Editorial

Otro nuevo reto de comunicación

03.12.2021 | 00:51

La conquista del euskera más allá del ámbito cultural supone un hito en nuestra expresión social en las calles que no debiera verse condicionado por las ahora reducidas relaciones sociales en pandemia

La celebración hoy, 3 de diciembre, del Día Internacional del Euskera devuelve en la fecha el recordatorio sobre la necesidad de seguir ganando espacios de uso de nuestra lengua, más allá del conocimiento contrastado de una sociedad que cada vez, y en mayor medida, se expresa en nuestras dos lenguas oficiales. La conquista de la calle es uno de los grandes hitos del camino transitado por el euskera y una de las puntas de lanza para su supervivencia futura. Nuestro idioma es patrimonio de todos los vascos y vascas, conozcan la lengua pero no la hablen, la hablen y la conozcan, o de igual modo, ni la conozca ni la expresen en su cotidianeidad. Somos una sociedad en permanente transformación y el éxito cosechado en la utilización del euskera es fruto de un trabajo en el que hay que, no solo proseguir, sino hacerlo en los escenarios que las nuevas tecnologías nos ofrecen a esta, la sociedad del siglo XXI y en un contexto pandémico donde se han revelado imprescindibles los canales de comunicación y las relaciones sociales. Este 3 de diciembre ha de dibujar por tanto la perseverancia en el trabajo como canal de comunicación, y aquí el esfuerzo institucional, público, político y asociativo encomiable, y en un contexto, además de emergencia sanitaria y con cambios sociales que han rebajado nuestra comunicación y, por tanto, la transmisión en la calle. Con todo, el euskera también sabrá sobreponerse a través de ese formidable esfuerzo del que históricamente es protagonista en la transmisión oral y escrita de nuestra lengua y lo hará fuera de debates políticos sobre la expresión cultural y social que reproduce. Un mensaje dirigido a una sociedad dispuesta a encarnar el papel de belarriprest o ahobizi convirtiéndose en eje conjunto para el impulso necesario tanto de los euskaldunes como de aquellos que no conviven habitualmente con la lengua, pero que juntos pueden ejercer de palanca para que trascienda del saber a unos altos niveles de uso en todos los ámbitos de nuestro día a día, desde el ocio, las transacciones comerciales o las relaciones sociales, al deporte, el ámbito laboral o la relación con la administración y en el marco de una fuerte transformación social que encaramos. En la medida que sepamos, con esfuerzo y compromiso superar el reto de la comunicación y las relaciones, hoy reducidas, el euskera mantendrá su prometedor futuro.

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