Nidia Lobo, Podóloga de Centro Médico IMQ Amárica

Podólogo, ¿cuándo debo acudir?

La despreocupación por la salud de los pies, en el caso de padecer una molestia, a la larga se traduce en una complicación de la posible patología y tiende a prolongar el periodo de recuperación.

15.07.2020 | 09:32
La prevención y cuidado adecuado es sinónimos de unos pies sanos.

Unos pies sanos requieren de un mantenimiento y cuidado regular. Parece evidente, pero son muchas las personas que no prestan la atención necesaria a la salud de sus pies hasta que perciben una molestia grave que les afecta en su día a día o la llegada de la época estival o algún acontecimiento importante.

Nidia Lobo, Podóloga del Centro Médico IMQ Amárica, asegura que esta despreocupación por la salud de los pies, en el caso de padecer una molestia, a la larga se traduce en una complicación de la posible patología y tiende a prolongar el periodo de recuperación.

¿Qué es la podología?

Antiguamente a las personas dedicadas al cuidado de los pies se les conocía como "callistas", con el paso del tiempo, este término ha ido evolucionando ya que la habilidad del podólogo va mucho más allá y tiene por objetivo el estudio de enfermedades y alteraciones del pie de forma integral.

El podólogo actual se encarga de la prevención, rehabilitación, diagnóstico y tratamiento personalizado para cada tipo de paciente y pie, y será quien de comienzo al tratamiento adecuado dependiendo de la atención que necesite cada persona.

La podología es una disciplina sanitaria que se encuentra en continuo avance. Los principales problemas que afrontan los profesionales son los derivados del cambio de hábitos sociales de los ciudadanos tales como el aumento de las patologías debido a que la sociedad es cada vez más longeva, los cambios producidos por una mayor incidencia de determinadas enfermedades, riesgos relacionados con los estilos de vida, accidentes laborales, de tráfico, así como el aumento de situaciones de cronicidad en patologías sistémicas como la diabetes, cuyos enfermos deben tener especial cuidado con sus pies.

Por lo tanto, a día de hoy la podología tiene una orientación centrada en el servicio a los intereses de la ciudadanía, con la finalidad de garantizar actuaciones seguras y de calidad que den prioridad al bienestar del paciente y a las necesidades de salud de la población.

¿Debo acudir al podólogo?

No es necesario tener un motivo para acudir al podólogo, pese a no padecer ninguna molestia hay que tener en cuenta que una revisión anual logra sanar y prevenir muchas patologías del pie.

Los pies son la parte sobre la que apoyamos todo el peso de nuestro cuerpo y es castigada a diario. Pero hasta hace relativamente poco no se le ha dado la importancia que requiere. Cumplen una función vital en nuestro cuerpo y están compuestos por huesos, ligamentos, articulaciones, músculos, uñas, piel... Nuestra forma de pisar también debe pasar examen ya que, en muchas ocasiones, es la razón principal de los dolores corporales que podemos estar sufriendo.

Quizá no se aprecie ninguna dolencia actualmente, pero hay que recordar que el pie cambia con el paso de los años.

Aun así, hay lesiones habituales a las que debemos prestar atención.

Problemas frecuentes de los pies

- Uña encarnada es de las afecciones más comunes. Sucede cuando el extremo de la uña del pie ingresa en la carne blanda. Esto produce dolor, inflamación, enrojecimiento y puede derivar en una infección.

- Hiperqueratosis o durezas. Se debe a una acumulación excesiva de queratina en las capas externas de la piel. Normalmente indoloras, aunque depende del sitio puede doler o no.

- Helomas o callos. Son lesiones hiperqueratósicas, redondas, que crecen hacia dentro y cubiertas de callosidad. Aparecen cuando un área de piel recibe una presión excesiva por parte del hueso y del calzado. Normalmente dolorosos, incluso si el paciente es fumador, los helomas se agravan.

