestamente muy machista, lleno de testosterona; hay mucho machirulo por ahí. Pero las protagonistas femeninas van tomando un protagonismo creciente en la película.

Si volvemos a sus orígenes y a aquellas películas que le situaron en la cima€
¿Cima? ¿Tú crees?

Eso dijeron la crítica y los festivales de cine. En 2020 se cumplieron 25 años del estreno de Salto al vacío y veinte de Asfalto. ¿Ha cambiado mucho?
Sí y no, y supongo que es una respuesta muy típica. He cambiado yo, el paso del tiempo te obliga a hacer reajustes y ha cambiado mi cine. Pero no tanto en la esencia de la temática, porque siempre estará ahí el buscar una salida o en tener nuevas oportunidades. No todo mi cine es igual, hay películas que no las he escrito yo, donde soy solo el director y eso cambia evidentemente el resultado. Sí podríamos decir que con Hasta el cielo he vuelto en cierta forma al cine que empecé a hacer hace 25 años.

Últimamente ha estado en todos los medios promocionando su nueva película. En algunos he leído el director donostiarra y en otros el director catalán. ¿Dónde se sitúa usted?
Ja, ja, ja€ Soy donostiarra sí o sí. Es verdad que nací en Barcelona, pero nunca viví allí ni tengo familia en Barcelona, por lo tanto soy un director donostiarra. Mi padre es de Donostia y mi madre de Getxo (Bizkaia). Mi padre estaba trabajando en Barcelona, pero yo estuve muy poco tiempo. En mi DNI pone Barcelona, pero me crié en casa de mis abuelos en Aiete, y he vivido en Hondarribia y Donostia hasta que me fui a Madrid. Si me preguntas ahora de dónde soy, pues del mundo. Los guipuzcoanos también nacemos donde nos da la gana.

¿Qué es lo que le atrajo del cine?
El cine siempre ha sido mágico para mí, igual que lo ha sido para muchísima gente. Somos de unas generaciones que volcábamos nuestro entretenimiento en una sala de cine. Había menos distracciones por el camino y el cine se nos antojaba como una forma de viajar, de sentir, de soñar, de pensar y de amar. Y como todas las cosas mágicas, el cine me parecía inalcanzable.

Sin embargo ahora lo toca con las manos.
Y también es algo realmente mágico. Cuando los sueños se convierten en realidad es que la magia ha funcionado. Soñaba con hacer cine y descubrí, haciendo cortos en blanco y negro, que comprendía ese lenguaje y que me podía expresar con él. Desde pequeño estaba muy influenciado por mi tío, el hermano de mi padre, Luis Calparsoro Elosegui, productor y director de Zinemaldia. Te lo puedes creer o no, pero con siete años intenté hacer mi primera película. Con nueve años tuve meningitis, estuve tres meses en la cama y escribí un guion€

Pues sí que era usted precoz...
Todo fue muy paulatino. Hacía collages con fotos y creaba historias. Inventar tramas, situaciones, era un juego. Yo no pensaba que iba a ser director de cine ni nada, vengo de una familia de papeleros. Teóricamente estaba destinado a trabajar en la fábrica. Los veranos mi padre me ponía a trabajar en la empresa, donde hacía cosas de obrero. También iba a Inglaterra, aprendía inglés, pero trabajaba en las papeleras que había allí y con las que mi padre negociaba.

Estaba predestinado al mundo de la empresa. ¿Qué cambió?
Es cierto, estaba predestinado a suceder a mi padre. Hubo una época en la que se me olvidó el cine. Después, la media que saqué en Selectividad no fue suficiente para estudiar Cine y entré en Ciencia Políticas.

¿Acabó la carrera?
No, hice dos años y medio. Fue mi padre el que me convenció para ir a la universidad. Después de haber trabajado durante los veranos yo tenía otras intenciones, pero él me animó y tengo que reconocer que hacerle caso me cambió la vida.

