Andreu Buenafuente: "Esta es la época más difícil que he vivido para lidiar con la comedia"

Ya se ha ido de casa y trabaja en plató, así que para 'Leit motiv' ha dejado atrás el teletrabajo, pero la promoción de su último libro sí que tuvo que hacerla por videoconferencia. Al final, todo parece volver a su cauce en tiempos difíciles.

18.06.2020 | 21:24
Buenafuente acaba de publicar el libro 'Reír es la única salida'.

Reír es la única salida no es un manual para abandonar la crisis del coronavirus, sino el nuevo libro de Andreu Buenafuente, que estaba previsto que saliera en marzo y que comenzó a escribir el año pasado. Reconoce que tanto las entrevistas que hace él como las que concede las prefiere cara a cara, mirando a los ojos y sin una pantalla de por medio. Buenafuente era uno de los autores en promoción en la campaña de invierno, pero la pandemia se interpuso cerrando carreteras y librerías. Reír es la única salida es un diario en el que el comunicador catalán da cuenta del intenso trabajo que hacen él y su equipo para sacar adelante un programa diario y en directo como es Late motiv.

Reír es la única salida, ¿un título puesto para relatar la situación que estamos viviendo?
Pues no. Este libro estaba propuesto para salir en marzo y se quedó en las cajas de la editorial. El título es una figura retórica, poética casi. Lo que nos acerca a esta salida es la sanidad pública, el esfuerzo de mucha gente que ha trabajado cuando nosotros estábamos en casa, las medidas tomadas y la prudencia que debemos tener todos. Los cómicos vamos por los alrededores de esa carretera principal para buscar la salida.

¿La risa puede formar parte complementaria de esa vacuna que se busca denodadamente?
Puede ser, y en un momento de túnel como el que estamos probablemente sí. Creo que el título va bien, pero cuando se decidió que fuera este no teníamos ni idea de que íbamos a sufrir una pandemia y tendríamos que estar en casa.

"La comedia es la suma de tragedia y tiempo"


¿Cree que es posible hacer humor de esta situación? ¿Nos considerarán irreverentes por hacerlo?
Es muy difícil, muy difícil; esta es la época más difícil que me ha tocado vivir para lidiar con la comedia. Aún estamos en el centro del huracán, aunque un poco más distanciados cada día. La comedia es la suma de tragedia y tiempo. Ahora mismo nos falta tiempo y la tragedia ya se ha vivido y se está viviendo, así que me encuentro con que la fórmula está incompleta.

¿Se ha resentido su programa al intentar buscar los tonos adecuados?
Ahora que estamos en una casi normalidad tengo que reconocer que durante todo este tiempo, tiempo en el que hacíamos el programa desde casa, hemos encontrado nuestra voz, que ha sido complementaria, un poquito más suave. No estamos haciendo humor, humor, sino más bien entretenimiento. Brindamos compañía, pero joder, está siendo difícil. Lo que queremos es que la gente, y nosotros también, se abstraiga de esas sensaciones que hemos vivido y que nadie dice que no volveremos a vivir.

Nueva normalidad son dos palabras que resultan de lo más inquietantes, como una película de ciencia ficción.
La normalidad es lo que conocemos, la suma de unas costumbres y unos comportamientos. Lo de nueva, sin tener el recorrido de nuestras formas de ser, no es posible. Supongo que lo dicen para machacarnos, porque si no nos machacan, los ciudadanos somos como niños. Nos están diciendo: Por favor, entiendan que lo que viene inmediatamente es mucha precaución, mucha higiene, bla, bla, bla€ Se han inventado esta conexión, que de tanto usarla da un poco de rabia.

¿Cuáles son sus proyectos ahora mismo?
Volvemos a lo que hablabas de la nueva normalidad. Lo inquietante, y lo decíamos en el programa hace poco, es que ya no hay planes. No pasas de la tarde, y como mucho llegas con planes a la mañana del día siguiente. Fíjate, mis planes hasta hora eran salir a pasear con la niña, y si me proyecto un poco pienso: ¿Cómo será septiembre?

¿Y cómo será?
Pues no lo sé muy bien. Otros años, a estas alturas estábamos a punto de cerrar una temporada y planeando la siguiente, pensando en las vacaciones de verano... y fíjate ahora. ¿Cómo será el futuro en mi campo? No lo sé. El público ya no puede ir a los espectáculos y llevo unos días pensando en qué tipo de proyecto vamos a hacer para todo el tramo que vendrá, para ver si conseguimos algo parecido a la vida anterior.

