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Malditismo

05.02.2021 | 00:22
Iñaki Larrimbe

No es lo mismo ser un artista maldito que un maldito artista. En el primer caso, hablaríamos de cierta figura del pasado producto de la bohemia. En el segundo, sobran las explicaciones. El término malditismo proviene de un poema del poeta Charles Baudelaire que da inicio a su obra más conocida, aunque poco leída actualmente por el común de los mortales: Las flores del mal, escrita a mediados del siglo XIX.? Verlaine, otro gran poeta francés, escribiría a finales de ese mismo siglo el libro de ensayos Los poetas malditos. Malditismo se utilizaría desde entonces para referirse a cualquier artista incomprendido por sus coetáneos y que no obtiene el éxito que se merece en vida. Obviamente Baudelaire fue el primer artista maldito.

Los artistas malditos eran trasgresores, radicalmente antiburgueses, inconformistas, de vida disoluta, obsesionados por su obra y profundamente honestos. Pero el malditismo sería asimilado paulatinamente por el sistema con el correr de los tiempos. Y algunos artistas malditos del siglo XX serían ya comprendidos por sus contemporáneos y alcanzarían el éxito. Aunque muchos de ellos morirían jóvenes, fundamentalmente por llevar una vida desenfrenada. Morir de éxito, en vez de morir de fracaso, es el sello de los más recientes creadores malditos. ¿Camina aún entre nosotros algún artista maldito? Posiblemente. Aunque son una especie en peligro de extinción.

Cuando pensamos en un artista maldito nos viene a la cabeza Vang Gogh. Ese genio excéntrico, angustiado, que llegó a rebanarse parte de su oreja en un arrebato de locura. Un artista que vivía aislado de sus coetáneos y en la penuria absoluta porque no vendía ni un cuadro. Pero Vang Gogh contaba con la ayuda de hermano menor Theo, marchante de arte en París, quien le estuvo ayudando de manera desinteresada toda su vida. Incluso llegó a venderle algún cuadro. Es un mito que Vang Gogh no vendiera en su vida pintura alguna.

Más maldita fue la vida de Modigliani. El pasado año se cumplía un siglo de su fallecimiento. El artista residía en Montparnasse, barrio famoso a comienzos del siglo XX, epicentro de la vida artística de París. Y del desenfreno. Eran los años locos con un Modigliani alcohólico, politoxicómano y mujeriego. Cambiaba comida, bebida€ por sus cuadros. Su muerte estuvo a la altura de su vida. Tras unos días desaparecido, un amigo derribó la puerta de su casa. Lo encontró agonizante al lado de su amada Jeanne Hébuterne. Falleció al poco de meningitis tuberculosa. Tenía 35 años. Se hizo una colecta por los bares para poder enterrarlo. Al día siguiente Jeanne, de 21 años de edad, se arrojó por la ventana de casa. Estaba embarazada de ocho meses.

Desnudo acostado de Modigliani se vendió en 2015 por 158 millones de euros. La segunda obra más cara de la historia por detrás de un cuadro de Picasso. Con el dinero de ambas pinturas vivirían hoy varios millares de malditos artistas y algún que otro artista maldito.

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