A través de Ciencias Políticas, ¿a quién intentaba entender, a los políticos o a la política?
Ja, ja, ja€ No creo que en aquella época quisiera comprender algo o a alguien. Eran tiempos más para la diversión y para otras cosas. 18 años son 18 años, ¿en qué crees que iba a pensar? En divertirme, como seguro pensarías tú. Hice varios cursos de Cine y se volvió a despertar el gusanillo. Conseguí una beca para estudiar Bellas Artes e Imagen Digital en Nueva York. Hice efectos especiales para James Cameron. También hice un curso intensivo de cortometrajes en la Universidad de Nueva York. Duró mes y medio, y aquí empezó todo. Conocí a gente muy interesante. Era la época en la que en Euskadi ya estaban Álex de la Iglesia, Juanma Bajo Ulloa, Julio Medem o Enrique Urbizu. Volví para estar quince días por aquí... y hasta hoy.

¿Será igual el cine tras la crisis?
Me encantaría tener una respuesta, pero no lo sé. Sé, lo sabemos todos, que la pandemia va a cambiar mucho nuestras vidas. Seguramente el cine se convertirá con la pandemia en algo más gourmet.


No peligran los rodajes, pero sí las salas.
A eso me refiero. Los contenidos y el lenguaje van a funcionar, pero sí se modificará bastante la exhibición de estos contenidos. No sabemos cómo evolucionarán.

El cine en manos de las plataformas, cine en casa. ¿Se resigna a ello?
Eso ya está ocurriendo, pero nunca vas a poder sustituir una pantalla gigante, una sala gigante a oscuras con desconocidos sentados a tu lado, por ver una película en tu casa. ¿Resignarme? Solo trato de adaptarme. Un visionado en casa es algo totalmente distinto. Tú paras o avanzas la historia a tu gusto, te levantas para hacer otras cosas. En casa dominas tú. En la sala el cine te domina a ti. Estás en sus manos y espero no resignarme a que esa magia desaparezca. No sé si volveremos a la normalidad anterior o ir al cine se convertirá en algo más elitista.

Está grabando en Barcelona€
Algo relacionado con lo que hablábamos, estoy haciendo una película para Netflix que no va a ir a salas. Por eso digo que me estoy adaptando, igual que lo hacen otros colegas. Pero esto ya se hacía antes de que llegara la pandemia. Estoy rodando Centauro, una película de acción relacionada con el mundo del automovilismo que está protagonizada por Àlex Montaner y Carlos Bardem. 

PERSONAL
Edad: 52 años (11 de mayo de 1968).
Lugar de nacimiento: Barcelona, pero a los pocos días volvió a Donostia, ciudad de la que es su padre. Su madre es de Getxo. Hasta su época universitaria vivió entre Hondarribia y la capital guipuzcoana.
Familia: Está casado con Patricia Vico desde hace 15 años y tienen un hijo en común, Hugo.
Formación: Se matriculó en Ciencias Políticas. No terminó la carrera y se apuntó a distintos cursos de cine. Finalmente, se trasladó a Nueva York donde estudió de forma intensiva el desarrollo de cortometrajes.
Trayectoria: Es un enamorado del corto, pero una de sus grandes ilusiones siempre fue hacer largos. Llegó al mundo del cine por la puerta grande, con una película que acaba de cumplir 25 años, Salto al vacío. Aunque el éxito de esta historia urbana le puso el listón muy alto, Calparsoro no cedió en su empeño y tras Pasajes y A ciegas, volvió a estar de nuevo en la cima con Asfalto, estrenada hace ya dos décadas.
Trabajo: Ha hecho películas como Salto al vacío (1995), Pasajes (1996), A ciegas (1997), Asfalto (2000), Guerreros (2002), Ausentes (2005), Invasor (2012), Combustión (2013), Cien años de perdón (2016), El aviso (2018), El silencio de la Ciudad Blanca (2019) y Hasta el cielo (2020). En la actualidad está rodando Centauro para Netflix. Para la televisión ha firmado las miniseries El castigo (2008), La ira (2009) Inocentes (2010) y Tormenta (2013), y las series Víctor Ros (2015-2016), Apaches (2017) y Todo por el juego (2019).