Pero, ¿volverá la vida anterior?
Yo creo que sí. Soy optimista, y repensándome he descubierto en estos días que soy más optimista de lo que creía.

Pues ser optimista en tiempos de pandemia es una apuesta difícil.
Lo es, y cuando no se confirma mi optimismo vuelvo a empezar. Es mi manera de vivir y no de modo naif, y tampoco tonto. No quiero vivir en un horizonte oscuro, prefiero pensar que tardará más o menos y que habrá unos hábitos quizá alterados, pero quiero volver a ir a un restaurante y abrazar a mi madre cuando quiera. No puedo vivir sin esos ideales.

¿Y qué ideas baraja?
En El Terrat, nuestro colectivo ha ido produciendo programas a los que esta crisis no les afectó demasiado. Habíamos terminado unos rodajes, uno de ellos la serie de Berto, Mira lo que has hecho. Esto nos ha pillado, y toco madera, relativamente ordenados. Estamos en un tramo donde no se pueden hacer rodajes aún, o no como antes, pero seguimos trabajando. Estamos satisfechos, aunque dentro de unos límites.

¿Cree que se va a poder hacer cine sin besos, abrazos y escenas de intimidad? ¿Será posible guardar los dos metros entre dos actores que estén interactuando?
No, la verdad es que no, y yo no concibo una serie o una película sin besos ni abrazos. Hace poco estuvo en el programa Dani de la Torre, el director de La unidad, la serie que se ha estrenado hace unas semanas, y él, muy sincero y honesto, nos decía: Si dos actores no se pueden besar ni tocar, ¿esto qué es? Con estas condiciones, los rodajes están muy amenazados. Es normal que así sea, todo lo que hacemos son paliativos, sucedáneos, pero ni es la vida real ni es el cine real. Hasta que no haya ciento y pico personas rodando unas imágenes, no volveremos a tener cine.

Abramos su libro.
Pues te encontrarás con una crónica muy sincera de un tipo que ama su oficio, cosa que siempre ha dicho y que ahora lo subraya más. Aproveché un año y medio para hacer una crónica de lo que iba viviendo en ese tiempo, pero que se puede proyectar a toda una carrera. Podrás comprobar cómo me tomo en serio la comedia, o mejor aún, cómo respeto la comedia.

"Este libro es un viaje a mi lado"


¿Podríamos decir que la comedia es su vida?
Sí, podríamos decirlo porque para mí la comedia es algo muy importante. La planteo como una forma de respetarte a ti mismo y a los demás, sobre todo al espectador. Este libro es un viaje a mi lado. Leerlo es como si estuvieras conmigo a lo largo de esos intensos días de trabajar en televisión.

Hay quien opina que trabajar en entretenimiento no es trabajar.
Es verdad. Hay quien piensa que la televisión es una tontería que hacen cuatro listos a los que se les paga mucho por irse a un sitio bien iluminado. Esas personas no ven que hay mucho curro detrás, muchas vivencias€ A lo mejor el libro, ojalá, puede transmitir esa experiencia.

Además, en él ha hecho hasta dibujos.
Sí, soy bastante compulsivo y estoy todo el día con mis libreticas. De hecho, ahora mismo mientras estoy hablando, estoy dibujando. En ese sentido, tengo que agradecer mucho la edición del libro, porque este es un libro que o se editaba con cariño o no se podía hacer. De hecho, a alguna editorial no le interesó en su momento.

¿Y le molestó que rechazaran su libro?
No. Pensé: A lo mejor tienen razón. ¿Quién va a querer la neura personal de un tipo como yo? Pero Harper Collins se ha volcado con el libro. Estoy muy agradecido porque lo han diseñado con cariño y se nota simplemente al tocarlo. Podrás ver que aparecen fragmentos de dibujitos, fotos, tonterías€ Todo ello completa la crónica personal. Es que soy así, y sin esos dibujos y sin esas fotos no sería yo.

Es un poco raro imaginarle escribiendo un diario. ¿Por qué le dio por ahí?
Pues que no te parezca nada raro. Yo he escrito muchos diarios desde el año 2000, y quizá antes, eso tendré que mirarlo. Esto no se lo he contado a nadie. Yo vivía solo y me daba cuenta cuando llegaba a casa que había vivido unas sensaciones que me hacían pensar: Aquí no hay quien duerma. Entonces me ponía en la cama, y eso era para verlo, con mis libretas de papel bueno, porque soy un maniático, y empezaba a escribir. Eso me duró mucho y tengo hasta 23 libros gordos; esto no lo sabe nadie y quizá sea mejor que no lo sepan. Luego llegó un tramo en el que dejé de hacerlo, pero ya tenía el músculo acostumbrado a hacer esta suerte de terapia y al final me decidí.