- Onicogrifosis: es el aumento exagerado del grosor de las uñas y éstas se acaban curvando en espiral.

- Juanetes o hallux valgus, es cuando el dedo gordo apunta al segundo dedo formando una protuberancia, también sucede con el dedo pequeño llamado "juanete de sastre". A menudo son causados por un defecto hereditario en la estructura mecánica del pie, calzado inadecuado, artrosis? En los casos más complicados puede que se necesite cirugía.

- Micosis o pie de atleta, es una infección provocada por hongos que ataca a los espacios entre los dedos y la planta de los pies. Los síntomas más comunes comienzan con picores entre los dedos y mal olor.

- Onicomicosis  afecta a las uñas, siendo responsable de más de la mitad de los casos de alteración ungueal (onicodistrofia). Se trata de la infección de las uñas por hongos.

- Dedos en martillo y en garra, se produce cuando los dedos del pie se doblan hacia abajo. Puede ser hereditario, producido por la utilización de un tipo de calzado inadecuado o artrosis.

- Fascitis plantar, cuando el tejido grueso de la planta del pie se inflama o se hincha tras estirar o sobrecargar demasiado la zona. Tanto las personas con los pies planos como las que tienen el arco plantar alto son propensas a sufrirlo.

- Diabetes, la sangre no llega de forma correcta a las extremidades y hace que se pierda la sensibilidad. Se debe acudir al podólogo en cuanto surja cualquier problema, sea cual sea la gravedad.

¿Qué puede hacer el podólogo?

- Quiropodología: sesión centrada en el corte y fresado de las uñas y en la eliminación de diversas queratopatías (durezas, callos?) que nuestro pie pueda presentar tanto en los dedos como en las plantas de nuestros pies.

- Biomecánica: consiste en el análisis del pie en posición estática y dinámica así como su relación con otras estructuras como la rodilla, la cadera o la columna.Realizando un correcto estudio de la marcha podemos prevenir la aparición de lesiones musculares y osteoarticulares.

- Ortopodología: Mediante la ortopodología se realizan diversos tipos de tratamientos personalizados, ya sean soportes plantares, ortesis de silicona, prótesis.

- Podología pediátrica: Esta rama de la podología está especializada en el estudio y tratamiento de los pies infantiles. Se detectan problemas en la estructura del pie y en la marcha del niño.

No solo curar también prevenir

Normalmente, estas y otras afecciones son consecuencia de una mala pisada, para detectarlas existen unidades de exploración biomecánica que estudian y analizan la pisada de cada persona. Pero no todos los síntomas de una mala pisada comienzan con una molestia en los pies, un dolor de rodillas, espalda o cadera puede estar indicándonos que existe una mala pisada.

Hábitos para mejorar y mantener la salud de tus pies

· Higiene: mantener una higiene diaria, lavar los pies y asegurarse de secar entre los dedos. Además, de utilizar una toalla independiente para ellos.

· Uñas: se deben cortar de forma recta y limar los extremos respetando las forma natural de la uña. Para cualquier duda, es el podólogo quien mejor puede asesorarnos sobre nuestro tipo de corte.

· Calzado adecuado: debe usarse un calzado de la talla adecuada, cómodos, de piel, sujetos al pie y transpirables. Será mejor evitar el abuso de tacones superiores a 4 cm. Intentar comprar el calzado a última hora de la tarde, ya que a esa hora el pie se encuentra más hinchado.

· Hidratar: después del lavado, sobre todo en los talones que es la zona del pie que más se reseca, nunca entre dedos. Recomendable hidratar por la noche y poner calcetines de algodón para favorecer la absorción de la crema o utilizar film transparente.

· Visita anual al podólogo

Sea cual sea tu necesidad, en la Unidad del Pie de IMQ Amárica te damos una solución experta y personalizada para comenzar a cuidar la salud de tus pies.

La prevención y cuidado adecuado es sinónimo de unos pies sanos.