Cuatro ciudades francesas para combinar cultura y gastronomía

Aviñón, Biarritz, Luberon y Nantes sorprenden por su turismo sostenible y su variada oferta de productos locales

31.03.2022 | 13:30
Vista de Aviñón con el río Ródano en primer plano.

Francia sigue siendo el primer destino turístico mundial desde hace 30 años y sus propuestas son innumerables en el ámbito de la cultura, la naturaleza, la gastronomía, los deportes y otros muchos aspectos.
Más allá de París o sus grandes urbes, de la Costa Azul y su turismo de playa o de los Alpes y sus viajes de naturaleza, nos ofrece numerosas propuestas.

Taste France, marca creada para la promoción del turismo y la gastronomía galas nos ofrece 4 propuestas con mucho encanto.

Aviñón, historia y modernidad


Pensar en Aviñón es rememorar la ciudad de los Papas y también su puente, célebre por la canción y Patrimonio de la Humanidad, pero hay mucho más. Enclavada en sus murallas originales, invita a callejear y encontrar al azar de los pasos muchas callejuelas testigos del pasado: capillas e iglesias, edificios medievales, mansiones privadas de los siglos XVII, XVIII y XIX. ¡Un verdadero museo al aire libre! El arte está en todas partes. Los museos de la ciudad ofrecen una increíble variedad de colecciones: desde la prehistoria en el museo lapidario, pasando por la pintura medieval en el Petit Palais, las Bellas Artes en el museo Calvet, los impresionistas en Angladon, las artes decorativas en Vouland, hasta el arte contemporáneo en la colección Lambert. Están representados todos los periodos. Y la visita de los cinco museos municipales de Aviñón es gratuita para todos. Más información en avignon-tourisme.com/es

Vista de Aviñón.

Invitación a comer. Desde 2017, la asociación de los Chefs de Aviñón, celebra un gran evento el último domingo de septiembre, un momento ameno y agradable para compartir. En las orillas del Ródano, frente al Puente de Aviñón y a las murallas de la ciudad, un gran picnic gastronómico atrae a miles de visitantes para vivir, simplemente, un momento cálido y goloso. Instalados en el césped fresco, abuelos, padres e hijos, saborean los cestos de picnic preparados por los Chefs y los aprendices de la Escuela de Hotelería de Aviñón. También proponen un bar de vinos de los côtes-du-rhône, degustaciones de productos regionales como el aceite de oliva, y un mercado de productores para satisfacer a los más hambrientos.

Biarritz-Pays Basque, dos en uno


Iparralde y su capital Biarritz es un lugar de postal, el destino ideal para desconectar. Pocos destinos ofrecen el lujo de poder combinar un paseo matutino por la montaña y una sesión de playa por la tarde. De la prestigiosa Biarritz a la Soule, salvaje y discreta, Iparralde hace gala de un equilibrio natural perfecto. Biarritz se ha convertido en un lugar elegante y de moda en el que se codean surfistas y famosos y es también la capital de la talasoterapia, apreciada desde décadas por la suavidad del clima y los beneficios del agua del mar. Su vecina Anglet enfila once playas largas de arena fina que se extienden a lo largo de 4,5 kms desde el faro de Biarritz hasta el estuario del río Adour. En Bayona, situada en la confluencia de los ríos Nive y Adour, destacan los concurridos muelles que rodean el mercado, en las calles estrechas y coloridas que rodean la catedral, mientras en la costa sopla el espíritu de los puertos y los marineros. Más información en www.biarritz-pays-basque.com/es/

Playa de Biarritz.

¿Carne o pescado?, las dos cosas. Si te gusta la carne, te sorprenderá la terneza del cordero de los Pirineos, así como el firme carácter del jamón de Bayona o del cerdo vasco Kintoa. El axoa es un guiso rústico a base de ternera y pimientos, aderezado con la especia local, el pimiento de Espelette. O quizás prefieras la famosa piperrada acompañada con jamón de Bayona a la plancha. En cuanto a pescado, no dejes de probar la suave trucha de Banka o el original chipirón, en su tinta o a la plancha, la merluza koskera –con espárragos, guisantes, almejas y vino blanco– o el marmitako, un guiso de bonito con zanahoria, pimientos y vino blanco. Los amantes del queso deben probar el ardi gasna, un queso de oveja ideal con mermelada de cereza negra de Itxassou. Pon el broche final a la comida con el famoso pastel vasco, relleno de crema o cereza negra, un macaron de San Juan de Luz o una mamia, cuajada de oveja.

