o por esperado en la recta final de la competición, el descenso a Segunda División del Deportivo Alavés es menos doloroso. La épica de la salvación en el último momento como en tiempos pasados no ha sido posible en esta ocasión y ofrece a Josean Querejeta y su equipo una oportunidad para reflexionar qué tiene que ser el nuevo Deportivo Alavés y qué papel quiere jugar en el futuro. El Glorioso puso fin a un viaje de seis temporadas por la máxima categoría, el tope histórico de un club de más de cien años de vida en el que lamentablemente, nos lo recordaba Emilio Quílez durante sus 366 días albiazules, han existido demasiados momentos de tristeza durante su existencia. Hoy sumamos uno más. Así, una vez consumado el regreso a la categoría de plata ahora es imperativo repensar el proyecto que se desea no para un futurible corto plazo, con la -ojalá- vuelta a Primera División, sino en un horizonte más ambicioso. Es momento de la reflexión para la búsqueda de soluciones, para recomponer un proyecto que ha dotado de ilusión a la afición durante muchos años. Porque fue posible, podrá ser de nuevo posible. Tras regresar en 2016 a la élite, la primera campaña entre los mejores vino acompañada del oropel de la final de la Copa. También la primera etapa de Abelardo, en la que el alavesismo soñó con regresar a Europa se puede calificar como un tiempo de felicidad. Mimbres que tejieron una esperanza de tener un nuevo Deportivo Alavés asentado y con interesantes planes de futuro -ciudad deportiva, estadio, cantera o la apuesta por su equipo femenino, entre otros-. Después, llegaron fichajes que no cumplieron las expectativas, falta de inversiones en plantilla y cambios constantes en el banquillo en busca de acertar con la tecla con perfiles muy diferentes -ocho entrenadores en tres años-. Todo ello sin olvidar, el efecto de una pandemia mundial que dejó al fútbol en general y al Deportivo Alavés en particular en una delicada situación económica y que también ha contribuido a esa ausencia de grandes inversiones. El descenso se ha consumado y ahora hay que trabajar duro para regresar a Primera cuanto antes para dar a una afición entregada y fiel el premio que se merece. En sus cien años de historia, el club albiazul ha demostrado que sabe reponerse de los golpes recibidos. Esta ocasión no será menos. Volveremos a Primera División. l