Editorial

Sin La Blanca

04.08.2020 | 00:52

Ninguno de los sacrificios, pérdidas, ausencias y sufrimientos de estos meses nos es ajeno, hay que tenerlos siempre presentes, porque el virus sigue ahí. Por responsabilidad y por solidaridad, este año no tocan fiestas

"Este año no vamos a disfrutar de las fiestas, pero hay quien no va a poder disfrutar de nada más, que no va a estar ni este año, ni el que viene, ni el siguiente". Lo dice Gorka Ortiz de Urbina en el suplemento especial con el que DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA quiere rememorar desde la responsabilidad y la nostalgia pero también desde la esperanza unas fiestas de La Blanca que esta tarde deberían dar comienzo, pero que esa responsabilidad, solidaridad y compromiso que apunta quien se transmuta en Celedón hacen que hoy lo que toque sea cuidarnos y cuidar de los demás para que pronto, ojalá que el año que viene, Gasteiz pueda volver a zambullirse en sus fiestas. Y puede que aflore la tentación de reunirse, de celebrar, quizá este año más que nunca después de haber vivido un confinamiento y ahora unas restricciones que nos imponen lejanía respecto de nuestros seres queridos. Pero precisamente esa experiencia que estamos viviendo es la que no podemos permitirnos ahora olvidar. No podemos olvidar los grises días de esa primavera que pasamos en nuestras casas para cuidarnos y cuidar a todos los demás, el duro trabajo de muchos empleados de actividades esenciales, las no menos duras consecuencias socioeconómicas que esta pandemia está suponiendo para miles de personas, cierres de negocios, pérdidas de puestos de trabajo; y ante todo, no podemos olvidar la entrega de los trabajadores del sector sanitario para poner coto a la enfermedad ni, sobre todo, la ausencia de muchos alaveses que no han logrado superar la enfermedad, el dolor de otros muchos que sí lo han conseguido tras mucho esfuerzo y el sufrimiento de sus familias. Ninguno de estos sacrificios, pérdidas, ausencias y sufrimientos nos es ajeno, hay que tenerlos siempre presentes. Porque el virus sigue ahí, como por desgracia comprobamos día a día al conocer los datos de evolución de la pandemia. Y sí, sin duda será triste mirar a la torre de San Miguel y no adivinar la silueta de Celedón a las seis de esta tarde, o pasear por una calle Dato sin el colorido y el jolgorio de blusas y neskas a la hora del paseíllo, o pasar por una plaza del Machete en silencio... Sí, pero por todos y todas, por responsabilidad, por solidaridad, prudencia. Para cuidarnos y cuidar a los demás, para encontrarnos todos y todas el año que viene y volver a festejar La Blanca, este año no toca.