Luberon, corazón de la Provenza


Esta zona de la Provenza, Luberon, acoge a dos de los pueblos más bonitos de Francia, Gordes Roussillon y Lourmarin, además de una variedad de pueblecitos, tanto colgantes como acurrucados entre viñedos, robles blancos u olivos, y la ciudad de Cavaillon que brindan infinitas posibilidades de ocio. Cerca de allí encontramos L' Isle-sur-la-Sorgue, un hermoso lugar de la Provenza donde dan ganas de quedarse a vivir. Paseos a pie o en bicicleta entre vergeles y viñedos, inmersión en pueblos y anticuarios, mercados de coloridos y sabrosos productos, visitas al patrimonio arquitectónico y natural con los que descubrir las tradiciones y el savoir-faire que han forjado el carácter de la zona y de sus gentes. Más información en luberontourisme.com/es.

Abadía de Senanque, en Luberon.

Les Sunset Vignerons. De julio a mediados de septiembre, todos los martes por la noche tienen lugar los llamados Sunset Vignerons, un evento de verano organizado en el territorio de cuatro Oficinas de Turismo: Lubéron Cœur de Provence, Lubéron Sud Tourisme, Isle-sur-la-Sorgue Tourisme y Pays d'Apt Lubéron. El objetivo de estas veladas es proponer un encuentro entre los viticultores y pequeños grupos de personas. La velada tiene lugar en las fincas y consiste en un paseo por los viñedos, una visita a la bodega y, a continuación, una degustación de vinos acompañada de pequeños platos que constituyen un maridaje perfecto que ofrece al paladar sensaciones agradables.

El viaje de cada año a Nantes


Ciudad cultural, artística y creativa, la capital histórica de Bretaña tiene también una excelente calidad de vida para sus habitantes y visitantes. Cualquier momento es bueno para ir a la ciudad natal de Julio Verne, pero cuando llega el verano (del 2 de julio al 11 de septiembre de 2022) es tiempo del Viaje a Nantes, un festival lúdico y poético que anima toda la ciudad. Entonces, una línea verde, pintada al suelo, transcurre por el centro y junta varios elementos imprescindibles de la historia de Nantes con una gran cantidad de obras de arte. El Viaje a Nantes (VAN) propone una interpretación de la cultura global y transversal que abarca tanto el arte, la gastronomía, el patrimonio, el medio ambiente y la industria. Otra oportunidad de disfrutar de Bretaña es La travesía moderna por un país secular, un nuevo itinerario de cuarenta etapas caracterizadas por la misma exigencia de singularidad como las del Voyage à Nantes. Este itinerario es una invitación a ofrecer una mirada contemporánea a los paisajes, al legado cultural y al patrimonio natural. Más información en www.levoyageanantes.fr

Panorámica del centro de Nantes.

Una gastronomía responsable. El festival VAN anima las prácticas turísticas responsables, en particular en el sector de la restauración y la alimentación. De hecho, dispone de un servicio de promoción gastronómica que defiende con sus acciones las producciones vitícolas y agrícolas locales, así como los oficios y sabores locales. Como proyecto basado en el bien común, el festival VAN transforma la ciudad en un campo de juego donde ciudadanos y turistas pueden compartir vivencias. La Cantine es un lugar para compartir un buen rato y saborear buenos platos. Este restaurante efímero, nació en 2013 pero se ha convertido en un clásico de cada VAN. La Cantine está protegida bajo una arquitectura desmontable inspirada en los invernaderos, abre desde primavera hasta principios de otoño junto al Loira, en los muelles de la Île de Nantes, dispone de un bar y un restaurante con capacidad para 300 comensales y una oferta de comida con productos de proximidad: pollo de granja, patatas, verduras autóctonas.

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