Durango, que se encuentra en el cruce entre Araba, Gipuzkoa y Bizkaia y a la que el rey de Nafarroa, Sancho el Sabio, otorgó su carta puebla hace casi mil años, fue el lugar que EAJ-PNV eligió ayer para tomar de la mano a su cuerpo electoral. Exclamó: adelante, que queda un año para los próximos comicios. Se respiraban elecciones en Durango.
Sucedió en el corazón de la cultura vasca. Donde late la Azoka cada diciembre. En Landako Gunea. Una instalación que mantuvo todos los paneles abiertos a la plaza durante el acto. Como una inmensa carpa urbana en cuyo interior y entorno pululaban abundantes cámaras, micros y plumillas.
Antes del inicio, en el exterior, el Lehendakari, Imanol Pradales, atendía a un grupo de personas que formaban un amplio semicírculo ante el líder del ejecutivo vasco. Fueron pasando junto a él para hacerse fotos con el móvil.
Vestía Pradales una camisa blanca, de hilo de algodón o lino, y un pantalón de sport verde. Igual que el presidente del Euskadi Buru Batzar, Aitor Esteban, también con camisa blanca y pantalón verde. Cuando Esteban pasaba entre las filas de sillas para saludar a esta o a aquél, la gente le chocaba la mano y le animaba con gritos de ¡Aupa Aitor! y ¡Vamos Aitor! Como si se tratara de un deportista a punto de saltar al terreno de juego, la pista o el frontón. Esteban respondía a todo el mundo y sonreía.
Landako Gunea se llenó. Pronunciaron discursos políticos personas de peso en el partido. Sin embargo, la primera intervención fue sin palabras. Corrió a cargo del parlamentario zestoarra Garikoitz Mendizabal. Consistió en un breve concierto de txistu. A partir de ese momento flamearon en el aire cientos de ikurriñas.
Se encontraban en Landako Gunea el Lehendakari, Iñigo Urkullu, anteriores presidentes del EBB como Andoni Ortuzar y Román Sudupe; y burukides como Ion Gambra, Miren Martiarena, Javier Ollo, María Eugenia Arrizabalaga, Xabier Gerenabarrena, Iñigo Ansola o Jone Berriozabal. Asistió la vicelehendakari Ibone Bengoetxea, así como las consejeras del Gobierno Vasco Maria Ubarretxena y Begoña Pedrosa; los consejeros Juan Ignacio Pérez, Alberto Martínez, Mikel Jauregi o Bingen Zupiria, así como Xabier Otxandiano, Aritz Uriarte, Miren Lore Bilbao, Gontzal Tamayo, Inés Gallego o Xabier Legarreta. También Mikel Irujo, sobrino nieto de Manuel Irujo y actual consejero del Gobierno de Nafarroa.
Acudió la presidenta del parlamento vasco, Bakartxo Tejeria; el presidente del Parlamento de Nafarroa, Unai Hualde; las presidentas de las Juntas Generales de Bizkaia y Araba, Ana Otadui e Irma Basterra; el presidente de las Juntas de Gipuzkoa, Xabier Ezeizabarrena; el portavoz jeltzale en el parlamento vasco, Joseba Díez Antxustegi, además de Jon Aiartza, Maitane Ipiñazar, Markel Olano o Lorea Bilbao. Estaban la eurodiputada Oihane Agirregoitia, la senadora Estefanía Beltran de Heredia o la diputada Maribel Vaquero, así como el exdiputado Emilio Olabarria.
Se saludaron las diputadas generales de Bizkaia y Gipuzkoa, Elixabete Etxanobe y Eider Mendoza, con el diputado general de Araba, Ramiro González. Estaban diputados y diputadas forales como Carlos Alzaga, Itxaso Berrojalbiz, Ainara Basurko, Amaia Antxustegi o Maite Peña López.
Ocuparon sus lugares el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; el de Donostia, Jon Insausti; la portavoz jeltzale en Gasteiz, Beatriz Artolazabal; la presidenta de Eudel y alcaldesa de Derio, Esther Apraiz; la anfitriona, Mireia Elkoroibide, alcaldesa de Durango; además de Ana Rubio o Jon Ander Aurrekoetxea; y ediles como Amaia Aregi o Itziar Urtasun, del ayuntamiento de Bilbao; o Ione Fagoaga, de Lesaka.
De la Fundación Sabino Arana vimos a la presidenta, Arantxa Tapia, su antecesora, Mireia Zarate,y el actual director, Eduardo Araujo. No faltó Hilaria Vianeke, del BBB. Y lo mismo cabe señalar de Iñigo Iturrate, Monika Hernando, Susana Alaguero, Ainara Etxeandia o Jokin Bilbao.
Fueron al acto jóvenes como Beñat Gorbeña, Aitzol Fernández, Iñigo Castro, Naia Martín, Nagore Urueña, Jon Atxa Alonso, Koldo Alvarez, Aimar Gaminde, Alazne Mendizabal o Jon Ruiz de Agina.