¿Y se ha quedado a gusto?
Pues sí. Uno de los impulsores ha sido Bob Pop (Roberto Enríquez, experto y crítico de televisión). Él ha hecho unos libros diarios magníficos que a mí me fascinan, así que le comenté lo que había escrito y me dijo: Lánzate, tírate a la piscina y publica esos diarios. Le pedí que me tutelase un poco y le mandé algunos manuscritos que tenía, porque yo escribo a mano.

¿Es poco tecnológico?
Lo soy en muchas cosas, pero me gusta escribir a mano porque es más personal. Bob Pop me dijo que lo que le había mandado estaba bien y que adelante, que fuera por ese camino. Con su bendición recuperé el hábito y el ánimo, aunque el proceso fue difícil, y no quiero hacerme la víctima, porque llegar a las 11 de la noche a tu casa después de todo el día con la cabeza a tope e intentar resumir tu jornada en tres hojas, no pienses que fue un camino de rosas. Bob me dijo algo importante: Cuando estás cansado, escribes mejor.

¿Y le parece cierto?
Ahí me mató, pero fui capaz de hacerlo y de esos consejos salieron un montón de libretas que se convirtieron en Reír es la única salida.

¿Tiene pensado seguir contando sus experiencias a través de un diario?
Sí. Paré porque estaba un poco saturado, pero esta temporada, cuando la comencé en septiembre, recuperé el hábito de escribir. Fíjate, lo hice estando mal de la espalda, porque me lesioné y seguí escribiendo. Me operé, y cuando estaba recuperado llegó la pandemia.

Pues si ha escrito diarios basados en la pandemia no va a ser nada original.
Ja, ja, ja€ Tengo unos volúmenes que son ya el apocalipsis. Si la editorial quisiera yo los llamaría Los años difíciles, La escalada, La montaña mágica€ No sé qué saldrá de estos nuevos cuadernos.

"El ser humano tiene una capacidad de adaptación acojonante"


Se ha impuesto en algunas profesiones el teletrabajo, ¿cree que es un sistema que viene para quedarse? ¿Nos acostumbraremos a trabajar desde casa?
De lo poco bueno que va a quedar de todo lo que hemos vivido va a ser la constatación de que perdíamos mucho tiempo.

¿No lo sabíamos?
Sí, claro que sí, ya lo veíamos. Había reuniones innecesarias, desplazamientos que no tenían sentido... A lo mejor va a quedar algo de teletrabajo, que me parece una fórmula interesante. Pero está el factor humano y todos somos animales sociales, así que queremos recuperar ciertas cosas: mirarnos a los ojos directamente, porque como hacer las cosas en persona no hay nada. Ojalá quede lo bueno y sepamos aprovechar mejor el tiempo.

¿Se ha acostumbrado a las entrevistas por videoconferencia?
Relativamente. No me quedaba más remedio que hacerlas así y hemos hecho más de setenta programas de televisión de este modo. Cansa, y ya digo que me gustaría más volver al factor humano y tener al entrevistado en un cara a cara, aunque al final te adaptas a todo. El ser humano tiene una capacidad de adaptación, y a la vista está, acojonante.

Mucha gente ha aprovechado el tiempo del confinamiento para ordenar armarios, hacer pan y bizcochos€ ¿Usted?
Para nada, porque no me ha quedado tiempo libre. Yo me ponía a trabajar en casa a las diez de la mañana, cosa que nunca había hecho antes, la grabación era a las cinco, se acababa a las seis y se empezaban las reuniones del día siguiente€ Tu misma verás que no tenía tiempo libre. La primera semana me quedé quieto pensando y me dije: Si yo estoy aquí trabajando trece horas, ¿dónde está la gracia de todo esto? 

PERSONAL

Edad: 55 años (24 de enero de 1965).
Lugar de nacimiento: Reus (Tarragona).
Familia: Está casado con la actriz Silvia Abril y es padre de una niña.
Inicios: La radio es el medio en el que se estrenó como profesional. Tenía diecisiete años y comenzó en la Cope, en un programa de deporte. 
Trayectoria: Siete años más tarde pasó a la cadena Ser y de esta emisora, a la televisión. Es muy conocido por los programas de humor que ha hecho a través de El Terrat. Después de años en Atresmedia dejó la televisión en abierto para estrenar Late motiv en Movistar +. Acaba de publicar el libro Reír es la única salida